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La fisonomía del silencio según Douglas Argüelles
Expone su obra durante un mes en Galería La Luz Mérida
Eugenia Montalván Colón
http://www.unasletras.com/v2/../data/583.glas.jpg
Mérida, 29 de febrero de 2008. Hacen ruido los conductores motorizados, las llamadas a misa, los chapulines en el comal del mercado ambulante de Oaxaca, el esmalte en aerosol... tanto ruido que apenas se percibe el silencio y, sin embargo, hasta ese segundo es alterado por un clic en la grabadora y Douglas Argüelles Cruz toma la palabra.

“No creo que precisamente esté haciendo un llamado al silencio. Estoy mostrando la plataforma sobre la que se sostiene una obra, y que en este caso es la mía”.

Douglas Argüelles Cruz expone a partir de este viernes en La Luz su Fisonomía del silencio. Instalación de una caja blanca monumental suspendida en el aire y de la cual emana un shhh constantemente, y una serie de cuadros que reproducen piezas arqueológicas reinterpretadas.

“Hay muchas cosas del contexto en el que vivo que han condicionado, en cierta medida, el porqué me gusta estar en una posición de silencio”.

¿A qué cosas de tu contexto te refieres?

En Cuba ha sido muy fuerte la experimentación en términos artísticos y, sin embargo, siempre se han dado grandes contradicciones porque hay maneras de hacer y formas de hacer más beneficiadas por las instituciones; es decir, obras que tienen un tipo de proyección más modernista que contemporánea, pero independientemente de que no haya habido facilidades para el arte experimental (que viene desde los años 80) se  ha seguido produciendo y yo podría decir que ha llegado a convertirse en una búsqueda prácticamente psicótica a pesar de que hace poco se dio un aparente declive.

¿Cómo se da esta negación?

A cada rato aparecen críticos de arte diciendo que el arte en Cuba está muerto y que no hay nada bueno, pero lo que sucede es que están viendo lo superficie porque hay mucha gente haciendo buen arte, sólo que como sucede en todo el mundo, desgraciadamente hay muy pocas puertas de acceso para llegar a  cumplir el sueño de un artista: que su obra sea apreciada tal y como la piensa, lo cual no es posible porque se tienen que adaptar a determinadas situaciones, exigencias y limitaciones.

Por eso mi postura en relación al contexto del arte no sólo cubano sino internacional es de silencio. Silencio ante el mercado del arte, las instituciones y eso. Es una especie de silencio a través del cual permito que sea la obra la que hable y no yo.

Lo cual está muy bien, pues de otra forma lo obvio sería que optaras por dejar de producir...

Es una relación de contrarios, y generalmente esa es la relación que yo establezco en mi obra. Por ejemplo, el último proyecto que exhibí en La Habana se tituló Variaciones Goldberg, y es como decir Silencio absoluto porque nadie sabe qué es eso. Vaya, quien esté versado en música sabe que estas variaciones son de Bach, y que son como treinta y pico de variaciones sobre un solo motivo, pero la cuestión es que es una pieza que te lleva a un éxtasis que te puede producir rechazo a la misma vez que placer.

Arte que te altera...

Sobre todo me gusta que la obra pulule por la mente de la gente sin tener autorización previa.

Tus pinturas hacen pensar en un ejercicio de Copy/Paste por retomar piezas arqueológicas que han reproducidas hasta el cansancio...

No es eso solamente. Ese es el problema. Se trata de un tipo de metodología para adicionar determinados niveles de contenido a imágenes que existen con su propio significado. Yo lo que pretendo es ingresar a la imagen un contenido más en relación con la poética del silencio.

A lo mejor una persona oriunda de México tiene una relación con ese tipo de monumentos enmarcada en la historia que permea al país, pero yo, como foráneo, independientemente de esa historia puedo ver también a la vez un nivel de poética que la imagen evoca y que trasciende esa historia.

El uso de esmalte dorado, por otra parte, me hace pensar en esa sobrestimación de las culturas milenarias a veces infundada.

En esos cuadros hay algo de lo que tú dices, pero yo traté de construir la imagen a partir de la simbología del color dorado asociado a la perfección, lo extraterreno, lo elevado, a eso que está por encima de la conciencia y que se asocia con la mente de Dios. En cambio, todas mis imágenes hechas en color plateado tienen que ver con la razón humana.

Y, por último, cómo sugieres que interpretemos esta gran caja blanca.

A esta caja yo la veo como una especie de éter, se inflama contra el espacio y aturde la mente.

La exposición Fisonomía del silencio de Douglas Argüelles Cruz (La Habana, 1977) se inaugura hoy viernes a las 8 PM y estará abierta al público hasta el 29 de marzo.