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Premiación reveladora en artes visuales
Suaste retira su obra por estar en desacuerdo con el fallo del jurado
Christian Núñez (Fotos: unasletras/Eugenia Montalván Colón)
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Los premios

El pasado viernes 10 de octubre, a las 9 de la noche, se efectuó la premiación de las convocatorias de Arte Joven y Creadores con Trayectoria de la Dirección de Artes Visuales del Instituto de Cultura de Yucatán (ICY), a cargo de Manuel May Tilán. En el Centro de Artes Visuales (CAV), ubicado frente al parque de Santa Ana (sobre la Calle 60 por 47 y 45), la comunidad artística estaba nerviosa y expectante.

Los premios, repartidos por un jurado de especialistas provenientes del D.F., en su mayoría, crearon polémica. Hubo inconformidad inmediatamente después de la lectura del laudo. El fotógrafo Humberto Suaste llegó un poco más lejos, y el domingo avisó por mensaje telefónico lo siguiente:

Ya bajé mi obra del Cav en protesta por el fallo mediocre del jurado que trajo May Tilán al premio de Creadores con Trayectoria. Amigos, las cosas no van a cambiar solas!

Aun así, es innegable una relativa buena salud en las artes plásticas, principalmente por la aparición de creadores emergentes con ideas atrevidas y frescas. La convocatoria, en su primera edición se lanzó como “una forma no sólo de generar una sana competencia entre los creadores, sino fomentar y fortalecer el desarrollo de las artes visuales en Yucatán”, según el boletín de prensa del ICY.

El jurado estuvo conformado como sigue: a la cabeza, Luis Carlos Emerich, crítico de arte, seguido por Jorge Alberto Manrique, crítico de arte y ex director del Museo de Arte Moderno del INBA; Neli Rusik, artista y profesora de la Escuela Nacional de Pintura, Grabado y Escultura “La Esmeralda”; Oscar Guzmán, artista y videoasta; Othón Téllez, director de la “La Esmeralda”, y la participación especial de Dafne Cruz, curadora del Museo Nacional de Arte (INBA). A ellos se unió el arquitecto Jorge Stepanenko, para deliberar en la categoría de Artistas con Trayectoria.

En la categoría de Arte Joven, las obras se dividieron en tres secciones y en cada una se otorgaron $25,000 m/n. La pieza Palíndromos, de Omar Antonio Euán Rosiles, recibió el premio de adquisición por Imagen (Pintura, Gráfica y Fotografía), y la mención honorífica fue para Alejandro Sánchez Sánchez con Powerful Memory. En Espacio (Escultura e Instalación), el premio fue para Enrique Alberto Coello Mendoza con Mi sueño sobre ruedas, y la mención honorífica recayó en Georgina Cetina por su pieza Maquillaje. Rosa Luisa García Mendoza recibió el premio de adquisición por Tiempo (Video, Arte Acción y Multimedia) por la videoinstalación ¿Cuántas chupadas hay que dar para llegar al centro de una Tutsy Pop? Asimismo, el jurado entregó una mención especial a Omar Euán Rosiles (Es conocido como Omar Rosiles) por su destacada participación dentro de las tres disciplinas.

En Artistas con Trayectoria hubo tres secciones a calificar: a) Pintura y Gráfica; b) Fotografía y Video, y c) Escultura e Instalación. Eduardo Cervantes fue premiado con $35,000 por la obra Triángulos de Madera, en la sección de Fotografía y Video. Asimismo, hubo dos menciones honoríficas en este rubro: una para Patricia Martín por Réquiem y la otra para Omar Said por el video Inercia. Las dos secciones restantes (Pintura y Gráfica, Escultura e Instalación) se declararon desiertas.

Inaugurada formalmente la exposición tras la lectura del laudo, el itinerario por las salas del CAV se hacía difícil debido a la cantidad de gente que asistió al evento y al sofocante calor. En el pasillo central, era normal oír las felicitaciones a los artistas ganadores, los comentarios reprobatorios de quienes no estaban convencidos del dictamen del jurado, y todo ello entre copas de vino y bocadillos generaba un ambiente peculiar. El glamour, los abrazos y las cámaras fotográficas, más la aparición de jóvenes que parecían desfilar en pasarela, dieron al CAV un matiz muy particular.

