
Mérida, 20 de julio de 2009.- La Galería de Arte Municipal de Mérida
(GAMM), ubicada en el segundo nivel del Museo de la Ciudad (a una
cuadra del Mercado Municipal "Lucas de Gálvez"), presenta la muestra
colectiva Identidades, compuesta de 61 piezas, 35 de carácter inédito, de 30 artistas visuales: grabadores, pintores, escultores y fotógrafos.
Desde el plan inicial, este proyecto incorporó a su discurso el ámbito
local sin perder de vista la fusión de elementos autóctonos y ajenos a
la idiosincrasia yucateca. Los participantes recibieron una carta
invitación a través de la cual se les proporcionaron los lineamientos
para ser incluidos en la muestra. Posteriormente, recibí la comisión de
hacer las semblanzas curriculares de los artistas y el texto de sala,
para lo cual decidí entrevistarlos.
En una mirada retrospectiva, es notable que Identidades arrojó
un collage de unidades independientes que no terminan de ajustar. Las
obras de buena calidad otorgan bríos fugaces al espacio que las exhibe
temporalmente, pero terminan absorbidas por una totalidad confusa. Sin
ser un defecto, el folklorismo practicado a ultranza por una cantidad
considerable de artistas responde, quizá, al entendido de que el Museo
de la CIudad está encargado de difundir un arte que refleje la realidad
yucateca. La forma de abordar el tema es lo que hace la diferencia. En
la mayoría de las ocasiones, observamos una estética complaciente
apoyada en viejos clichés: las mestizas del mercado, los pueblos
aledaños a la capital, el traje típico, los paisajes bucólicos... Este
imaginario pugna con otros lenguajes, más actuales, de artistas
independientes, profesores y estudiantes de la Escuela Superior de
Artes Visuales (ESAY). Y a la hora de juntarlo todo, el resultado se
sale de control; las muestras lucen recargadas y, ya en el límite,
churriguerescas. “La gramática inglesa baila con las matemáticas”, como
diría Fey en un momento lúcido.
El
repertorio de Identidades evidencia la variedad de predisposiciones
existentes en el circuito artístico. Los temas folklóricos, las
fórmulas seguras y el plagio de las primeras vanguardias del siglo XX
que se deslizan hacia la decoración de interiores son características
de un primer grupo de artistas, el de la vieja guardia, que ya agotó
gran parte de sus recursos y se repite constantemente. En un caso
aparte, Alfonso Durán es un pintor yucateco que después de vivir en
Europa por varios años ha vuelto a Mérida para darle un giro brillante
al leitmotiv folklórico; pertenecería al grupo de los renovadores del cliché que han visto el arte desde otras latitudes.
Luego están los extranjeros que llevan tiempo residiendo aquí y son hábiles plasmando paisajes regionales con rigor formal e inventiva –Stefanie Schikora, Michael Maugée, Katherine de Barrueta. Un cuarto grupo desdobla el realismo pictórico con humorísticas vueltas de tuerca o, bien, trata los lugares comunes inteligentemente –Manuel Ontiveros, José Luis Malagón.
Por fin, el quinto conjunto reuniría a los creadores cuya obra es de tendencia contemporánea y estilo renovador, iconoclasta, experimental, entre los cuales podemos mencionar a Bárbara Lobatón, Humberto Chávez y Vanessa Rivero.
La venta de obra es otro cuento.
Esmé Ramírez, curadora de la GAMM, ofreció amablemente a unasletras sus opiniones sobre la riqueza propositiva de Identidades, el mercado de arte meridano, los criterios curatoriales aplicados en la muestra y el impulso profesional que este espacio ofrece a los artistas residentes en Yucatán. Aquí transcribimos la entrevista. Christian Núñez (CN): ¿Cuáles han sido los desafíos de logística y montaje en esta exposición?
Esmé Ramírez (ER): Sacarla a tiempo. Esta exposición se complicó por las otras que se estaban montando en el museo (Devenires e Interactiva). A nivel curatorial, no quería poner como en las anteriores demasiados temas divididos, sino algo más libre. Aunque también debía tener en cuenta a los artistas destacados, sin perder de vista a otros que exponen por primera vez. Tenía que equilibrar tanto la curaduría como el concepto. Esta muestra está muy colorida, con una curaduría un poco libre, suave, a diferencia de Fémina.
(CN): A dos años de estar funcionando la GAMM, ¿es posible hablar de un mercado del arte local?
(ER): Tanto como mercado del arte totalmente desarrollado, no creo. Considero que hay un mercado del arte, y están los targets (público objetivo), que lo mismo le podemos vender a los arquitectos que a las universidades. Acá lo que maneja Anabel Casares –dedicada a las ventas– es arte para decoración. El 90% de las ventas ha sido para decorar casas. Por eso, en algunas ocasiones se han hecho pinturas bajo pedido. Ha pasado –como con Stefanie Schikora– que ven el cuadro y lo quieren más grande o más chico. Sí hay mercado, pero falta mucha cultura de compra-venta. En un principio, sólo se manejaba un pago, pero ahora, como está la situación, lo que hacemos es dar la obra en parcialidades dependiendo de su costo, previa autorización del artista, y entregarla a contrapago.
