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Obra fotoperformática de Lizette Abraham
Expone "Al final del vacío" en la Galería In La’ Kech
Christian Núñez (Fotos: Cortesía de la artista Lizette Abraham)
http://www.unasletras.com/v2/../data/812.aaal.jpg
Mérida, 1 de julio de 2009.- En un guiño inolvidable, la invitación de Al final del vacío corresponde a una foto dividida a la mitad, colocada en los extremos inferior y superior, con un ángel sosteniendo un huevo, cerca de una jaula con más huevos. Pertenece a la serie fotoperformática Se escapó a los 26 años de un lugar irreconocible, obra novísima de Lizette Abraham (www.lizetteabraham.com) y, para rematar, el flyer distribuido por correo electrónico lleva impresa una definición: Fotografía performancista conceptual de autorretrato.  

Al final del vacío, inaugurada el pasado 26 de junio en la Galería In La’ Kech (Calle 60 #595 A por 73 y 75, en el Centro Histórico), reúne cuatro series: la que se menciono arriba, Plato de las matanzas, Fashion freak y Presentación de una obra. Lizette deconstruye sus temáticas añadiéndoles más ironía, burla sarcástica, introspección sorpresiva y esquizofrenia relativamente controlable.

Ha transcurrido un año desde Cajas, montada en mayo del 2008 en la Galería Tataya, y surgieron varios cambios: mayor concisión y nitidez en el discurso, renovación de los conceptos, frescura, profundidad y ese elemento etéreo que siempre cautiva al espectador.

La fórmula artística de Lizette sigue siendo accesible al público, pero el fondo y la forma han alcanzado un punto de inflexión ya visto en anteriores ocasiones: en julio del 2008, la artista colaboró en Murmullos en Babel, exposición individual del pintor Jorge Ermilo Espinosa Torre, con un performance realizado la noche de la inauguración. Durante dos horas ininterrumpidas, se caracterizó como un ángel robotizado que enviaba mensajes a una máquina de escribir mediante dos hilos negros, desde la parte más alta de una escalera. Fue lo más hermoso que he visto hasta la fecha.

Lizette es deudora de la cultura rave y los collages posmodernos. Cuestiona frecuentemente el proceso de interacción, asimilación, transformación y alienación del hombre al emplear la tecnología y los mass media, pero no sabemos hasta qué punto esa crítica la absorbe y termina por esquematizar conceptualmente sus fotoperformances. Sin duda, no hay otra artista en Mérida haciendo lo que ella, y eso le da ventajas sobre los demás, permitiéndole construir un imaginario único. En él, la figura humana (Lizette repetida ad infinitum) se ve reemplazada o fusionada con los aparatos electrónicos, creando así metáforas visuales acerca del encierro, la soledad, la locura y la fragmentación del yo en contextos futuristas. Al final del vacío se relaciona con la noción de simulacro teorizada por Jean Baudrillard, que aplica perfectamente al asunto de la manipulación multimediática en estos tiempos de incredulidad colectiva. Nada qué creer, nadie a quién recurrir; es la batalla de todos contra todos.

Karín Mijangos aporta un texto de sala combativo donde reflexiona sobre la inercia del mexicano contemporáneo, del cual transcribo lo siguiente: “Lizette nos presenta un mundo egoísta, lúdicamente enfermo, infantilmente prostituido. Estamos religiosamente invitados a la fiesta de la espectacularidad, del alto contraste ante el vacío de la emoción humana, la celebración de una sociedad cuya capacidad de asombro fue raptada, es la cita a burlarnos de nuestra condición de bultos cerebrales carente de ilusiones, domados por el sistema. Es ese punto en la realidad donde no se está vacío pero que tampoco se existe. (…) Los colores de Lizette evocan el espectáculo de la mentira, de lo excelso, de la estrategia publicitaria en alto contraste para darle vida a imágenes que están en la agonía espiritual. Sus autorretratos son los mundos análogos de un ente que vaga el territorio nacional, cuyos latidos se parecen cada vez más a un bit de la gran máquina monetaria.”

A propósito de la exposición, unasletras envió vía mail algunas preguntas a la artista sobre su evolución profesional y los retos que ha enfrentado como figura clave del arte emergente yucateco. Esto fue lo que respondió. 

