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| Elección sui géneris |
| Plantearán a director de cultura terna de candidatos para coordinar artes visuales |
| Eugenia Montalván Colón |
 Mérida, 14 de agosto de 2007. Renán Guillermo tomó posesión de la dirección del Instituto de Cultura de Yucatán el 1 de agosto, y al poner el pie en su oficina pidió que se abriera la puerta principal del edificio administrativo para indicar, primero, que manejará su gestión de manera transparente y, en segundo lugar, resaltar que él y sus subalternos trabajarán con espíritu receptivo, cualidad que, en un momento dado, realmente los distinguirá de sus antecesores, apáticos a las propuestas que no emanaran directamente de su escritorio, cerrazón simbolizada en el hecho concreto de clausurar la entrada directa al edificio anteponiendo razones de seguridad. Renán Guillermo consumó un deseo, y no me refiero ya al hecho de abrir la puerta, sino al de posicionarse en un escalafón muy alto y, ciertamente, muy peleado.Sus antecedentes profesionales están en la promoción cultural como funcionario público y como consultor independiente. Durante la administración cerverista ocupó diversos cargos, y luego, durante el tiempo que el PAN se posicionó en el gobierno, gestionó por cuenta propia asesorías y proyectos para algunos alcaldes yucatecos. Ahora, al llegar al poder de nuevo el PRI, la gobernadora Ivonne Ortega le otorga el privilegio de dirigir el sector de la sociedad con mayor visibilidad y capacidad transformadora: el intelectual, para lo que se hará acompañar de un equipo elegido, claro está, por él.Es su privilegio rodearse de personas no sólo capaces, sino también confiables y que le den seguridad en cuanto a lograr los objetivos que se proponga. Por esto mismo es encomiable que haya aceptado que el cargo de director de artes visuales, en primera instancia, se designe de acuerdo a una terna de nombres propuesta por la sociedad civil, es decir, por las personas directamente vinculadas al arte, ya sea como creadores o promotores.Esta atinada medida se corresponde con la constante llamada de atención al gobierno de parte de un grupo de artistas visuales durante el proceso de designación del director del Instituto de Cultura de Yucatán, pues antes que se supiera que Renán Guillermo asumiría el cargo que hoy ocupa, se organizaban reuniones para proponer candidatos y debatir propuestas concretas para el área de visuales debido a que la administración pasada relegó a mucha gente y dejó un muy mal sabor de boca. Por tanto, apegado a la pauta de un criterio de elección democrática, Renán Guillermo aceptó que se le propusiera una terna de posibles directores, y hoy martes a las 7 de la noche tendrá lugar la votación en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán.
Entre los candidatos postulados hasta anoche, se sabía de Fernado Faz, Gildo González, Teresa Loret de Mola, Manuel May Tilán, María Teresa Mézquita Méndez y Daniel Rosel.Sus nombres son conocidos en el ambiente cultural, ya sea por haber presentado su obra repetidamente en las galerías de Mérida, por ser los comunes ganadores de las bienales locales o por su gestión en la burocracia cultural, etcétera. Sin embargo, el único que más difundió su propuesta fue el artista plástico Daniel Rosel, quien por encima de todo es una gran persona, honesto y productivo.Daniel Rosel se entrevistó estos días con varios artistas para compartir su deseo de servir a la comunidad. Aparentemente fue el único que, volviendo al tema de las puertas, las tocó para compartir su inquietud. A unasletras trajo sus planteamientos. Los presentamos a continuación:
- Promover el desarrollo sustentable de la producción artística mediante becas y el respaldo económico a proyectos bien planteados.
- Propiciar que todos los artistas tengan la disponibilidad de exponer, difundir y comercializar su producción.
- Fomentar el diálogo y el acercamiento de artistas con artistas.
- Favorecer la apertura de espacios hacia proyectos específicos que estén vinculados por un mismo origen y/o filosofía.
- Abrir espacios nuevos de difusión y exposición que sean autogestionados, es decir, manejados por los propios artistas.
- Promover el patrocinio privado en los eventos culturales.
- Crear un equipo de investigación para el registro histórico del arte yucateco y hacer llegar esta información a las nuevas generaciones de artistas.
- Catalogar y manejar adecuadamente al acervo visual del Instituto de Cultura de Yucatán.
- Crear un portal en Internet para proyectar a los artistas de Yucatán a nivel mundial. Este medio se retroalimentaría continuamente con biografías, fotografías de obra, reseñas de exposiciones, videos, etc.
- Trabajar en la creación de vínculos con galerías, ferias y museos fuera del país.
- Fomentar el registro editorial de las actividades visuales de nuestro tiempo.
- Instituir formalmente un taller de gráfica que sea accesible a todos los artistas.
- Otorgar estímulos especiales para artistas con amplia trayectoria.
- Crear un programa de intercambio de residencia para artistas.
- Cooperar con galerías y promotores de arte independientes.
- Incorporar personal capacitado para la venta de arte en los espacios de exposición con los que cuenta el ICY.
- Formar públicos para el arte en todos los niveles: desde niños y jóvenes que aprendan a apreciarlo mediante charlas y visitas guiadas, así como entre los estudiantes y egresados de las carreras de arte, favoreciendo la crítica.
- Dar continuidad a los proyectos valiosos existentes.
Entre otras cosas, Rosel parte de la idea de que la diversidad artística es un factor de enriquecimiento cultural y, como tal, debe de ser tratada con integridad. Pues sí, como planteamiento de campaña está muy bien. Después de 6 años, al ver que la balanza tiende hacia lo negativo, hay que procurar, a como dé lugar, que cada disciplina o área de las artes plásticas se coordine con inteligencia y respeto. Esto no es mucho pedir, y los creadores se sentirán recompensados. |
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