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Abre sus puertas Galería “La clínica”
El proyecto es parte de la transición de Mérida hacia una nueva época
Texto y fotos: Joaquín Peón Iñiguez
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Mérida, 25 de enero de 2008. Recientemente Mérida ha visto cambios que parecieran ajenos a su historia “natural”. La ciudad transita de “ciudad blanca” a “gran ciudad” con los ajustes socioculturales inevitables.

Los actos criminales son los más atractivos para la prensa. Sin embargo, no podemos olvidar la apertura de dos espaciosas plazas comerciales con salas de cine, nuevas marcas de ropa, cafés, comida rápida , todo aquello que podemos encasillar bajo el título de franquicias. Afortunadamente, en el medio cultural también se dan cambios, y vemos que de pronto se duplican los premios, las convocatorias y ¡hasta los artistas! 

Por encima de todo esto, en la transformación de la ciudad llama la atención el surgimiento de espacios alteranativos para el arte y, en concreto, nos ocupamos hoy de una nueva galería: La clínica.

La clínica abrió sus puertas al público el miércoles pasado. Supongo que nadie se esperaba la estampida de gente abarrotó el lugar. La casa, ubicada en la calle 62 x 43 y 35, en el Centro Histrórico es un espacio hermosísimo que no le envidia nada a otras residencias de lujo. Por supuesto, las obras de los expositores inaugurales jugaron un papel determinante para lograr el efecto esperado. Gerda Gruber, Paloma Menéndez, Terrence Jon Dyck, y Saul Villa se encargaron de hacernos sentir cómodos.

Y, bueno, después de haber estado en un par de eventos en los  que los funcionarios pasaron más tiempo saludándose mutuamente que hablando de arte, La clínica resulta tan refrescante como un baño de piscina. Para comenzar, Alfredo Cruz, el curador, dirigió unas palabras a los presentes. Fue breve, cosa que agradecemos todos los que convivimos en un mundo en el que el orador se aferra al micrófono. Posteriormente, Ariadna Lara y Lisette Abraham, ninfas de la noche, realizaron un performance en la alberca. Terrence Jon Dyck los acompañó en el micrófono con una canción y, como resultado final, transmitieron una experiencia relativamente psicodélica.

Con el lugar a reventar, Terrence
Jon Dyck, el director fue la celebridad de la noche. Todos se aproximaban a él para felicitarlo. Parecía una especie de máquina saludadora. Cuando por un segundo se logró desprender de sus invitados, realicé un movimiento audaz y lo llevé a un cuarto tranquilo para entrevistarlo. Aunque la conversación se llevó a cabo en spanglish por parte de ambos, la transcribo completa al español.

¿Cómo te sientes al ver que en esta primera noche en La clínica no cabe un alma más?

—Estoy feliz, muy feliz porque es mi primer trabajo de estas dimensiones aquí. Esta casa ha sido mi sueño por muchos años. Me encanta México, me fascina Mérida… Compré este espacio hace dos años y medio pensando en la posibilidad de crear un lugar abierto para diferentes muestras de arte, para distintos artistas, con distintas visiones.  Me gusta mucho ver tanta gente.

¿Qué te animó a abrir una galería en Mérida?

—Soy de Canadá, de Toronto, y he expuesto mi trabajo en muchos rincones del mundo. Estuve en Berlín, París, Montreal, el centro de México, y muchos otros lugares, pero me encanta la gente y la cultura de aquí. Quiero mantenerme abierto a nuevas ideas, quiero que La clínica sea más internacional. Quiero que esta galería sea un puente para ayudar a los artistas de Mérida a exponer en otras ciudades. Y, por supuesto, quiero traer trabajos de otros países. Me encantan los artistas yucatecos, pero últimamente se han abierto muchas galerías para yucatecos y yo quisiera tener una visión más amplia. Igual incluir a un artista de La Ermita, que de Barcelona.

¿Con qué criterio harás la elección de los artistas a exhibir?

—Esta noche es un ejemplo perfecto. Tengo a Gerda, una artista muy buena, establecida, y los que hicieron el performance son jóvenes que están empezando, nuevos talentos. Lo más importante es que la calidad sea alta y el concepto interesante, la ejecución.

¿Te interesa algún tipo de arte en particular?

—No, aunque si es importante que sea un concepto refrescante. Hoy puedes ver el ejemplo con mis trabajos que se hicieron con horchata y tequila. Al mismo tiempo hubo un performance en la piscina. También hay videos. Me interesa presentar distintas obras con distintos conceptos. No se trata de colgar obras en la pared para vender, sino de un concepto innovador.

¿Qué has indagado acerca del mercado de arte en Mérida? ¿La gente compra?

—Espero (risas). La gente tiene mucho interés por la cultura. Es distinto a mis exposiciones en ciudades grandes, ahí son coleccionistas, están acostumbrados a invertir. Aquí hay un costo diferente, con gente distinta, que entiende el arte a su forma. Creo que Mérida va a cambiar para bien y la gente va invertir más.

¿Qué esperas de este espacio? ¿Cuál sería el mejor escenario?

—Juntar conceptos distintos. Trabajar  dinámicamente con gente de todos lados, y que cuando vengan aquí lo disfruten.

¿Qué planes tienes para el 2008?

—Quiero hacer un proyecto de residencias e invitar artistas de aquí, pero tengo algunos secretitos bajo la manga que ya conocerán en unos meses.

Finalmente, ¿cómo están los precios? ¿qué debe hacer un cliente interesado en comprar una obra?

—Tengo la lista de precios aquí. Si alguien está interesado en comprar sólo tiene que llamar a mi teléfono o mandarme un correo para concretar una cita privada.

Los interesados pueden llamar al 9-24-07-34 o visitar
www.arte-clinica.com Terrence Jon Dyck es muy amable y estará encantado de atenderlos. Yo, por mi parte, me escabullo chocando con montones de gente en el camino. ¿Es posible que sobren galerías? No lo creo, al menos no por ahora, y nunca cuando se tenga la intención honesta de innovar.