 Washington,
D.C./Mérida, Yucatán, 3 de agosto de 2007. Fernando Poyón nació en San
Juan Comalapa, Guatemala, a 80 kilómetros al occidente de la capital
del país, una comunidad pictórica por tradición y bien tranquila, como
dice Fernado: “Es una región maya-kaquiquel de 38 mil habitantes, donde
mucha gente hace actividades importantes que te alimentan y motivan.
Históricamente es una región que se identifica con una gran tradición
en el arte”.
Esta entrevista la hicimos en Washington a principios de julio, durante el montaje de landings 5, donde él participó con la obra 83 libras x 112 US$,
título que conjuga el peso de la pieza (la figura de un perro tallada
en cedro) con el costo del exceso de equipaje que el artista pagó al
volar a Washington.
Su hermano Ángel, a quien alude en reiteradas ocasiones aquí, es artista de landings
también. Se iniciaron prácticamente juntos en el arte contemporáneo y
sus proyectos les han hecho merecer prestigio en su país y la zona
centroamericana desde hace aproximadamente seis años. —Ya
tenemos agenda para el siguiente año, explica, pero no lo digo por ego;
se ha dado porque lo que habla en sí es nuestro trabajo. En países como
el nuestro nadie de primera va a creer en ti... Por supuesto que uno
debe plantearse nuevos retos en cuanto a la obra y la manera en que se
presenta.
En
Estados Unidos convivimos varios días; el primero con mucha sorpresa de
su parte porque no me identifiqué, sino simplemente empezamos a hablar
como latinos que se encuentran en un bar de Washington. El tema fue
Guatemala, sus altos índices de violencia y los atracos graves que
suceden a diario; incluso a Ángel lo asaltaron el día que compró sus
pasajes para este viaje, justamente al salir de pagar.
Fernando lamenta muchísimo que la capital de su país sea tan insegura y que en esas circunstancias sea preferible no ir…
De
las pausas que hace para pensar vuelve con su peculiar acento, y como
por suerte esta entrevista fue en vivo, la transcribo respetando en lo
posible su manera de hablar.
—¿Cómo te entreraste de landings?
—Teníamos
amistad con Adán Vallecillo (artista de Honduras), y antes de que
fuéramos a la Bienal Centroamericana de El Salvador, nos dijo que
lleváramos alguna carpeta nuestra, pues pensó que sería bueno que Joan
(Joan Duran, director del proyecto) viera nuestro trabajo. A partir de
ahí empezamos a conocer un poquito más de landings.
Después de ver la carpeta, —continúa— por medio de un mail nos comentó que iba a inaugurar landings 4
y nos invitó a conocer un poco más el proyecto; fuimos a ver y ayudar
(febrero 2007, San José, Costa Rica), y a partir de ahí se dio la
invitación.
—¿Qué es lo que te interesó de landings?
—El
artista tiene la inquietud de escalar, y no sólo en el espacio local,
sino que podás comunicarte con otros espacios. Creo que también está la
parte importante del análisis, pues uno hace la obra y la lanza, pero
lo bueno es que se cuestione y que el medio sirva para la
retroalimentación.
—landings tiene un fin definido, ¿qué esperas te aporte para ti como persona y como artista?
—Una de las partes primordiales, y que ya venía trabajando con mi hermano, es la actitud; landings nos da un punto de vista ajeno al nuestro, nos permite ser parte de un taller real y ser honestos.
—¿Cuál es tu contribución a este “taller”, como le llamas?
—Creo que uno de los retos e ideas es partir de cierto tema, como en landings,
y tener presente el contexto en el que se va a dar la exposición. Antes
teníamos un contexto, posiblemente local, pero en este caso generás
cierta investigación.
Aquí
entran muchas personalidades, y es bueno ver en qué momento vos
contribuís a que esas personalidades puedan sugerir, pero sin imponer,
porque al final tu obra está, pero prevalece el entender las distintas
obras que se dan aquí.
