 Mérida, 15 de mayo de 2007. En uno de los camerinos del Teatro Mérida encuentro al bailarín Cristóbal Ocaña rodeado de varias personas, y ninguna precisamente preparándose para salir al escenario, para nada. Todos, incluyéndolo a él, están en plena chamba de oficina, conectados al celular, recibiendo gente, resolviendo trámites binacionales y cualquier otra minucia.
Cristóbal, de guayabera blanca, es el eje de la escena y, en apariencia, está en calma, no por darse aires de político, que por el atuendo, cualquiera lo pensaría, sino porque el Festival Internacional de Danza Avant Garde que él dirige ya está en marcha, y tanto tiene sus ratos de etiqueta y elegancia, como los de máxima tensión que lo hacen salir corriendo a dar la bienvenida personalmente al público a cada una de las funciones.
Se celebra, pues, el VIII Avant Garde, y dentro de éste, tiene lugar la Tercera Emisión del Certamen de la Confederación Interamericana de Profesionales de Danza (CIAD), que contó este año con 500 participantes en una inusual variedad de disciplinas dancísticas, lo cual Cristóbal explica de la siguiente forma:
“Cuando nosotros pensábamos que la danza únicamente puede ser apreciada por lo que corresponde a una estética seria o profunda; es decir la danza clásica con sus más de 250 años de existencia o la danza posmoderna, resulta que el belly dance, el malambo, el tango, las capoeiras, tienen un sentido sobre la profundidad del movimiento dancístico.
“Este proyecto, sigue explicando Ocaña, lo generó el primer bailarín argentino, Rodolfo Solmoirago, hace 25 años, un artista con una trayectoria indiscutible, y con este Certamen vinculó al Cono Sur en un proyecto que pretende ser un símil de lo que son las Olimpiadas deportivas.
“El Certamen está abierto a danzas polinesias, jazz, hip-hop, disciplinas que –insisto– podrían tomarse como banales, de índole lucrativo o encaminadas hacia el espectáculo, lo cual es cierto, pero también tienen un nivel de mediación importante”.
El Certamen se realizó con éxito y fueron entregados tanto trofeos como medallas doradas, de bronce y plata.
—¿Si Rodolfo Solmoirago funda este movimiento en Argentina, cómo llega a Yucatán?
—A partir de 2005, tenemos la fortuna de estar en un sistema de red de todos los festivales internacionales de danza a partir de el Avant Garde, que este 2007 cumple 8 maravillosos años de existencia, así que tuvimos el primer enlace por Internet; el maestro nos presentó este proyecto, y nosotros lo tomamos como una franquicia de la Confederación Interamericana de Profesionales de Danza, y así nos convertimos en los coordinadores de la CIAD en Mérida. La CIAD es quien le da apertura al proyecto, y durante este semestre, después de tres años el proyecto está en Atizapán de Zaragoza, en Puebla, en Veracruz y posteriormente, como una extensión de la red en Mérida estará en Cozumel, Quintana Roo y Ciudad del Carmen, Campeche.
Cristóbal Ocaña, comentó también que su interacción en este Certamen está respaldado por el Fideicomiso Cultural Compañía Umbral Danza Contemporánea A.C., compañía con la que llegó a Mérida con Manuel May Tilán en 1996, quien a su vez también ha coordinado el Avant Garde desde sus inicios.
Este año, precisamente, Manuel May Tilán lleva a escena el proyecto Mujeres en la danza, y presenta a Tatiana Zugazagoitia, Vania Duran, Tania Lavín y Ligia Aguilar; en función programada para el próximo día 20 de mayo a las 8 P.M. en el Teatro Mérida.
—Como gestores culturales, advierte Cristóbal, no teníamos conocimiento de cómo se ejerce un Certamen y su reglamento. Esta estructura pertenece a su creador, el maestro Solmoirago, y ahora me complace mucho decir que el proyecto de la CIAD está permitiendo que en México se dé un fuerte intercambio de culturas y de razas. Esta vez participaron en el certamen gentes de Colombia, Venezuela, Ecuador, etcétera, con lo que toda Latinoamérica se está centrando aquí en lo que nosotros pretendemos algún día se reconozca como el ombligo del continente…
—¿Yucatán?
—Yucatán.
—¿Cuántas personas se inscribieron para este Certamen?
—La primera vez que se hizo el Certamen en 2005 tuvimos únicamente 30 participantes. Ahora, en 2007, tuvimos 500 cada uno de los dos días del Certamen, uno dedicado a la danza escénica y otro al folclor internacional. Por lo tanto, me complace muchísimo decir que a través de la fuerza de la danza y del espíritu de los danzantes es posible sostener un proyecto que, en esencia, se caracteriza por el autofinanciamiento.
La inauguración de este III Certamen fue el 24 de abril en el Teatro Mérida con la presencia de Rodolfo Solmoirago, y concluyó con la presentación de una gala de danza con los ganadores de Medalla dorada. Posteriormente, el día 29 de abril se celebró en Mérida –como desde hace 11 años ininterrumpidamente– y con la representación del ITI UNESCO, el Día Internacional de la Danza con toda una jornada de danza de 12 horas en 5 escenarios diferentes de la ciudad.
Como se puede ver, el Avant Garde ha crecido. Ahora es un proyecto que se subdivide en tres programas y dura 5 semanas que abarcan: el Certamen de la Confederación, el Día Internacional de la Danza, y VIII Emisión del Festival Avant Garde con compañías invitadas y cursos prácticos y teóricos, con invitados especiales, este año, de Corea, Suiza, Estados Unidos, y Venezuela. Por México, la gran representación la tiene La Cebra Danza Gay dirigida por José Rivera. Con ellos se clausura el Avant Garde el último fin de semana de mayo con función doble en el Teatro Mérida.
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