You need the Flash Player version 9.0.0.0 or higher and a JavaScript enabled browser to view this site
Baja la popularidad del PAN hasta el punto de parecer migajas: Efrén
Entrevista con el autor de El Columnista
Eugenia Montalván Colón
http://www.unasletras.com/v2/../data/254.efrén marzo 2006.JPG

Mérida, 17 de abril. Efrén, el monero, dice que se la pasa en su casa dibujando y pintando; para esta entrevista me cita allá, en la carretera Mérida-Progreso, un poco antes de llegar al stiio arqueológico Dzibilchaltún. Quedamos temprano, después de su habitual caminata matutina en los campos del Club del golf, pero por un imprevisto me quedo sin coche, e ir en taxi me hubiera salido en una millonada. A La Ceiba no llega el transporte público. Entonces, ni modo, lo llamo para cancelar.


–Debes de tener dos coches, uno para que lo manejes tú y otro para que te lo maneje un chofer…

–Ajá.

Finalmente pactamos el encuentro para las 12 en las instalaciones de Canal 13, donde Efrén entregaría personalmente su cartón del día.

Un muchacho del staff le pide una rápida sesión de fotos para su gafete, aunque no lo necesite. Efén presume que entra y sale como Juan por su casa, y no dudo que hasta le llamen don Efrén también aquí, en 13tv, la televisora del Estado.

Efrén ya casi se asume yucateco (nació en Coatzacoalcos, Veracruz en 1950). Las condiciones le han favorecido a tal grado que se precia de vivir como tal, lo cual no es nada fácil en estas tierras, y él atribuye sus privilegios principalmente a que el Diario de Yucatán publica el cartón que la agencia Apro circula en 42 periódicos de todo el país, aparte de que publica también su columnista en la sección local.

Tanto se le quiere en Mérida que el Ayuntamiento acaba de publicar un libro de gran formato y a todo color dedicado, en exclusiva, a El Columnista. Consiste, precisamente, en una selección de 110 cartones publicados en las páginas del Diario. Un libro “bonito” que, sin embargo, no ha vuelto a circular después de la presentación dado que Efrén pidió que se reimprimiera por la mala calidad de la edición.

En él se dibuja desde la primera página un trato por demás afectuoso de parte del alcalde Manuel Fuentes Alcocer, quien le hace “un profundo reconocimiento a la importancia de su labor periodística, su destacada trayectoria en el medio y su invaluable aportación a la formación de opinión pública en nuestro país”.

Aparte de ser el pan de cada día en el Diario, Efrén está una hora al aire todos las noches –a las 7– en 92.9 de FM, estación del IMER con subsidio estatal.

Semejante presencia en los medios asombra por las restricciones que privan tanto en instancias de gobierno como en los medios locales hacia quienes no somos panistas o no tuvimos la suerte de haber nacido en estas providenciales tierras. Pero a Efrén, paradójicamente, la exacerbación de su condición de huach (como se les dice a los provenientes de la ciudad de México aquí en Yucatán) y crítico le abrió las puertas.

–Hice una vez una cosa que se llamó yucas-huaches [debate que tuvo lugar en el Teatro Mérida entre Efrén y el escritor Fernando Espejo Méndez acerca de las costumbres y diferentes formas de ser de yucatecos y fuereños] porque a mí me parece muy divertido que aquí odien a los huaches.

–Odiar lo que se dice odiar, no, ¿o si?

–Hay como una especie de envidia, sólo que ya descubrí que esto sólo les importa a ciertos sectores de la sociedad yucateca. A los del sur la ciudad de Mérida les importa un pito que vengamos.

Al debate que se refiere Efrén, Fernado Espejo lo llama duelo público, y en el libro de El Columnista recuerda que: “Aquella noche […], para empezar y frente a toda esa gente –más de mil personas–, Efrén asentó, no un par sino una ‘reja’ completa de veinticuatro huevos, por delate y sobre la mesa, y dijo con gallardía: –Por si alguien piensa que me pueden hacer falta… ¡Aquello sí que se puso bueno!”.

