 Maní,
Yucatán, 13 de julio de 2009. A 447 años del tristemente célebre Auto
de fe de Maní, el grupo Sac Nicté de Oxkutzcab, Yucatán, presentó la
obra teatral Bix úuchik u bo’otku si’ipil Manilo’ob tu ja’abil 1562, El Auto de Fe de Maní o Choque de dos culturas de Carlos Armando Dzul Ek, en el marco del Festival de Teatro Wilberto Cantón 2009.Para
escribir esta obra que rescata la memoria de uno de los episodios más
trágicos en la historia de su pueblo, Carlos Armando Dzul se inspiró en
la historia oral, estudios históricos y su propia visión de la cultura
maya para provocar la reflexión sobre el presente y el futuro de la cultura y la lengua mayas de Yucatán. Minutos
antes de la tercera llamada, con la magnífica fachada del templo de San
Miguel Arcángel como telón de fondo, escuchamos un dato importante:
actualmente son 500 mil los hablantes de la lengua maya en Yucatán. A lo
largo de la representación, en la que intervienen decenas de personajes, incluso algunos a caballo, vimos la campaña inquisitiva y punitiva
montada en 1562 por el franciscano Fray Diego de Landa con el fin de
destruir el poder de la dinastía maya Xiu cuya sede era Maní,
precisamente.
Y “Maní fue una de las provincias y señoríos mayas más respetados e importantes después de la caída de Mayapán. Sus goberantes pertenecían al linaje de los Xiues”.
La campaña de terror que instauró Landa contra los supuestos herejes culminó en un acto en el que se castigó públicamente a la nobleza Xiu y a muchos macehualo’ob o gente común, convirtiendo así a la población maya de este viejo reino en objetos del poder hispano-cristiano.
El reparto de la obra quedó conformado de la siguiente forma en los principales papeles: Tutul Xiu, rey de la provincia maya de Maní, Marcelino Gómez; Hechicera maya, Enelia Briceño; Freddy Martín como Diego de Landa, provincial franciscano de Yucatán y Guatemala y Dani Berzunza como Diego de Quijada, alcalde mayor de la provincia de Yucatán.
En la realización y producción del montaje intervinieron el Ayuntamiento de Maní, el Gobierno del Estado de Yucatán a través del Instituto de Cultura de Yucatán, el Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya, la Secretaría de Educación, la Secretaría de Fomento Económico y la Secretaría de Fomento Turístico.
Carlos Armando Dzul Ek nació en Oxkutzcab, Yucatán, el 16 de julio de 1947. Se graduó como profesor de Educación Primaria en 1969, y posteriormente, en 1978, fundó en Maní la primera escuela primaria bilingüe “Doroteo Arango” para satisfacer la demanda popular de que existiera una institución bilingüe en esta comunidad, donde la gran mayoría de los 5,000 habitantes es maya hablante.
Carlos Armando cuenta que tanto la escuela como la compañía artística Sac Nicté (Flor Blanca) nacieron con la misión de trabajar en mancuerna para la educación bilingüe y la reafirmación cultural mediante el teatro y la danza.
El grupo Sac Nicté estrenó “Sacrificio Maya”, su primera obra, el 20 de noviembre de 1978 en el Palacio Municipal de Maní. Los veinticinco jóvenes que participaron en la puesta en escena se volvieron la columna de aquel grupo que también cuenta en su repertorio con vistosas danzas regionales.
La profesión de Dzul Ek como educador bilingüe y su visión del mundo han tenido un impacto profundo en la conformación del personaje del rey maya Tutul Xiu, un arquetípico héroe o defensor cultural que se burla de la lengua de los españoles.
Hacia el final de la obra, el rey es obligado a encabezar la solemne procesión de los castigados cargando la cruz cristiana; pero al ver consumidos en la hoguera los íconos ancestrales de su cultura, lanza un poderoso parlamento final, a manera de profecía que expresa esperanza frente al colonialismo:
Tutul xiu: Ahora podemos pensar que nos han sometido. Sin embargo, algún día sufrirán las consecuencias porque nosotros nacimos libres, libres como el aire que respiramos, libres como los pájaros que vuelan, y nuestros dioses nos protegerán y retomaremos nuestro camino.
La tradición oral relatada por los ancianos de Maní habla de cataclismos por venir, de cuando el único ojo de agua del mundo será el del cenote de Maní, por el cual los opresores volverán a hacerles la guerra a los mayas. Sin embargo, los dioses ancestrales —convertidos en piedra en la entrada cavernosa al cenote desde la conquista española— revivirán y vencerán a los opresores con la ayuda del dios Serpiente Emplumada Xk’uk’il Kaan. Por lo tanto, las palabras finales del rey Tutul Xiu no representan sólo el intento de recobrar algo de dignidad y esperanza frente a la derrota, sino que también afirman la creencia, enraizada en las profecías mayas, de que se superará la situación colonial (ahora neocolonial), aunque no sin un nuevo derramamiento de sangre. Según las palabras transmitidas de generación en generación, todo esto ocurrirá en Maní, el Tuuch Lu’um u ombligo del mundo maya yucateco (con información de Donald Frischmann, tomada de Nuevos Cantos para un nuevo milenio, Los Nuevos Cantos de la Ceiba, ICY, 2009).
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