Este es el primer landings
en el que estamos participando, —agrega— y posiblemente no tenga muy
claro mi aporte; uno más y podré entender cuál es. Al final creo que
todo esto se vuelve como una familia, ¿verdad?
—¿En
qué forma ha cambiado tu percepción/tu conocimiento y relación con las
instituciones propias del medio del arte: curadores, críticos, prensa,
museos, galerías, instituciones? Pon un ejemplo.
—En Guatemala lo de landings
se conoce, pero los medios y los museos se encierran en lo que ellos
generan, entonces no te podría dar un parámetro de cómo está ahorita.
—landings en 5 ediciones ha duplicado su membresía de artistas invitados, ¿consideras esto un factor positivo?
—Es
relativo. Depende de los resultados finales de cada exposición porque
desde el punto de vista de nosotros los artistas, necesitamos esta
oportunidad, pero ya como resultado final, veremos cuando estén
montadas las exposiciones. Cuando se maneja un grupo grande se vuelve
todo más difícil en cuestiones de montaje y todo eso, pero muchos
requerimos una oportunidad, entonces es relativo.
Lo
que sí he notado es que las obras deben venir visualizadas tanto por el
artista como por el curador, pues he visto que aquí se han generado
ciertos cambios, y siento que la responsabilidad del artista debe ser
más completa. De alguna manera siempre se requiere cierta disciplina,
venir con obras concretas, porque de otra forma se torna difícil
resolver aquí cada obra, y lo digo por el factor tiempo.
—¿Esperarías que surja un nuevo proyecto similar a landings cuando éste se acabe?
—Pienso
que sí. En cuestiones del arte centroamericano y latinoamericano se
requiere de estos espacios. Nosotros no somos permanentes, y siento que
los artistas jóvenes que vienen requieren estos espacios, más cuando
venimos de países como Guatemala. Prácticamente en nuestro caso hemos
hecho un sacrificio porque venimos de una región apartada, y siendo así
tenés que duplicar tu trabajo, y pienso que el artista debe trabajar
más en lo que quiere hacer: crear, pero lastimosamente a veces es
difícil porque está la parte económica que influye mucho en países como
el nuestro.
—Enumera 3 virtudes y 3 defectos de landings.
—Virtudes: 1. Trabajo en equipo, 2. La exigencia de montaje…
Hace un silencio largo, y luego dice: Bueno, vamos a hablar de lo otro mientras pienso.
Defectos:
Eso es lo más difícil (risas): 1. Se hubiera hecho un convenio de cómo
debía estar el museo (se refiere en concreto al Art Museum of The
Americas, donde tuvo lugar la exposición, con serias deficiencias
técnicas y de personal). Tampoco me estoy quejando de eso, pero no se
debe escapar de la mano esa parte. Faltaban muchas cosas que nosotros
debimos generar.
Luego
retoma la primera parte de su respuesta. —Otra de las virtudes es la
retroalimentación de la obra entre el artista y el curador.
Continúa
con los defectos: Veámoslo así, en nuestro caso, hemos tenido mucha
comunicación con Joan, pero noto que con otros artistas hay pleitos, y
pienso que se podrían sentar a la mesa y solucionarlo. Las discusiones
siempre son buenas (tal vez lo estoy viendo muy drástico), pero es
mejor arreglar todo con calma.
—¿Cuándo mostraste una obra tuya por primera vez y dónde?
—Fue en el 98 en una galería de Antigua, Guatemala.
—¿Hay una problemática en particular que te obsesione manejar en tu obra?
—Bueno,
algún tema en especial, no creo. Partimos de una idea y de ahí la
materializamos, pero siempre desde el contexto en el que vivo.
—¿Qué medios utilizas para expresarte?
—La escultura como objeto, el grabado y, de vez en cuando, la fotografía.
—¿Cuáles son los antecedentes (teóricos o conceptuales) que reconoces como punto de partida para realizar tu obra?
—¡Uf!
