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Septiembre en El Olimpo
Obra de Javier Barrera, Enrique Trava y el colectivo Nosotros
Christian Núñez
http://www.unasletras.com/v2/../data/679.ima.jpg
Mérida,17 de septiembre de 2008.- El pasado 11 de septiembre el CentroCultural Olimpo, ubicado en el Centro Histórico, inauguró tresexposiciones, dos individuales y una colectiva: Holística, muestra fotográfica de Javier Barrera, en la sala 1; Axis, Los ejes imaginísticos, del colectivo Nosotros, en la sala 2, y Luz ígnea-Obras inéditas / Cinco años de exposiciones-Muestra retrospectiva, de Enrique Trava, en la sala 3.

En el patio central del recinto, el evento inició aproximadamente a las 21:30 horas con el happening La rosa y la serpiente(inspirado en un texto de la escritora Melba Alfaro) en el que AndreaUrban Hernández realizó una coreografía en lo alto de una estructura demadera, con la pieza Cactus Geometries(2002) de Javier Álvarez reproducida en audio. Este ejerciciocoreográfico fue el epílogo de dos actividades relacionadas con la obrade la artista visual Teresa Loret de Mola: la conferencia Mutilacióncon espejo, a cargo de Humberto Chávez y la Psicoanalista Berta Loretde Mola Vadillo, y la instalación Muerte premeditada, en el edificiocentral y el vestíbulo del teatro de la Universidad Autónoma de Yucatán(UADY), respectivamente.

Muerte premeditada se compone de dos piezas: la pintura en gran formato (1.50 x 3 metros) de una mujer en colores predominantemente ocres y grises, sin brazos, sentada, mostrando una sola pierna extendida, la derecha. Y un par de hipiles de papel maché, uno grande y otro pequeño, este último con un cuchillo (también de papel) clavado en el pecho. Las vestimentas, colgadas de un cable negro, presentan manchas de sangre; la artista dijo haberse inspirado en dos crímenes cometidos contra mujeres embarazadas. El vestíbulo del teatro, un lugar pequeño, sin duda no puede albergar un número mayor de piezas, pero queda la sensación de que el montaje está incompleto tanto en las pretensiones conceptuales como en la ejecución material.  

Por su parte, La rosa y la serpiente fue ambientada con una larga víbora formada por anillos de colores gris, negro y rosa que pendía en lo alto del patio central del Olimpo. Y sobre la estructura de madera, que parecía un andamio, Andrea Urban Hernández se caracterizó como flor usando una prenda confeccionada con lazos en dos tonos de rosa, uno más pálido que el otro, y realizó una serie de movimientos. Al principio, la curiosidad retuvo al público, pero el happening duró bastante tiempo; los movimientos de la joven se tornaban forzados y la lectura que lo precedió, a cargo de Melba Alfaro, no fue clara ni se alcanzó a entender en su totalidad. El calor y el hacinamiento de la gente hicieron pensar a más de uno que lo mejor era pasar ya a las salas de exhibición, sobre todo porque dos de ellas están equipadas con clima.

Holística, de Javier Barrera, presenta 12 piezografías en gran formato, “imágenes panorámicas en 360 grados fotografiadas y montadas digitalmente, con influencia temática de Michael Kenna, Juan Rulfo o, guardando las distancias, de experimentos sonoros como los de Kronos Quartet en su álbum Nuevo porque muestran un hálito similar”, como se puede leer en la hoja de sala. El fotógrafo captura lugares de la región yucateca –Izamal, Uayma, la catedral de Mérida, el muelle de alguna playa cercana, el interior de un ferrocarril, un estacionamiento inundado, el patio de una casa antigua– con un nivel compositivo admirable. Algunas de estas piezas, las polares, se presentan en formato circular. La selección de obra no tiene desperdicio.

