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Omar Rosiles critica el provincialismo
Su obra, merecedora de múltiples reconocimientos recientemente
Christian Núñez (Fotos: Eugenia Montalván Colón/unasletras)
http://www.unasletras.com/v2/../data/701.oma.jpg
Mérida, 28 de octubre de 2008. Con la fotografía Palíndromos, el pasado 10 de octubre, Omar Rosiles se hizo acreedor al Premio de Arte Joven en la sección de Imagen (Pintura, Gráfica y Fotografía). Este certamen fue organizado por la Dirección de Artes Visuales del Instituto de Cultura de Yucatán, y los concursantes se sometieron al criterio de jueces invitados de la Ciudad de México, entre ellos el crítico Jorge Alberto Manrique. Omar Rosiles fue reconocido también con una Mención especial por el conjunto de piezas que presentó a concurso, y asimismo se hizo acreedor, recientemente, a un premio que organiza la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA).

En contraparte con los logros de Omar y los artistas de su generación, el jurado  calificó la categoría de Artistas con Trayectoria como prácticamente desierta. Sobre dicho evento se publicó una amplia nota en esta página.

Omar Rosiles es estudiante de la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY),  centro de enseñanza dependiente del Gobierno del Estado que destacó la noche de premiación debido a que otros alumnos recibieron distinciones importantes.

En entrevista para unasletras, Omar habla de cómo hizo sus piezas concursantes en las tres áreas –las dos restantes son Tiempo (Video, Arte Acción y Multimedia) y Espacio (Escultura e Instalación)–, comparte sus planes a futuro en el ámbito académico, y da sus puntos de vista sobre el status quo del arte en Mérida.

—A la hora de producir las piezas para la convocatoria de Arte Joven del ICY, ¿qué fue lo más importante para ti: la idea o el objeto?

—En un primer momento, las piezas que elaboré eran para mi tesis, que empezó el año pasado con la descripción, planeación y elaboración del proyecto. En enero de este año las empecé a realizar, pero en el transcurso de la elaboración cambié las estrategias de la tesis por otro formato, y estas obras se quedaron como piezas que podría utilizar para el concurso. Esto lo determiné en febrero, cuando salió la convocatoria de Arte Joven.

Con respecto a la pregunta de qué fue primero, si la idea o el objeto, yo generalmente no puedo trabajar si antes no pienso con claridad qué es lo que exactamente voy a realizar y qué es lo que estoy diciendo de la pieza. El argumento es para mí uno de mis deberes y una vía rápida de acceso a la obra. El arte-concepto, uno de los paradigmas del arte contemporáneo, permite que se renueve la mirada sobre la realidad que nos tocó vivir. Es una resemántica de lo real, una reinvención de lo inventado, como un sentido sin sentido del objeto-objetualizante.

Háblanos sobre tus obras recién premiada.

—De las piezas, mencionaré brevemente las dos instalaciones: la primera consiste en un templo apócrifo, con la idea de Dios, semejante al concepto de vigilar y observar. Al mismo tiempo, este Dios es observado por el espectador. La segunda consta de cuatro jaulas que  se deconstruyen hasta quedar reducidas a una mínima parte. La fotografía Palíndromos es la conjunción de lo sagrado y lo profano en una imitación a la naturaleza de las pinturas sacras, pero con una perspectiva abyecta y atroz. La pintura es como un cuento donde se narra una fábula de un conejo, y la pieza de video- performance llamada Peso es una acción que realicé hace dos años partiendo de la misma idea de "Acción es la no acción": yo me encuentro en una bicicleta estacionaria y en el transcurso de 12 minutos con 30 segundos desperdicio todas mis energías

¿Cómo surge Palíndromos, la fotografía con la que obtuviste el premio del jurado en la categoría de Imagen?

—Surge como una mala imitación de Las Tres Gracias de Rubens, donde se pretende causar tensión entre la belleza y la ausencia de ésta. Así, el tiempo y el espacio de la fotografía tienen un carácter atemporal. Esta obra empezó como una acción para performance y tuvo una mejor ejecución en la fotografía, porque podía construirla y manipularla e inventarla por completo para crear una ficción total.

¿En cuál de tres categorías (Tiempo, Espacio e Imagen) te sientes más cómodo?

—Edgar Morín, uno de mis maestros, menciona en "Método de pensamiento complejo" la importancia del conocimiento como un todo. Así que los medios son sólo medios y las categorías son los caminos para registrar mis ideas tan diversas. Me siento en un momento donde la creación es una constante. Por eso participé en las tres categorías

—La exposición del CAV indica que los jóvenes empiezan a dominar la escena. ¿Qué opinas de la nueva ola de artistas que poco a poco empiezan a ganar espacios y reconocimiento?

—Me siento afortunado por considerarme joven, pero creo que en realidad lo de ganar espacios no es algo que en el momento esté como un tópico, y lo del reconocimiento tampoco. Para en verdad romper algo de la escena cultural es necesario tener también otros espacios para competir, como los del centro de la república y fuera de México.

En la categoría de Artistas con Trayectoria, las secciones de Pintura y Gráfica y Escultura e Instalación fueron declaradas desiertas por el jurado. Y, como era de esperarse, la polémica no tardó en venir. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

—Para empezar, existe en Mérida, entre los artistas, un provincianismo y una falta de interés por aprender arte. Pareciera que los jóvenes somos los que sí estamos informados. Es una realidad que entre los artistas con trayectoria no existían las suficientes obras ni tampoco la calidad deseada. Hubo mucha abstinencia de participación, y los artistas que lo hicieron tal vez no seleccionaron obra adecuada para el concurso. En general, la producción de arte en Yucatán es demasiado local, como un arte de yucatecos para yucatecos y exclusivamente para ellos, y yo como yucateco me siento muy ajeno a la producción de nuestra localidad.

¿Crees que la transgresión sea un elemento importante en tu trabajo?

—Es complicado responder. Primero, porque lo que hago para mí forma parte de mi subjetividad. Encuentro que son gestos del exterior más por el espectador que por mí o por las piezas que realizo, pero en el contexto en el que vivo interpretan cierto tipo de piezas rápidamente como transgresión. Ésta es la primariedad de la obra, pero la segundidad es otra idea completamente diferente y opuesta, ya que busco otra identidad a la obra. La transgresión la puedo tomar como la táctica y el vehículo primero que al espectador le toca observar.

Sabemos que antes de entrar a la ESAY estudiaste filosofía, ¿hasta qué punto contribuyó a tu visión del arte contemporáneo ese bagaje previo?

—El primer año de la carrera en filosofía fue muy importante para mí; es más rápido aprender el arte contemporáneo a través de las ideas que por medios prácticos. Las ideas son mecanismos que con mucha facilidad construyen redes cognitivas, y tanto la filosofía como la literatura usan el lenguaje para construir los mecanismos de producción de arte. Picasso comentó que siempre era más interesante platicar con un escritor que con un pintor.

—¿Es un buen momento para las artes en Yucatán?

No lo sé. Creo que necesito salir de este círculo para poder responderte, pero las escuelas son una buena esperanza para las artes.

—Después del premio, ¿hacia dónde se dirige tu propuesta artística? 

—Quiero seguir estudiando, tomar una maestría en filosofía o en arte conceptual y luego el doctorado. Para mí eso es lo mejor, independientemente del premio. Éste me da seguridad en lo que estoy realizando, pero es accidental. Lo esencial sería un estudio para crear una infraestructura adecuada para nuevas propuestas que se puedan consolidar, económicamente hablando.

—¿Algún comentario a los lectores de unasletras?

—Gracias por fomentar la crítica y el arte a partir de la red.