You need the Flash Player version 9.0.0.0 or higher and a JavaScript enabled browser to view this site
¡Bravo, SequenzaSUR!
La sublime abstracción de la música
Christian Núñez (Fotos: unasletras)
http://www.unasletras.com/v2/../data/535.seq.JPG
Mérida, 1 de diciembre de 2007. SequenzaSUR, ensamble de músicos integrantes de la Orquesta Sinfónica de Yucatán y maestros de la Escuela Superior de Artes de Yucatán, bajo la dirección del compositor Javier Álvarez, presentó el 29 de noviembre en el auditorio Silvio Zavala del Centro Cultural Olimpo, 6 piezas de autores diversos; el orden, conforme al programa de mano, fue modificado a última hora.

Javier Álvarez advirtió el cambio al público y, a su vez, tuvo la amabilidad de dar una breve explicación sobre cada una de las composiciones.

El primer eslabón del repertorio, la pieza Talea del francés Gerard Grisey, es “una ola en cámara lenta, con cierto nivel de abstracción pero basada en el sonido; posee una estructura de impulso-ola-resaca-estela y pequeñas olas”. En lo personal, la sensación que me transmitió fue boscosa, como si algo insignificante cobrara vida entre los árboles. Drama. Sonidos violentos provenientes del violín, por un lado y, por otro, suaves silbidos melodiosos de la flauta y el clarinete. A cierta altura de esta interpretación, el piano protesta y los demás instrumentos (incluyendo un violoncello) organizan una ronda a su alrededor, con sobresaltos y agonías. Más sonidos incidentales, aislados primero, en conjunto después, y finalmente el violín cierra la historia con chillidos.

A continuación, Sasha Ovcharov presentó un solo de oboe —Sequenza VII, de Luciano Berio— pieza que por su grado de dificultad exige un nivel de entrenamiento elevado. Con un fondo hipnótico, sobresale una melodía marcada y rítmica, entrecortada pero constante, como una suerte de free jazz hecho a base de gruñidos. Cabe apuntar como nota al margen que Sequenza presentó recientemente esta obra en el Festival Internacional Cervantino en conmemoración del décimo aniversario luctuoso del compositor italiano. Realmente todo el programa interpretado aquí fue el que hace un mes presentaron en el encuentro cultural de Guanajuato.

El tercer tema Paramell V, para flauta, clarinete, cello y piano, se define como “una obra de corte repetitivo, motórica, de estilo minimalista o postminimalista”;  su melodía se desenvuelve muy lentamente. La pieza inicia con ritmo galopante, reiterado, sinuoso, y de pronto la intensidad crece, las notas se dramatizan... Luego otra vez el galope, con riesgo de una segunda sacudida. No es posible confiarse. No hay margen para la pasividad, así sea necesario quedarse quieto y cerrar los ojos para concentrarse en el sonido. En efecto, viene nuevamente el piano; su sonoridad choca con las piedras del paisaje imaginario. Los demás instrumentos, nerviosos, pierden los estribos. "Aumenta en densidad e intensidad”, dice una frase proyectada en la pantalla del auditorio. Por último, la inevitable explosión. La música nos salva.

Tras un intermedio, SequenzaSUR dio paso a la segunda parte del programa.

El cuarto tema, titulado Óntico, del mexicano Paul Morales,  fue escrita especialmente para el grupo. “Una pieza angular, que muestra gran preocupación por el ruido pero con un nivel notable de intelectualismo”, señaló Álvarez. Como si fueran manchones de sonidos, al estilo del action painting de Jackson Pollock. La obra, con una grabación scracheada como fondo, recurso de la insturmentación, está hecha con base en un diálogo entre un oboe y un contrabajo. Pienso en dos ancianos platicando en un edificio destruido, a punto de demolerse. En ocasiones, el oboe se desespera, alza la voz, pero la tranquilidad pasmosa del contrabajo lo disuade y vuelven a la charla. Los viejos discuten con frases hirientes y, sin embargo, lúcidas. Una exhalación de la cinta en off y todo acaba.

New York Cointerpoint, del célebre compositor estadounidense Steve Reich, es una obra para 11 clarinetes, diez de ellos pre-grabados; Paolo Dorio interpretó todos, y en el escenario lo vimos como solista. Se trata de una melodía de tono alegre que en cierto punto marca una transición hacia una dinámica distinta, bien diferenciada de la primera. Al principio, el ritmo empieza repetitivo y luego se agiliza. A partir de la mitad, la melodía se fue depurando tras incesantes repeticiones. “Contrapunto: concordancia armoniosa de voces contrapuestas”, apareció en la pantalla. “Arte de combinar dos o más melodías diferentes según ciertas reglas”, se leyó a continuación.

Durante el sexto y último número del programa, Puentes sonoros, del cubano Orlando Jacinto García, ocurrió una falla técnica que obligó al director a interrumpir la ejecución. Al segundo intento, los músicos ya se encontraban un poco ansiosos. Por desgracia, se produjo el mismo error en la reproducción de la cinta y el video. “Estilo minimalista, pero congelado en el tiempo, como en cámara lenta. Existe interés por el color del sonido y las atmósferas”, había señalado el líder de la agrupación.

Al final de la pieza, vemos cómo los músicos toman en sus manos copas de vino con agua para hacerlas sonar recorriendo el borde con la punta de los dedos previamente mojados. Fue la despedida.

La agrupación se presentará el próximo 21 de enero en el festival de las artes de Mérida, esa vez incluirán en su actuación la obra de un joven compositor yucateco escrita expresamente para ellos.

La formación del ensamble es la siguiente: Joaquín Melo (flauta), Sasha Ovcharov (oboe), Paolo Dorio (clarinete), Suzanne Evans (violín y viola), Francisco Monteverde (violoncello), María Elí Sosa (piano), Jeff Kipperman (contrabajo) y Javier Álvarez (clarinete bajo y dirección artística).