El colectivo Nosotros, Arte Contemporáneo de Yucatán A.C., presentó, de acuerdo al texto de sala, “una serie de imágenes que no pretenden seguir ordenación estética alguna. Se trata, por el contrario, de organizar en un mismo espacio la diversidad de lenguajes visuales con los que usualmente trabajamos.” Sandra Nicolai, Gildo González, Pilar Cámara, Manuel May Tilán, Óscar Ortiz, Alfredo Lugo, Socorro Chablé y Humberto Suaste aportaron obra pictórica y fotográfica de muy distintos estilos y temáticas. No hay elementos aglutinantes y aunque la muestra no llega a ser heterogénea al grado de alcanzar la total dispersión, se percibe la ausencia de denominadores comunes. Cada artista trabajó con sus musas, pero las piezas no causan impacto ni tienen componentes que las desmarquen de lo ordinario.

En general Axis, Los ejes imaginísticos, deja un hueco. Se nota incluso un desfase de las tendencias artísticas contemporáneas; las obras parecen de hace veinte, treinta años, o más. Un trabajo de curaduría concienzudo hubiera ayudado a levantar la exhibición y salvarla del mortal anquilosamiento. Para hacerse una idea: Pilar Cámara presenta tres cuadros en gran formato en los que predominan los colores azules, con figuras poco detalladas. A juzgar por el nombre de sus acrílicos –Bar Saraida, Despedida, Blues–, el tema es la convivencia en los salones de música y baile. Alfredo Lugo aporta dos pinturas al óleo: Puntos cardinales y El cuerpo queda contaminado solamente si el alma consiente, cuyo mayor mérito es el marco, en forma romboidal uno y circular el otro. El tema: las mariposas. La fotógrafa Socorro Chablé, con su serie Realidades paralelas, exhibe cuatro imágenes de gente anciana de México y Filipinas. Los Códices de Manuel May Tilán son trabajos de electrografía con trazos y figuras geométricas, líneas curvas, cuadrados y texturas elaboradas por manipulación digital. Más allá de la probada capacidad técnica de los integrantes de Nosotros, y de gozar de respetabilidad en el medio artístico, en la sala 2 del Olimpo no dejaron sus mejores trabajos: se percibe falta de creatividad y espíritu renovador.

En la sala 3, Enrique Trava releva a Jorge Ermilo Espinosa Torre, que anteriormente había exhibido allí Murmullos en Babel, trabajo intrincado, complejo, de significaciones múltiples. La nueva propuesta es mixta, ya que incluye obra inédita (Luz ígnea) y una retrospectiva (Cinco años de exposiciones). Cuadros en colores amarillos, ocres y cafés; algunos, con textos interpretativos. Trava emplea marcos con formas peculiares y las situaciones representadas son simbólicas, con un código visual emparentado al surrealismo y la pintura metafísica de Giorgio de Chirico. Matty Roca escribe que el pintor “incorpora en su camino místico-monástico elementos de sincretismo maya, logrando un aura de intemporalidad y tocando vetas muy profundas del inconsciente colectivo.” Con nombres crípticos como Trashumantes con luna y fraile (acrílico sobre madera, 112 x 70 cm.), Estudiantes de la luz ígnea (Acrílico sobre lámina, 155 cm. de diámetro) y Sactus Esentia (Acrílico sobre lámina de acero, 65 x 96 cm.), a los trabajos pictóricos se suma una escultura hecha con artefactos de acero oxidado que fueron piezas de alguna maquinaria: La mulix (183 x 40 x 80 cms.) es del 2008 y se sostiene sobre dos ruedas grandes de madera.

Víboras voladoras con bailarina incluida, fotos panorámicas de Mérida, colectivos que se levantaron tarde y Chiricos trasnochados; así marcha el show del arte en el Olimpo durante el mes de la patria. Expresiones y técnicas múltiples, algunas más afortunadas que otras, y ciertas fórmulas predecibles configuran la nueva carta de arte contemporáneo del centro cultural. La entrada es libre y está abierto de martes a domingo. Visítelo.