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“Incapaz de llevar algo normal a Cuba”: Joan Duran
Por inaugurarse landings 6 + 7 en La Habana
María José Evia Herrero
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Mérida, 8 de noviembre de 2007. Llego a casa de Joan Duran en un momento clave. Está a punto de partir hacia Cuba, hogar del landings 6 + 7; ambas muestras se inaugurarán en La Habana el día 16. En el piso, contenedores de plástico que Joan cuenta en un orden que no comprendo. Después nos sentamos, y él comienza una plática salpicada de palabras en inglés. Lo escucho y percibo el trabajo titánico que supone organizar landings, y me doy cuenta, también, de las satisfacciones que deja.

¿Tiene landings una base teórica?


—Realmente, comprometerse a seguir una línea teórica en un proyecto de estas características, significaría ir en contra de la creencia principal de landings, que es un proyecto en E-VO-LU-CIÓN, in progress. Sí sabemos cuándo inició y sí sabemos cuándo termina en términos de fechas y del museo, y me refiero al último día de la exposición que se inaugurará el 16 de enero de 2009 en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC). Pero no sabemos cómo va a terminar porque cada exposición, cada día, o más bien cada minuto, el proyecto es como un huracán; no sabes para dónde va a ir. La dinámica de landings tiene mucho más que ver con la dinámica de cómo se desarrolla un huracán o un equipo de futbol… Yo tengo una especie de amor superior a las banderas y países que es el Barça, el equipo de fútbol de la ciudad donde yo nací, con el que por razones irracionales tengo una especie de identificación… yo me inspiro, sigo el desarrollo del equipo, y eso lo aplico a landings, porque yo no aplico la historia del Arte Contemporáneo, porque no me interesa esa historia, me interesa cómo sobreviven los habitantes de este planeta que, por cierto, hemos destrozado. Ningún libro de Historia del Arte habla de las personas dentro de los países, y eso es lo que me interesa.


Lo que hace landings es buscar, dignificar, porque no sé si el arte puede cambiar las cosas, pero sí, aunque sea en .00001 milésimas puede dignificar, no desde una posición de fuerza, sino buscando puertos amigables para aterrizar. Creo que landings es un escáner de la sociedad, como esas máquinas que hay en los hospitales donde pueden ver todo tu cuerpo, tus células, y descubrir qué está mal.

¿Cuál ha sido el landings más exitoso o importante?

—Un ejemplo valioso es el de República Dominicana, donde el Centro León, creado por empresarios, nos tuvo muchísimo respeto, nos recibió con mucho entusiasmo y jamás intervino en nada referente a las obras y su contenido, sino todo lo contrario.

¿Cuáles son tus expectativas para los landings 6 + 7, de Cuba?

—Quise hacer la exposición en Cuba porque el país se percibe muy distinto a como se percibía en los sesentas, sobre todo por parte de los jóvenes, que ya no le tienen respeto al sistema operativo. Cuba se sostiene en un andamiaje muy débil. Me interesa ir a Cuba con una exposición que no es parte del sistema establecido del arte contemporáneo. Este país inspiró a cientos de millones de gentes en algún momento. Yo sería incapaz de llevar algo normal a Cuba.

¿Crees que landings puede llegar al público en general, público sin preparación o conocimiento sobre el arte contemporáneo?

—Sí, porque cuando trabajo con los artistas casi nunca dejo las piezas como originalmente las proponen,  los presiono para que lo hagan todo lo más simple posible. Y la gente lo aprecia, se pudo ver en Conkal (landings / 1st). La gente que iba era la que menos esperabas ver. No estamos copiando nada, ni rellenando esqueletos, sino inventando maneras nuevas, con la esperanza de cambiar las cosas.


¿Qué significa landings en tu vida personal y profesional?

—Estoy contando las horas para que termine. El proyecto ha significado trabajar 18 horas diarias, compensar con recursos propios las deficiencias de las instituciones. Ha sido muy duro. Acabó siendo un proyecto de dignidad personal, que ha requerido grandes esfuerzos. Por eso, últimamente he heredado el conocimiento a los artistas; ellos tienen que aprender a autogestionarse.


Joan me dice que cada landings se fundamenta en el lugar donde se presenta; las obras se conciben expresamente para ese momento en un determinado espacio. En otro contexto, dice, podrían no significar nada, ser basura. En Washington (landings 5), estar a 300 metros de la White House, en el corazón del mundo capitalista, fue fundamental para el desarrollo de la exposición. Me dice que no hay que tenerle temor a negociar con las instituciones, hay que pelear por los derechos pateados de los artistas jóvenes.


Nuestra conversación termina porque Joan tiene todavía muchas cosas que hacer. La logística de un evento como landings parece no terminar nunca. Él mismo menciona que sólo con los e-mails mandados desde y hacia Cuba para landings 6 + 7 se podría escribir un tratado sobre esa nación.