Es parte de una necesidad de comunicar; ésta te da la libertad de decir
las cosas, sólo que de manera no tan complaciente como podría ser un
político que discursa de a cuerdo a su conveniencia o la de su partido;
en un artista es distinto.
—¿De qué vives?
—Soy
maestro de escultura, a veces también restauro algunas esculturas, y
trabajo ciertos diseños artesanales en tarjetas artísticas, que son
grabado.
—¿Qué opinas acerca del contexto centroamericano y del Caribe en cuanto a:
a) exposiciones.
—De
5 años a la fecha, Centroamérica ya está sonando dentro del mapa
artístico. Últimamente en la Bienal de Venencia dos artistas
guatemaltecos han obtenido reconocimiento, y eso empieza a hacer
visible a Centroamérica o, al país, Guatemala.
Para
los artistas que apenas iniciamos es motivante ver a un paisano que se
la esté jugando; quizá influye que la obra de Guatemala se conoce por
medio del turismo, pero es bueno que se conozca lo que existe, y no que
la gente sólo conozca la parte conflictiva del país. A final de
cuentas, el arte es la conciencia social de un país.
b) publicaciones.
—Hay
un buen intento, pero no ha llegado a un punto en que se visualice
Centroamérica con documentos que siembren algo. Se está abriendo y va
por buen camino. Influye el sistema político, y lastimosamente en la
parte económica no existe algo que genere ese medio, esa publicación
que dé a concoer al artista.
c) premios.
—Si
hablamos a nivel centroamericano, existe la bienal; te pueden dar un
premio, pero en mi caso requería de muchos medios para hacer la obra,
por eso creo que el premio sería que te patrocinen su realización, pues
muchos de los artistas que llegamos ahí tuvimos que invertir mucho
dinero para hacerla, y a veces se escapa esa parte. A alguien le pueden
dar un premio de 5 mil dólares, pero en sí deben darle importancia a
cómo se gestiona la obra y cómo se promueve. Los artistas de Guatemala
llegamos a la bienal con cierta deuda, pero ni modo, hay que
presentarse, y por lo visto los organizadores no tienen la intención de
mejorar cada bienal, aunque eso la demerita. Una bienal, al igual que landings debe moverse como un todo.
Fernando Poyón partició en la reciente Bienal con el video llamado “Contra la pared” y la instalación "Casting".
A
mí me dieron la opción de conseguir dos televisores horribles, y me las
iban a dar, pero eso es lo que uno no quiere: defraudar, ya que tenés
obras que anteriormente han funcionado, que han dejado una huella, y
hay que ver no deshacerla con una obra mal planteada.
Por eso mi hermano y yo —explica— a veces preferimos no abarcar un todo, sino sólo las exposiciones que podemos trabajar.
—¿Hay componentes esenciales compartidos en la generación de artistas visuales a la que perteneces?
—Yo
pienso que sí. Nosotros venimos de una región muy puntual, con una
pintura bastante histórica, donde se produce un arte que ha
trascendido, es el área kachiquel, y hay una región que se llama San
Pedro la Laguna, que corresponde al área tzutujil. Hay como cierta
energía regada en estas dos comunidades, y ha habido un nivel que de
pronto pudo pensarse que se quedó estático, pero los artistas jóvenes
le hemos dado un giro, y eso ha permitido abrir otros espacios o la
mentalidad de la gente.
De
repente se toca el tema de la identidad en el arte, y los artistas
consagrados te dicen: "Si no hacés la pintura que se hace aquí en San
Juan Comalapa, no eres artista", pero yo no creo eso. Es un aporte
grande el de los pintores de antes, pero el artista joven debe romper
el hielo y abrir nuevos espacios para uno mismo y para la nueva
generación.
—¿Qué palabra define el carácter de tu trabajo?
—Diálogo.
—¿Tu obra hace patente un punto de vista crítico al mundo en el que vivimos?
—Hace una reflexión.
—¿Cuál es el problema social más cuestionable para ti?
—La desigualdad.
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