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Vera Mercer charla con estudiantes de la ESAY
La fotógrafa presentará su obra en Mérida el mes que entra
Eugenia Montalván Colón y Christian Núñez (Fotos: Vera Mercer)
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Mérida, 17 de abril de 2008. El miércoles pasado, tuvo lugar una entrevista -abierta al público- con la fotógrafa Vera Mercer, en la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY), como parte de las dinámicas que organiza cada semana la licenciatura en artes visuales.

Mediante un ejercicio de preguntas y respuestas conducido por los alumnos Natasha López –presentadora– y Rafael Gamboa –traductor–, Vera Mercer habló de algunas de sus series producidas estos últimos años, entre ellas las del hotel Grand Hyatt de Seúl, con imágenes de gran formato de flores y naturalezas muertas con agua.

Vera Mercer, rubia, de origen alemán, actualmente residente en Francia y Estados Unidos, aquí habló en inglés. En entrevista con unasletras había dicho, por la mañana, que era totalmente anti escuela, que jamás tomó clases de fotografía y, por lo tanto, tampoco le interesaba enseñar nada sobre este magnífico oficio que la ha llevado a hacer retratos memorables tanto de artistas e intelectuales, como de gente de la calle.

A Vera le fascina explicar cosas de su vida; lleva la conversación pausada, suavemente y, sin embargo, su mirada se impone. Dan ganas de hacer hablar a sus ojos, grandes y redondos, como los de una muñeca.

Según ella, nunca ha importunado a nadie con sus retratos. Le creemos.

También habla de que su estilo es muy all fashion. Eso no se discute.

Cuenta que en algún momento de su vida hizo foto periodismo. Las imágenes hablan por sí mismas.

Vera Mercer, fanática de las cámaras, se inició de manera improvisada con una Leika, el mejor equipo que pudo haber tenido en sus manos. Ahora intercala el sistema analógico con la máxima sofisticación del sistema digital, su fascinación.

Inesperadamente, a la hora de querer retratarla, se negó. En cambio, generosa, nos ofreció un juego de imágenes para ilustrar esta entrevista  en la víspera de su próximo viaje a Yucatán para exhibir su obra en FrontGround invitada por Humberto Chávez, director de artes visuales de la ESAY. La inauguración será el 22 de mayo.

A lo largo de la entrevista con los estudiantes, se proyectaron imágenes en las que el dominio de la composición  fue evidente. Personas en los cafés captadas en el momento justo, flores exóticas, peces muertos, comerciantes y compradores en el mercado de Hong Kong (donde una mujer de espaldas a la cámara está abanicándose y una anciana se rodea de peces), entre otras. Repollos, berenjenas, tomates y una hermosa cabeza de cerdo, otras tantas.
 
Vera Mercer nació en Berlín en 1939. Como fotógrafa ha retratado celebridades de talla mayor, como Samuel Beckett, Eugène Ionesco, Andy Warhol y Marcel Duchamp.

La fotógrafa combina su profesión con otras disciplinas (pintura, danza, teatro, arquitectura) y reparte su tiempo entre la promoción cultural y el apoyo a artistas jóvenes para que exhiban su obra en galerías. En 1994, una colaboración con el arquitecto John Morford la llevó a hacer fotografía de gran formato para vestir el Grand Hyatt Hotel de Hong Kong.

 
Mercer suele usar negativos de 4 por 5 pulgadas, a partir de los cuales hace impresiones de dos metros y más. Precisamente, cuando exponga en Mérida durante el mes de mayo, traerá obra de estas dimensiones. 

Vera explicó que ha tomado la mayor parte de sus fotografías con cámara analógica. Una vez obtenidas las fotos, les hace un tratamiento digital y después las imprime sobre papel algodón. 

Durante la entrevista, la fotógrafa se refirió con particular énfasis a sus naturalezas muertas, fotos en las que por primera vez utiliza color.

Dijo que el proceso inicia cuando elige los vegetales que le servirán como modelo. En la pantalla se pudo apreciar una selección de esta serie, a colores, con pescados, uvas, un caracol y flores dispuestas armónicamente.

En cuanto a transmitir un mensaje o comunicar un discurso estético, Vera Mercer dejó claro que sus fotos no pretendían crear símbolos ni metáforas. En sí mismas, por sí mismas, bastan, y realmente eso se deduce de la calidad de la representación.

Hablando de su trayectoria, Vera Mercer dijo que la serie de los restaurantes y bares que le ha dado tanto reconocimiento, fue un encargo. La fotógrafa dijo que en estos sitios aprovechó su aspecto de turista para asentar la cámara y tomar fotos a los parroquianos sin que ellos se dieran cuenta, desde distintos ángulos. Fueron cientos de tomas, y finalmente seleccionó las mejores para armar un portafolio excepcional, del cual conocimos una parte en este encuentro con la artista.

Su mayor preocupación, dijo, fue crear atmósferas desfasadas del ambiente contemporáneo. Esta serie remite a los cafés parisinos de otro tiempo y, seguramente por fidelidad al paradigma, se elaboró en París e Italia en 1994.   

A propósito de la pregunta de un estudiante, la fotógrafa habló de sus preferencias por la fotografía analógica, aunque dijo que hacía uso de lo digital para modificar ciertos detalles. En torno a este asunto, se generó una polémica sobre las tendencias que siguen las nuevas generaciones. Algunos asistentes tomaron la palabra, y el debate se prolongó un poco más de lo acostumbrado, pues los alumnos insistían en la superioridad de los medios digitales, aunque no faltaron alabanzas, por parte de otros, a los procesos fotográficos tradicionales.

Independientemente de la discusión, como fondo, continuaba la proyección de imágenes. En unasletras, por lo pronto, presentamos dos.