(CN): ¿Qué criterios curatoriales fueron aplicados para hacer una muestra tan diversa?
(ER): Criterios generales que siempre tenemos: que el artista resida en Mérida, que tenga obra inédita o reciente vinculada con el tema de la exposición. En el caso de algún artista que ya ha vendido, automáticamente entra. Para esta ocasión, el tema era la identidad cultural global y, como nosotros ya sabíamos que íbamos a caer en lo regional, buscamos artistas conocidos que se identifican con las cuestiones regionales (Manuel Lizama, Víctor Argáez). Cada uno tiene su grupo de seguidores; Argáez, por ejemplo, asesora a la galería Soho. Otro de los criterios fue incluir a gente que no ha participado en exposiciones anteriores. Gente nueva, aunque no necesariamente joven. Esto tiene que ver con la misión y visión de la galería de brindar un espacio digno de comercialización a los artistas.
(CN): ¿Identificas un estilo más o menos fuerte dentro de las artes en Yucatán?
(ER): No, creo que es muy diverso. Yo que vengo de fuera (México DF) no sabía lo que iba a encontrar. Y cuando vi Artistas de Mérida –la primera exposición de la GAMM– sí noté mucha tendencia por lo regional. En esa muestra, por cierto, había de todo y sin embargo no estaban los buenos.
(CN)): ¿Qué pasa con los artistas cuya obra no se vende? ¿Cómo enfrentar el dilema de la obra buena pero con pocas expectativas comerciales frente a otras que son redituables pero menos profundas?
(ER): Lo que sucede es que nosotros no funcionamos como una galería privada. Esto nos da tranquilidad, porque no estamos tratando de cubrir nuestros gastos. Más bien nuestro compromiso es apoyar al artista, sea bueno o no, brindándole un espacio digno. Yo creo que sí hay mercado; la gente de alguna manera se interesa en el arte o le llama la atención y si le gusta o tiene dinero, lo trata de comprar.
(CN): ¿Cuáles son los artistas que exponen por primera vez en Identidades?
(ER): Carlos Núñez, Carlos Escalante, José Luis Contreras, Elsi Pinelo, Manuel Ontiveros y Georgina del Río.
(CN): En la carta invitación, se les pidió a los artistas que desarrollaran el concepto de identidad cultural, pero la mayoría terminó haciendo piezas para enaltecer la identidad yucateca. ¿Es característico del arte local apegarse a una visión folklórica?
(ER): Yo creo que más bien la misma riqueza de la identidad cultural de la zona permite muchas representaciones, y sigue siendo válida y actual. Todos los artistas participantes se pusieron a estudiar el tema. Stefanie Schikora, a través del material utilizado, quiso recrear la textura de las paredes de la región. Georgina del Río viajó a lugares apartados para observar las costumbres de la gente.
(CN): ¿Hasta dónde es posible renovarse como espacio institucional en cada exposición? ¿La libertad creativa para los temas y formatos es amplia?
(ER): Sí. Nos renovamos a tal grado que uno de los criterios de la exposición es tener obras inéditas. Sí es requisito que la obra sea de carácter reciente. En este caso, de las 61 obras, 35 son inéditas, y esta es una ventaja que no cualquier espacio tiene. Y lo que sí hacemos es limitar el tema, marcar la línea expositiva para que a partir de ahí los artistas puedan crear. La única limitación en el formato es que la obra pueda entrar por las puertas de la galería, por cuestiones de tamaño.
(CN): En tu opinión, ¿hay un lenguaje contemporáneo en el arte yucateco?
(ER): Sí, aunque no en todos los artistas. Hay un lenguaje muy contemporáneo, sobre todo en la gente más reconocida: Paloma Menéndez, Marcela Díaz, Diana Mendieta, Pilar Goff, Juan Pablo Mier y Terán. Y en otra línea, mucho más conceptual, Humberto Chávez. Fuera del espacio de la galería, los artistas están manejando lenguajes contemporáneos, pero yo reforzaría la preparación. Siento que a los artistas les falta conocimientos de curaduría y museografía en la presentación de sus portafolios de trabajo. Hablo a nivel general, no sólo en la gente de la Escuela Superior de Artes Visuales (ESAY). Y bueno, quizás algunos no resuelven el dilema de hacer lo que les gusta o lo que vende. Yo sí reforzaría la parte de la preparación, la profesionalización y el intercambio de ideas.
(CN): ¿Algún comentario para los lectores de unasletras?
(ER): Invitarlos a visitar la galería, para que compren.
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