Las piezas (parte uno)

Definitivamente, los jóvenes creadores se llevaron la noche tanto en el aspecto creativo como en la actitud y la diversidad ideológica. En la muestra se perciben muchas inquietudes temáticas y estilísticas, desde lo Pop hasta lo conceptual, ilustraciones tipo cómic y el diseño de objetos, pasando por una revisión de las corrientes artísticas en boga.
 
Por mencionar algunas obras, en el recorrido encontramos un díptico de Jorge Espinosa Torre, titulado Dualidad 1, Fragmentación (óleo sobre madera con incrustaciones de óleo sobre tela, 80 x 80 cm) en el que una niña vestida de novia, de frente en una de las piezas, y de espaldas en la otra, sin vestido, recibe las pulsaciones de dos corazones. También destaca la pintura En busca de un canal, de Jimena Castillo Arrigunaga (óleo sobre lienzo, 120 x 120 cm),  donde una estudiante, sentada sobre un sillón rojo, mata el tiempo haciendo zapping. Emilio Guerra Escobedo, en la pieza Sin título (óleo sobre tela, 80 x 100 cm) plasma un contorno, en tonos ocres con pincelazos impresionistas, e incrusta un marco de espinos encima del marco tradicional.

Auriga (acrílico sobre tela, 90 x 70 cm), de Dianné Ruz Dzib, retrata a unas gemelas que comparten el mismo cuerpo, sentadas sobre un cable, con un fondo verde al fondo; la que está sentada a la derecha sostiene un hilo rojo del que pende una muñequita. En El sindicato (hierro forjado sobre soldadura sobre objeto, 41 x 90 x 16.50 cm), Ernesto Sosa Novelo dobló hacia arriba la punta de un rifle antiguo. Gabriel Chacón Lizárraga, en las ilustraciones digitales Big Bad Fofo Summoning y Duelo de Robottos (70 x 60 y 90 x 60 cm, respectivamente) hace una revisión del imaginario de las caricaturas, y Pedro Medina, con Jesucristo Súper Héroe (pintura digital), recurre al ícono por excelencia de la religión cristiana. Christian Pacheco Quijano entrega dos piezografías temáticamente vinculadas al tema de los luchadores, Pareja imposible y El santo samurai (ambas de 90 x 60 cm). 

Carlo Canto Ávila, en Mi casa (registro fotográfico y textos de entrevista impresos sobre papel fotográfico, 135 x 200 cm) enseña los interiores de su hogar, intercalando las fotografías con respuestas de su padre a varias preguntas que él le formulaba. Luis Tinal Burgos, en la pieza A_Time 2 Smile 1.0 (fotografía digital, 20 x 30 cm) crea una composición con una hamaca colgando, de tal modo que las ventanas atrás y las paredes a los costados complementan la imagen y el conjunto simula una sonrisa.

Rosa Luisa García Muñoz, autora del video ¿Cuántas chupadas hay que dar para llegar al centro de una Tutsy Pop? dio 271 lengüetazos para conocer la respuesta, y se embolsó un poco de dinero. Omar Euán Rosiles, en Palíndromos (cibachrome print impresión back light, montado sobre cubo de luz de lámina de asbesto, 70 x 90 cm) se triplicó para representar una escena homosexual en la que él mismo aparece al centro, a punto de practicarle una felación al Omar de la derecha, y de ser sodomizado por el de la izquierda. La foto está en sepia, y al fondo vemos un monte. Powerful Memory (óleo sobre pantalla LCD, 26.5 x 27.5 cm), de Alejandro Sánchez Sánchez, consiste en una lap top que tiene como fondo de pantalla la imagen pixeleada de una pareja. Mi sueño sobre ruedas (75 x 65 x 230 cm) de Enrique Coello Mendoza, es una bicicleta de lujo hecha con fibra de vidrio, plaste, lámina de metal, pasta y pintura automotriz. Más de uno querría subirse a ella. Georgina Cetina realizó en Maquillaje (registro y video) una secuencia con voces filtradas del proceso de embellecimiento al cual se enfrentan diariamente las mujeres, y lo documentó con 13 toallas húmedas para desmaquillar de 19 x 21 centímetros.

