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El cielo, transición poética
Laura Sánchez estrena película dedicada a Mérida
Eugenia Montalván Colón
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Mérida, 5 de junio. Intentando pasar como una transeúnte más, Laura Sánchez (D.F., 1978) video grabó –handycam en mano– la ciudad de Mérida durante 10 meses el año pasado para producir la película Una ciudad en tres momentos (Beca FOECAY Jóvenes creadores 2005), estrenada el sábado en un nuevo espacio cultural: Laboratorio Dzityá, dirigido por Debora Carnevali y Omar Góngora.

Allá en Dzityá, donde incluso en la noche los artesanos traen la cara llena del polvo de la piedra recién tallada, el laboratorio ofrece instalaciones fuera de serie: vimos la película a cielo abierto alrededor de una piscina en un inmenso jardín muy verde, y si bien Dzityá está dentro de la demarcación territorial de Mérida, es de los lugares con los que nos iremos familiarizando poco a poco… Ahora, tan sólo llegar, da la impresión de que nos alejamos demasiado de la vorágine urbana, muy ruidosa ya.

–¿Cuál era tu premisa al hacer esta película?

–Quería ver qué tan notorios son los cambios en la ciudad de Mérida.

–¿Qué tipo de cambios?

–En los espacios en los que interactúa la gente: las calles, las plazas, los mercados y las diferentes zonas que conforman la ciudad.

–¿Cómo ves Mérida después de la película?

–Mérida, comparada con otras ciudades de la República, es una ciudad bastante pequeña, pero a la vez lo suficientemente grande en cuanto a que si vives en el centro pocas veces llegas a convivir con el sur o con el norte. Tu vida se limita a cierta zona, que incluye el súper, el cine y los lugares donde ves a tus amigos; por eso mismo, al estar trabajando y comenzar a grabar formalmente este proyecto fui encontrando lugares que de otra forma no hubiera conocido.

–¿Tu película está pensada para que otros meridanos aprecien lo que dices?

–No, especialmente, pero tal vez aun siendo de aquí de Mérida habrá personas que vean la película y se pregunten qué lugar es éste o qué mercado aquel. Por lo pronto, incluso personas de fuera a las que les he enseñado el video dicen que no se imaginaron que hubiera zonas marginadas, las cuales evidentemente un turista no llega a conocer.

–¿Por qué crees que asombraría conocer Mérida a través de esta película?

–Hay cosas que al vivir aquí y verlas todos los días ya no las notamos, vaya, no somos tan conscientes de que existen, simplemente los atardeceres, o por mencionar otro ejemplo que se dio al comienzo de las grabaciones, el vía crucis de Pacabtún. Llevo 10 años viviendo aquí, y hasta ahora me di cuenta de su importancia.

En la entrevista participa Jorge Carlos Cortazar, creador de la música de Una ciudad en tres momentos, y él lanza también una pregunta: ¿Cómo elegiste dónde grabar?


–Compré un mapa de la ciudad de Mérida, lo dividí en zonas y a cada una le dediqué un número determinado de horas (el material reunido suma 40 horas en total). Donde planeaba grabar el amanecer, por ejemplo, estacionaba el carro y empezaba a caminar, y de repente, en una calle cualquiera, me detenía, ponía el tripié, colocaba la cámara y ahí la dejaba. Mi afán no era mostrar las partes bonitas y feas, sino simplemente ver lo que se ve desde la banqueta. Después caminaba un poco más y grababa otro plano… Nunca me imaginé las dimensiones que tiene la ciudad.

–¿Cuál era la reacción de la gente ante la cámara?

–Tuve algunos problemas al comienzo porque no llevaba papeles que me identificaran o una playera con slogan de alguna compañía o medio de comunicación. Algunas personas me preguntaban si trabajaba para alguna televisora, y entonces tenía que explicarles de qué se trataba el proyecto. Es natural que a la gente le extrañe que una desconocida grabe aparentemente nada relevante; por lo mismo, si sentía que no había el ánimo de aceptar mi presencia, mejor me iba.

–La expresión de la gente denota incomodidad, definitivamente.

–Sí, hubo a quien le imponía mucho la cámara. Sin embargo, la idea era captar a la gente en su estado natural, y finalmente encontré una técnica que me funcionó mucho: llevar el ojo pegado a la cámara, de esta manera la gente veía hacia la cámara, en cambio, si me retiraba de la cámara me veían a mí. Lo bueno, en cualquier caso, es que siendo una cámara pequeñita, casi pasaba desapercibida. Evité meterme en el rollo de pedir permisos para grabar, pues todo hubiera sido menos natural, evidentemente. Quería ver la ciudad como la veo cuando voy caminando, y no hacer posar a nadie

Al usar la cámara como si fuera mi ojo logré que la gente no se sintiera observada, ya que por desgracia ya no se puede confiar ciegamente en que el hecho de que alguien grabe no traerá repercusiones negativas.

–El ruido como peculiaridad de Mérida quedó perfectamente bien captado.

–En el primer momento (periodo que va de febrero a abril) no es tan notorio, pero para el segundo y el tercero sí, creo que incluso en la película se nota cómo me afectaban el calor, el ruido y los lugares con mucha gente. A partir de mayo la gente está un poco más alterada, se nota en el tráfico, los cláxones, la música en las tiendas, el autobús… Es terrible, pero todo el tiempo está ese ruido presente.

–Como el ruido, la imagen satelital de los huracanes Emily y Wilma es otra constante, la pregunta es ¿por qué le das tanto espacio al gobernador Patricio Patrón?
 
–¿Te parece? No lo había notado, pero como el segundo y tercer momento (de mayo a noviembre)  transcurren en época de huracanes, eso modifica el ritmo más o menos normal de la ciudad porque la gente está pendiente de las alertas, hace compras de pánico, etcétera, y como por lo general quien avisa de la situación es el gobernador, resultó así, sin embargo, estuve monitoreando y grabando tanto imágenes de los medios locales como nacionales.

La cara de Patricio Patrón, al igual que la de algunos locutores de televisión son de las pocas imágenes que vemos fijas y en primer plano. La mayor parte de la película son vistas panorámicas y callejeras, principalmente. En otro plano están los cielos, transición poética de uno a otro momento de la cautivadora Mérida.

Laura Sánchez vive en Mérida desde hace 10 años. Una ciudad en tres momentos es su primer largometraje. Como antecedentes están Comment dire (2005), primer lugar categoría video-arte en el III Festival de Cortometraje Yucatán, 2006 y Foto (mención honorífica en la misma categoría también este año.

Con Jorge Carlos Cortazar realizó el video para la coreografía Legión de gansos de Lourdes Luna (Corea, 2005), video para Del principio al final de José Ramón Henríquez, Martirologio de Paco Marín, Sueño de flamboyanes de Héctor Herrera “Cholo”, entre otras producciones video escenográficas.

En los créditos de Una ciudad en tres momentos (85 minutos), Laura Sánchez se lleva el de dirección, fotografía y montaje; Jorge Carlos por el soundtrack y Ernesto Sánchez Ruiz el de producción a la par del Instituto de Cultura de Yucatán. El estreno con protocolo institucional será el 1 de julio en el Teatro Mérida a las 7 PM.