 Mérida, 16 de agosto de 2007. Lluvia, interrogantes, ideas dispersas acerca del patrimonio visual y la difusión cibernética de la obra plástica contemporánea… siete personalidades dispuestas a ocupar la dirección de artes visuales del Instituto de Cultura de Yucatán… Tormenta, el ex convento de La Mejorada en obras, un auditorio rebasado por la excelente convocatoria, saludos de bienvenida a todos por parte de los tres consejeros que coordinarán la votación: la escultora Gerda Gruber, el pintor Alonso Gutiérrez y el fotógrafo Humberto Suaste.
Así se eligió, de acuerdo a la petición de Renán Guillermo, el nuevo director de cultura del Estado, la terna para designar a quien representará los intereses de los creadores yucatecos —sean jóvenes o con trayectoria, residentes en la capital o en las comunidades rurales— durante los próximos 5 años. El ungido podrá dar la pauta también acerca de qué obras se exhibirán en las galerías del ICY, qué películas veremos en la cineteca “Manuel Barbachano” o cómo lograr que la plástica yucateca viaje a velocidad de tren bala hacia la contemporaneidad. Las boletas electorales se depositaron en una improvisada urna de cartón sellada. 64 votos en total: 2 para Carolina Acereto, pintora veterana; 6 para Gildo González Angulo, de ante mano descalificado por su infeliz papel en el mismo cargo durante un interminable periodo; 13 para Daniel Rosel, tercer lugar en esta contienda, 21 para Ygnacio Rivero, triunfador; 19 para Manuel May Tilán, dispuesto a desempeñarse como todo un funcionario de la vieja guardia; 2 para María Tersa Mézquita Méndez, y 1 para Fernando Faz, ambos ex integrantes de la administración municipal con alcaldes panistas.
Alonso Gutiérrez, gis en mano, apuntó las cifras en el pizarrón, y ahí quedó todo. Sorprendentemente, resultó favorito el más tranquilo de los contendientes, el único que, por extraño que parezca en este ámbito, mencionó la palabra amor.
Sí. Ygnacio Rivero llegó con el postulado de que canalizaría a sus acciones el amor y el gusto por el arte que son su razón de vivir en aras de cumplir una misión de tal envergadura. Enfatizó, además, que su historia profesional vincula su formación de economista con la de fotógrafo, experiencia que en términos reales le permitió manejar con éxito todo el andamiaje del festival Abril Mes Internacional de la Fotografía durante 15 años (1985-2000). Sólido antecedente para proceder a leer los puntos de su plataforma aparentemente relajado, aplicando un poco más de volumen a su voz a petición de uno de los artistas. ¿Se imaginó Ygnacio que volvería a su casa por la noche con la satisfacción de la victoria? Definitivamente. Y eso que, vale decir, se animó a competir cuando todo indicaba que este arroz ya se había cocinado.
A la postre, Ygnacio Rivero, a sus 50 años, se nos convirtió en el ganador del primer ejercicio democrático que se realiza en el medio cultural yucateco.
Asombrosamente “no hubo ni un buu… para nadie”, como manifestó al final de la jornada, Abel Vázquez, artista oaxaqueño residente en Mérida desde hace unos años.
Las dudas acerca de los mecanismos exactos para determinar quién sí y quién no votaría se resolvieron ahí mismo, pues comprobamos que, a diferencia de lo que se llegó a decir entre broma y broma, no hubo acarreados.
¿Y ahora qué sigue? El consejo Gruber/Gutiérrez/Suaste, rector en el futuro de la nueva historia política-administrativa de las artes visuales, según expresaron, presentará a Renán Guillermo los resultados para que él nombre, hoy o mañana, al jefe de artes visuales con el que establecerán —como consejo— un plan de trabajo calificable periódicamente. De hecho, Gerda Gruber apuntó que en el plazo de un trimestre evaluarán las funciones del director de visuales, y si no cumple las expectativas, será retirado del cargo.
Bienvenido el cambio.
Adiós sectarismos. Adiós mezquindades. Adiós a la negación per se. |