–Me tardé como cuatro años en realizar este proyecto, comenta Efrén. Cuando se lo platicaba a alguien me decían “no te metas en eso”. Uno de los que me dijo que era ocioso fue Domingo Rodríguez Semerena (director del Instituto de Cultura de Yucatán). Según él eran pendejadas. Se dio un distanciamiento entre nosotros, pero como fue un éxito, me invitó a hacer radio.

–Yo pensé yo pa´qué, pero luego les dije que sí, sólo que tendrían que apoyarme. Se necesitaba producción, reporteros, gente… Acepté hacerlo por 6 meses. Mi intención era preparar chavos y dejarlos trabajar. Me tardé otros dos años en hacer el proyecto, y me dijeron que pedía demasiado dinero: Un reportero del Diario gana 5 mil pesos mensuales, así que tu reportero no puede ganar 10, dijeron.

–Pero llegaron a un acuerdo, y existe El Columnista Radio desde hace dos años.

–Me insistieron tanto que dije ahí voy. No tengo buena voz, no tengo dicción, y la verdad es que me sorprende que me escuchen, aunque reconozco que de repente el desparpajo con que empecé a hacer radio me llevó a un compromiso muy serio y me puse a estudiar con cierta preocupación por usar bien el lenguaje y no usar muletillas… Ahora me cuido un poco más y estudio lo que voy a decir, y tengo un equipo a todo dar: El cronista de la ciudad, Gonzalo Navarrete Muñoz, es mi invitado una vez a la semana, lo mismo que el jefe de la sección editorial del Diario de Yucatán, Martiniano Alcocer, y también participan conmigo el analista político Efraín Poot, Luis Castrillón como reportero y Paula Haro, una excelente productora y publirelacionista.

–¿Crees haber creado una fórmula personal?

–No. Soy lo mejor de mis amigos. Yo hacía caricaturas por radio con sonidos y cosas, y ahí descubrí que la producción era todo. Cada semana hacía un cartón en El Universal Radio en Radio Fórmula, sólo que de eso hace muchos años... Te digo, me sorprende que me digan que me oigo bien.

–Por tus entrevistas con los políticos locales y de fuera podríamos decir que tienes la sartén por el mango.

–Cuando uno trae algo atrás como que te respetan. A mí me respetan por mi trabajo periodístico de 30 años.

Y, bueno, –continúa– si llega Felipe Calderón y de entrada dice que cómo no estar en el programa de uno de los mejores cartonistas de México, pues con eso ya te pone medio gol adentro y te autoriza a que le metas la estocada hasta donde llegue; tal parece como que no se da cuenta.

El propio Santiago Creel [entrevistado recientemente] sabía de mí solidez como periodista –no como entrevistador en radio– y es lógico, pues yo llegué al periodismo antes que ellos a la política.

–Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

–No soy un improvisado. De eso no me pueden acusar.

–Ahora, ya que reconoces estar aprendiendo a hacer radio en la marcha, contigo también cabe el refrán de “En tierra de ciegos el tuerto es rey”.

–Claro. Ahí te das cuenta, y dices ¡puta madre! A mí me entró la preocupación hace mucho, y me puso letreros con mis muletillas y, como te digo, me cuido de no decir tonterías. Ponerse frente a un micrófono es una gran responsabilidad, y tienes razón en lo que dices, todo mundo piensa si este güey vino y la hizo por qué yo no.

–Y surgen otros noticieros o programas  más o menos del mismo estilo…

–Te comienzan a copiar, como en todo: Cuando una taquería tiene éxito empiezan a surgir taquerías al lado, ¿o no? Pero bueno, cuando te oyen sin ser gente de radio, entonces sí se te aflojan un poco los calzoncitos… Aunque yo ésa no me la creo ni me la voy a creer. Soy un dibujante.

–Por último, qué define más precisamente el carácter de El Columnista.

–Su capacidad de asombro. Todo gira alrededor de su capacidad de asombro. Siempre, donde lo veas. La peor barbaridad lo asombra. Ahí está la clave de la vida, en que no se te acabe nunca la pasión por una mujer, por ejemplo… Este monito tiene esa capacidad.

De El Columnista (Ayuntamiento de Mérida, 2006) de Efrén Maldonado Betanzos se imprimieron 1,000 ejemplares.