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| La controversial Generación Tupperware |
| “Welcome to Mérida” |
| Christian Núñez (Fotos: Eugenia Montalván Colón/unasletras) |
 Mérida, 3 de noviembre de 2008. El pasado 24 de octubre, Generación Tupperware, exposición colectiva organizada por Combi Collective,puso en la mesa de discusiones varias cartas que reavivan la crítica enel entorno. ¿Hay o no calidad en la producción de los artistasemergentes? ¿Qué fue Tupperware:una fiesta disfrazada de exposición? ¿El público la noche de suinauguración, de colectivos involucrados y gente de mediana resonanciadentro del circuito artístico local era garantía de éxito? ¿O el quetodos fueran jóvenes, algunos estudiantes de la Escuela Superior deArtes de Yucatán (ESAY)? En Generación Tupperwareparticiparon muchos de los grupos y creadores independientes de Méridaque nacieron en los 80’s (la premisa básica). Hubo lugar para todos enla Casa de la Cultura de la Universidad Interamericana del Norte, asícomo entusiasmo recíproco y empatía generacional. La muestra seprogramó y difundió con apoyo del Instituto del Cultura. Sin embargo,la crítica fue dura. Gerardo Martínez –gerente de Galería Tataya– lahizo polvo. Pongamosel dedo en la llaga. Lo que producen los artistas emergentes manifiestaun carácter transitorio, efímero. No abundan los proyectos a futuro niel compromiso de hacer las cosas profesionalmente desde la primera vez.Pocos han logrado, hasta la fecha, consolidar su lenguaje, sustécnicas, su discurso. Los hay que ni propuesta tienen y tampoco estándeseosos de encontrarla. Se justifican con frases cocidas en laacademia y pierden la perspectiva de la calle. Es fácil observar lagama de actitudes que tienen los que algún día relevarán a la plásticamadura en Mérida. Los hay que hacen concesiones temáticas yestilísticas para encajar en el sistema cultural, y bajan la guardiademagógicamente. Los hay que sólo buscan su propio beneficio a diestray siniestra y prefieren no pensar en términos integrales. Están losdiletantes partidarios de la fiesta-exposición que, sin embargo,aspiran al glamour museístico (faroles y cirqueros presentes). Otroshablan como si ya estuvieran de regreso de algún museo internacional,cuando su trabajo pide a gritos la solidez necesaria para serpresentado en todo el mundo. Y luego, llega la gente al baile. El papel del crítico –no perder el rumbo de la producción artística, equilibrar los polos, medir temperaturas– resulta muy hosco en esta tierra de fingimientos, traiciones y envidias. ¿Será el calor una de las causas? Sin embargo, la verdad se descubre sin valernos del termómetro. Generación Tupperware fue un montaje accidentado. Faltaron muchas cosas por pulir. Primero (y lo más importante), una curaduría en forma. Segundo, organización en todos los niveles y de manera conjunta. Tercero: obras técnicamente bien hechas. Los colectivos armaron sus piezas, por llamarlas de algún modo, y prácticamente se desentendieron de lo demás. Hubo hasta quien las valuó en cifras desorbitadas. La metáfora del recipiente vacío se cumplió al cien por ciento. Cada quien a lo suyo y sálvese quien pueda. Y de ahí al autismo. El caso de La Periferia es perfecto: se encerraron en su sala e hicieron fiesta aparte.
Pese a que hubo intenciones de sacar a flote la curaduría y se promovieron juntas de trabajo (a las que no todos asistieron), cada grupo dejó el espíritu tribal para concentrarse en su territorio. Y en esto sí andamos en pañales, porque mientras no haya coordinación y sentido crítico, las manchas serán visibles y difíciles de quitar. Duele decirlo: todavía no hay grandes artistas jóvenes en Mérida, no se dan fenómenos de portentosa genialidad y apenas está creándose la plataforma en el circuito para que las promesas empiecen a respaldar con eficacia su inspiración. Contamos con galeristas, museógrafos, curadores, profesores, intelectuales, críticos y espectadores, pero el arte no siempre hace acto de presencia. Huye de las galerías, los museos, las exposiciones, los catálogos.