Christian Núñez (CN): ¿Cuáles son los cambios más visibles entre Cajas, tu anterior muestra individual, y Al final del vacío? ¿Qué ha ocurrido desde entonces?

Lizette Abraham (LZ): Pues me planteo desarrollar otros temas que estén vinculados con la era contemporánea y también me sirve para analizar dónde estoy parada. La anterior exposición desarrolló temáticas ya procesadas y mi punto de vista ha cambiado. Ahora trato de hacer más consciente el ejercicio performático ante la cámara.

CN: Háblanos de tus procesos creativos para elaborar una serie, desde que surgen las primeras ideas hasta que la imagen impresa es exhibida. 

(LZ): El proceso creativo creo que es mucho más importante que el resultado.  Primero me planteo una idea que tiene que ver con alguna incomodidad o, al revés, primero pienso en una imagen estética basada en elementos simbólicos con los cuales pueda interactuar. Primero es la idea, el aterrizaje de la misma, y después la exploración del arte-acción ante la cámara. Ya por último, introduzco las fotos en la computadora para manipularlas digitalmente. Pueden variar el color y la iluminación en algunos detalles, pero el concepto principal nunca se pierde.

(CN): Tus obras tienen títulos extraños. ¿Surgen antes o después de realizar el fotoperformance? ¿De qué te inspiras?

(LZ): Los títulos definitivamente van de último. Creo que es algo a lo cual no le doy mucha relevancia. Son inventados después, pero eso siempre basándome en la idea ya establecida en la obra. Aunque ésta es interpretada por el público, he ahí lo más interesante.
 
(CN): ¿Cómo equilibras la relación entre la imagen y el concepto que la sustenta?

(LZ): Creo que las dos van fusionadas. Nunca he pensado en equilibrar la imagen y el concepto pero, ahora que lo pienso, la manera es no abusando tanto de las herramientas tecnológicas, como los programas para manipular la imagen. Aunque muchos creen que si hay una manipulación excesiva, la mayoría de los elementos que se muestran son montados. Si no se montaran, creo que el ejercicio performático no sería divertido.

(CN): Vemos jaulas de pájaro, tubos que funcionan como extremidades, un vestido rojo de tendencia oriental, canibalismo y mucha gesticulación. ¿Cómo combinas todos estos elementos para obtener un trabajo unitario?

(LZ): Hago una exploración de los elementos que tengo en mi casa y algunos de desecho, con los cuates. Si no, pues los compro, pero la manera de  combinarlos es experimentando con ellos, buscando un equilibrio en las composiciones y los colores, dependiendo de lo que quiera expresar.

(CN): ¿Qué temas abordas en Al final del vacío?

(LZ): El festejo ante tragedias como los asesinatos, el caos contemporáneo, la realidad maquillada, el vacío existencial y la desolación.

(CN): Cada vez son más los jóvenes que se apoyan en los recursos multimedia y la tecnología digital para desarrollar un discurso artístico. Tú estás en la lista. Háblanos sobre esta experiencia.

(LZ): Claro. Esta era es un parteaguas muy notorio del pasado y el presente con referencia a la nueva forma de producir arte. La era tecnológica viene a transformar la manera de percibir y entender las producciones artísticas. Esto es genial, porque nada es estático, todo fluye naturalmente. No podemos detenerlo ni asustarnos, sino conocerlo y explorarlo.

(CN): Como artista emergente, ¿cuáles son los obstáculos que has enfrentado?

(LZ): Uno de ellos, y creo que todos lo tenemos, es nuestra escasa economía para concretar y llevar a cabo proyectos multidisciplinarios. Lo podemos hacer sin un apoyo económico, pero lo haríamos mucho mejor si tuviésemos esta parte que sustenta el material. El otro es el poco interés por parte del público de hacer del arte un proceso de compra-venta. Se necesita una alfabetización artística hacia el público para comprender que si todos compramos y vendemos nuestro arte, podríamos vivir dignamente de él.
 
(CN): Lizette, ¿qué obra presentarás más adelante?

(LZ): El próximo 3 de julio se presenta en el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (MACAY) Perfarmia, proyecto de arte multidiciplinario, con el tema Ensayo sobre el experimento de un espacio. Están todos invitados.