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| Bienvenida Consuelo Sáizar a Conaculta |
| Cambios prometedores |
| José Ramón Enríquez (Fotos: Eugenia Montalván Colón/unasletras) |
Mérida, 16 de marzo de 2009. Es claro para todos que el Consejo
Nacional para la Cultura en las Artes, a pesar de su muy peculiar
estructura, es visto como una secretaría de Estado y es ése su peso en
la práctica. Resulta imposible, por lo tanto, sustraerse a lo que ahí
se mueve o se inmoviliza por más lejos que se encuentre uno
geográficamente del Centro de la República. Como la inmovilidad y el
rumor, justa o injustamente, caracterizaron los últimos tiempos de la
anterior administración, los cambios en su cúpula resultan
especialmente importantes.
Me
siento, pues, obligado a manifestar mi satisfacción porque una mujer de
la calidad de Consuelo Sáizar haya sido designada al frente del
Conaculta. Se trata de una mujer con probada capacidad de trabajo y con
una constante entrega a la cultura impresa desde sus inicios
profesionales en Editorial Jus, a la que cambió el rostro y puso a
competir en un medio copado por las grandes firmas extranjeras que
adquirieron algunas de las más prestigiadas entre las nacionales. Estoy
cierto de que quien entiende y ama al libro, entiende y ama cualquier
otra manifestación artística porque todas pasan de alguna manera por
las editoriales, incluida la música, que es el arte menos publicable
como letra impresa.
Tras su trabajo serio y fructífero en Jus, se lanzó a su propia empresa
en Hoja Casa Editorial y Raya en el Agua donde reeditó, ampliado,
corregido y embellecido, ese Diccionario enciclopédico de México, de
Humberto Musacchio, que es hoy de consulta obligada.
Llegó al Fondo de Cultura Económica que, tras un neosexenio
neolamadridista, había crecido en oficinas para el Director General
pero estaba a punto de dejar de ser uno de los logros culturales más
importantes del Estado mexicano. Ya en el inicio del gobierno de Fox
había pasado fugazmente un intelectual brillante como Gonzalo Celorio,
pero fue necesaria la llegada de Consuelo Sáizar para ponerlo
nuevamente a la cabeza de las editoriales nacionales y como puntero en
todas las de nuestra lengua.
Me detengo en recordar hechos de los cuales han dado cuenta los
diarios, porque publicar significa hacer público lo desconocido, y
vender resulta fundamental para el cumplimiento de la razón de ser de
una editorial. Y porque Consuelo Sáizar supo mover inventarios,
levantar librerías y hacerlas rentables, es decir, vender los libros y
venderlos bien.
Si logra con la demás manifestaciones artísticas que se reúnen en el
Conaculta que no sólo se produzcan sino que se promuevan y se vean
realmente; que se venda, sin miedo a la palabra, lo que está hecho para
llegar al público y que sólo en el encuentro con su público adquiere
sentido, Consuelo Sáizar estará revolucionando la historia de las artes
en México y, por lo tanto, del corazón mismo de la cultura nacional.
Si consigue mover lo que no se ha movido, es decir, promover (para usar
una palabra conocida y tal vez ya gastada) como logró mover o promover
los libros en el Fondo de Cultura Económica, no sólo estará cumpliendo
con su obligación como funcionaria sino que se estará acercando a
límites que a muchos han parecido inalcanzables.
Aunque la labor es mucha, sé que es posible para ella porque lo ha demostrado en todas las empresas a las cuales se ha lanzado.
Por lo pronto, su nombramiento, como Secretario de Cultura y Artes,
Fernando Serrano Migallón, resulta promisorio. Quienes lo hemos
conocido sabemos lo que vale y ya me he referido a él, en este mismo
espacio, como un humanista. Eso es mucho decir en el ocaso de una
modernidad que se dispara en el pecho al olvidar que el humanismo es su
única posibilidad de supervivencia. En una modernidad tan decadente
cuanto llena de especialistas en agujeros para regadera que ignoran
todo al creerse capacitados para sólo lo propio, Serrano se entiende
precisamente como lo contrario: un sólido abogado, doctor en Historia,
académico de la lengua, amante de la pintura y de todas las artes.
En tiempos de una crisis global como ninguna, que a todos nos tiene
deprimidos, los cambios en Conaculta vienen a traer un poco de
esperanza en los gremios del arte.
Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 13 de marzo de 2009
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