En el pasillo del CAV, Gerardo Perea Herrera moldeó unas figuras esféricas con picos, agrupadas en dos montículos de forma piramidal; la pieza se titula Pecados, virtudes y secretos (cerámica-barro rojo con arcilla refractaria, 100 x 100 x 200 cm). Para hacer Memorias de un paraíso, Alejandro Sánchez Sánchez utilizó alambrón, madera, arena, algas, crustáceos secos y objetos diversos, creando una escultura femenina de cuerpo entero, rellena con material de desperdicio. La instalación de Omar Rosiles God and goods-Alguien nos vigila (madera, alambre, pintura, metal galvanizado, lienzo sobre tela, polietileno, silicón, tela, cera, proyector y reproductor de DVD, 200 x 100 x 300 cm) representa una casa, dentro de la cual vemos a un muñeco blanco que acecha de forma misteriosa, colocado dentro de un recipiente metálico cubierto con una materia dura de color pardo.

En la pieza Conexión vía MSN (Messenger) entre el espectador y el artista (Computadora MSN, conexión a Internet, silla y mesa, 200 x 200 x 200 cm) Omar Góngora Guzmán plantea las posibilidad de construir una obra sin tener que hacerla con sus propias manos, según explica él mismo a través de una cita de Lawrence Wener: 1. El artista puede construir la obra; 2. La obra puede ser fabricada; 3. La obra no necesita ser realizada. No obstante, el CPU está desvalijado y en el monitor hay una hoja con la frase: “Disculpe las molestias. Esta obra no funciona porque no hay servicio de Internet en esta galería. –El autor.”

Entre las instalaciones, hay un poco de todo. Rosa García Muñoz participó con una hamaca de grandes proporciones en forma de toalla femenina (Sin título, 135 x 356 cm); Marcela Aguilar Vargas crea un nido de alambre y tela del que cuelgan unos hilos grises atados a unas bolas de color rojo que yacen en el piso. Nuevamente, Omar Euán Rosiles da muestras de su talento con la pieza Todavía aun no he muerto (100 x 50 x 80 cm), en la que utiliza varias jaulas de pájaro, dos de ellas con objetos en su interior. Y Omar Góngora Guzmán, en Yucatán y sus maravillosos lugares ( 200 x 200 x 200 cm) colocó una televisión en una hamaca, en la que se proyecta una larga secuencia de los muros urbanos de Mérida.

Las piezas (parte 2)
 
En cuanto a la producción de los artistas con trayectoria, mucho de lo visto ya se había expuesto anteriormente en las galerías del circuito artístico, lo cual anuló el carácter inédito de los trabajos. Además, era notable el cansancio discursivo de las propuestas y un aire de ranciedad estilístico. En este sentido, estuvo justificada la decisión del jurado a no entregar premios en las tres áreas, aunque con ello se ganara la antipatía de un sector de la comunidad.

Inercia, el video de Omar Said Charruf, bien podría servir de metáfora a la situación que atraviesa el arte producido por la gente reconocida del medio, ya que muestra un conjunto de hojas arrastrándose lentamente por el suelo, todo en gris. Y Réquiem, la fotografía de Patricia Martín, sería el epílogo perfecto a las circunstancias, pues consiste en un espacio vacío con una hamaca que cuelga y la imagen de un niño al fondo, diluyéndose. Triángulos de madera (impresión digital a pigmentos, 65 x 45 cm), la fotografía ganadora de Eduardo Cervantes, muestra un paisaje desértico y unas tablas destruidas a causa la erosión. Por algo será.

El performance

Como colofón a la entrega de los premios, Perfarmia realizó un ejercicio que relajó el ambiente aquella noche. Esta vez, en colaboración con el músico León Enríquez, los hermanos Lizette y Josué Abraham colocaron una pantalla en el patio del CAV e hicieron sombras durante poco más de media hora. Pervisua contó con la participación espontánea de gente del público y haciendo uso de proyecciones, coreografías, distintos fondos de pantalla y música electrónica, el resultado final, quizá un poco recargado en la última parte, dejó satisfechos a los presentes.