
Mérida, 2 de abril de 2007. Anoche se reinauguró el Teatro “Daniel Ayala Pérez”, ubicado en la Calle 60, a una cuadra de la Catedral. El edificio, construido a principios del siglo XX, se convirtió en una especie de moderna sala de cine, si bien es un foro especialmente diseñado para espectáculos teatrales y artísticos, a simple vista muy bien equipado.
La reapertura fue un éxito gracias a la selección de la obra escenificada: DeSazón, de Víctor Hugo Rascón Banda, con Julieta Egurrola, Angelina Peláez y Luisa Huertas, bajo la dirección de José Caballero.
La obra gira en torno al juego de palabras que encierra el título: DeSazón. Por una parte, se refiere, justamente, a la desazón de tres mujeres maduras; es decir, su inquietud ante las circunstancias que las llevan a convertirse en mujeres solas.
Estas tres mujeres viven en Chihuahua, de donde es originario Rascón Banda, estado complejo geográfica y culturalmente que él conoce a fondo y que, por lo tanto, dibuja maravillosamente en el texto para hacernos descubrir rasgos muy particulares de la identidad femenina en aquellas tierras y de la naturaleza humana de los norteños, tan particularmente diferentes a los habitantes del Sur de México.
La desazón de María, menonita; Consuelo, mujer de la Sierra, y Amanda, habitante de la zona tarahumara, es narrada en primera persona por cada una en algo así como un foro confesional.
La otra acepción de DeSazón, separando las palabras, se refiere a la preparación de la comida y su sabor. María, Consuelo y Amanda, de acuerdo a su origen y sus costumbres, narran la preparación de ciertos alimentos, por ejemplo jamón ahumado, carne con chile rojo y pinole. Con lujo de detalle hablan de los ingredientes, dan la receta y hacen que se nos antoje comer todas esas delicias.
Igualmente narran, a su modo, rasgos específicos de cada zona: desde el desierto, donde María se establece con su comunidad menonita, hasta los cerros llenos de veredas y maizales, cuevas y minas.
Como telón de fondo vemos un video documental transmitido en dos pantallas en simultáneo; estas imágenes contextualizan perfectamente los monólogos, e incluso patentizan que Víctor Hugo Rascón Banda entrevistó a algunas señoras para escribir esta obra; al menos es lo que hacen pensar los rostros de las mujeres videograbadas.
Por tratarse de seres —en apariencia— comunes y corrientes, que en la calle ni voltearíamos a ver, es aún mucho más admirable la actuación de las grandes actrices mexicanas, ya que logran transmitir muchísimas inesperadas emociones.
Así que realmente fue un placer asistir a la reapertura del Teatro “Daniel Ayala Pérez”.
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