El baile del 24 de octubre, con el alucinante Dj Set de Isaac Maya y demás músicos de electrónica, no representó la fiesta real. Ésta llegó más tarde, con el comentario de Gerardo Martínez. Leer observaciones como la suya exige un autoanálisis: “La muestra de ayer fue deleznable, triste, mostrando un panorama donde sólo algunos artistas como Gabriel Marni, Ariel Guzmán, quienes fungían como padrinos de “esto” y la perfomancista Lizette Abraham sobresalían en un contexto infecundo, donde, repito todo era un montaje del irrazonable. Carcomía la vista, incendiaba el nombre de arte y mucho más el de visual.” El comentario se puede leer completo siguiendo el link http://galeriatataya.blogspot.com/2008/10/generacin-tupperware-un-paso-al-abismo.html
Generación Tupperware no fue inversión en saco roto, pero dejó lecciones permanentes. Días previos al evento, Robin Canul respondió una serie de preguntas para unasletras. Con sus puntos de vista, el movimiento de la crítica, al menos, queda en manos del lector, quien podrá emitir sus propias conclusiones. . —¿Cómo nace el proyecto Generación Tupperware?
—Creo que existe una herramienta para cada tarea a realizar, un objeto para cada cosa, una canción o un lugar para cada momento. Los recipientes tupperware han sido una herramienta emblemática durante ya varias generaciones. La gran invención de estos trastes fue el hecho de crear un vacío dentro del mismo recipiente, el cual ayuda a preservar el tiempo de vida de los alimentos. Todos tenemos un tupperware o alguna marca derivada en casa. Esto da pie a la idea de retomar este planteamiento y aplicarlo en forma de metáfora a la vida diaria, haciendo énfasis al hermetismo, a la segmentación social y a todo lo que en sociología pueda aplicarse, y de la misma forma se presta para muchas interpretaciones. El asunto es experimentar con el concepto, es romper el hermetismo.
—El tono de la expo se caracteriza por un humor irreverente y corrosivo. Como la foto del flyer, por ejemplo. Y en el boletín que circuló vía mail estaba anunciada la presencia de Miss Señorita Primavera Gay 2008, Macarena Jiménez. Platícanos sobre esto.
—La oferta cultural en Mérida es cada vez es más grande, el boom de galerías independientes ofrece un panorama diverso con sus respectivos artistas y su respectivo público. Privadas, independientes, institucionales, alternativas o cual sea el adjetivo que más le convenga a cada lugar, siempre se hace una práctica de protocolo, en donde son presentadas las autoridades, el artista y, seguidamente, viene el corte de listón, inicia el recorrido de las salas y el afamado brindis acompañado de canapés. Esto también es un fenómeno social. Igual que las degustaciones tupperware en donde se reúne un grupo de señoras a ofrecer y promocionar sus nuevos productos a la venta, en las exposiciones de arte podemos apreciar los mismos círculos que representan a la comunidad cultural y artística. Ambos ejemplos, al final de cuentas, terminan siendo una tertulia, un triunfo para el artista o para la mejor vendedora de tuppers. La ironía recae en esta comparación. En los eventos que organizamos, —continúa Robin— tratamos de incluir a diferentes sectores sociales, bandas musicales de diferentes géneros, y expositores emergentes y con trayectoria. Welcome to Mérida, la más blanca de todo Yucatán, aquí se vive una suerte de moneda de dos caras al aire y no importa quién apueste de cada lado. Compartimos el mismo espacio y así como existe una rígida sociedad conservadora, subsisten fuertes movimientos como el de la comunidad gay, que justamente también cuenta con sus propios lugares de convivencia, sus propios certámenes y sus propios talentos en todos los medios existentes. Este es el principal motivo por el cual invitamos a formar parte de la generación que nos adjudicamos a Macarena Jiménez y a Mami Blue, quien no pudo asistir (por cuestiones labores) a nuestra tertulia dominguera. Personas con quienes estamos agradecidos con el respeto y la admiración que se merecen.
—Como organizador, ¿qué tan fácil o difícil fue conseguir apoyos y patrocinios?
—Joy Penroz, Roxana Baños, Gabriel “El Gato” Cabañas, Jorge “Bombero” Bervera y un servidor somos los que nos encargamos de hacer la gestión para poder llevar a cabo este evento. Afortunadamente, —prosigue— se han creado nuevos departamentos dentro de instituciones gubernamentales que están enfocados a apoyar a los jóvenes, y también existe una dirección de la juventud, pero aún hacen falta más apoyos, sobre todo en el terreno de la plástica. Estamos en la transición de una gran e importante apertura, tardía en comparación con otros estados del país, pero no menos importante.
Creo que no fue tan difícil conseguir los apoyos, sin embargo, fue necesario ser insistentes. Afortunadamente no es la primera vez que organizamos un evento, y sobre la marcha han ido conociendo el trabajo que se realiza. Esto lo digo de manera individual, por cada uno de los organizadores y como un grupo en general. Y, como siempre hemos dicho, concatenamos los recursos disponibles para crear grandes cosas. Continuará... |
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