 Mérida, 25 de febrero de 2008. Visión de una ciudad, la exposición actualmente abierta al público en las salas temporales del Museo de la Ciudad, curada por José Luis Rodríguez de Armas, integra la obra de 28 artistas de todas las disciplinas: pintura, dibujo, collage, fotografía, video, instalación, escultura y un proyecto de arquitectura presentado por estudiantes de la Universidad Autónoma de Yucatán.
El Museo de la Ciudad está ubicado en el antiguo edificio de Correos en el Centro Histórico. La planta baja presenta vestigios arqueológicos y piezas históricas representativas, e igualmente podemos encontrar aquí “la pieza del mes” y diferentes objetos típicos de la cultura yucateca.
Al llegar al nivel uno, lo primero que se aprecia son las obras de Gerda Gruber. Isidoro consiste en unos troncos altos de madera de monte desprovistos de hojas. De uno de ellos cuelga El porvenir, la segunda pieza, una especie de nido de pájaros elaborado con bambú tejido con henequén e hilo de coco.
Enfrente vemos tres piezas de Marcela Díaz suspendidas en el aire hechas con fibra de henequén entintada de blanco, rojo y verde. El tríptico –titulado Infancias– es una presencia enigmática. En el suelo, la artista trazó tres círculos justo debajo de cada trenza de henequén con cientos de muñequitos de rosca de Reyes.
Infanticidio, Soga padre y Entidades, las otras instalaciones de la artista, siguen la misma lógica conceptual.
Junto a Infancias, hacia la derecha, la obra de Rodrigo Quiñones contrapuntea el efecto estático y el hermetismo de las sogas suspendidas. Registro de performance de investigación sobre la temperatura en la ciudad de Mérida, Yucatán podría interpretarse como una propuesta irónica, pero en todo caso no desentona con el tema de la exposición. Es una instalación que consta de una silla, una nevera con el logo de las tiendas Oxxo y un termo derritiéndose.
Más adelante, en un rincón, hay cuatro bancos de madera, una televisión y un reproductor dvd para que el visitante aprecie Una ciudad en tres momentos, de Laura Sánchez, proyecto realizado en el 2005 con una beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes del Estado de Yucatán. El trabajo cuenta con una excelente fotografía de sitios que van del centro a la periferia de Mérida, y fue musicalizado por Jorge Carlos Cortazar.
Natassja López, por su parte, elaboró una réplica casi exacta de un carrito de bebé fúnebre, que lo mismo despierta curiosidad como pavor. El vehículo original se observa en una fotografía del Archivo Pedro A. Guerra de la Universidad Autónoma de Yucatán, en el que una niña pasea por las calles de centro ante la sorpresa de la gente.
Visión de una ciudad incluye una serie de Retratos yucatecos de Gabriel Ramírez. Estas reproducciones fueron tomadas del suplemento cultural Unicornio del periódico Por Esto! Entre los rostros se reconocen el de los escritores José Peón Contreras, Juan García Ponce y Ermilo Abreu Gómez y el del actor Arturo de Córdova.
Tres fotografías a blanco y negro de la colección Lo que sea su voluntad, de Socorro Chablé, nos acercan a la realidad de los músicos callejeros. Enfrente yace una puerta vieja, readymade de Pilar Cámara. Siguiendo con el recorrido, se encuentra el Libro de las despedidas de mi autoría (Christian Núñez), dividido en dos series de collages (Dolor y Aliento). Teresa Loret de Mola participa en esta muestra colectiva con dos retratos de un mismo formato (90 x 90 cm) y un Ángel de 240 x 160 cm, y en las piezas destaca su interés por la figura femenina.
En el pequeño cuarto que da paso a la siguiente sala, Israel León desconcierta con su pieza Copias, una impresión en plotter sobre papel que retoma la iconografía de los locales comerciales de la ciudad (estéticas, taller automotriz, dentista) pero no aporta ninguna reflexión elaborada.
La segunda sala expone lo más representativo de la Mérida tradicional. Paisajes citadinos de Mario Trejo en gran formato y enmarcado barroco, una escultura de cuatro mujeres en yeso policromado titulada Cuatro Méridas y 3 pinturas al óleo de Francisco Patrón; sus títulos despejan cualquier duda: Campo de béisbol de Itzimná en 1920, El primer Olimpo en 1910 y El retablo de Hocabá (boda mestiza). El punto final –detalle refinado– lo da una colección de estandartes del Gremio Obrero de San Sebastián con vistosas imágenes de Nuestra Señora María Santísima de la Asunción, elaborados en distintos años, propiedad de Martín Ruiz Salazar.
La tercera sala, Memoria, está dedicada por completo al artista visual Rolando Arjona Amábilis e incluye tres de sus obras en gran formato: la tropical Cielo, Tierra y Mar (1.20 x 3 m), El primer mestizaje, monumental acrílico cargado de símbolos (40 x 4 x 10 m) y El gran diluvio, los Bacabes, el Hombre Nuevo y el robo del Sol, para hacerlo cultura (15 x 1.20 x 7 m), en técnica mixta sobre aluminio. Los murales, pintados en diferentas épocas, fueron traídos al Museo de la Ciudad expresamente para esta exposición desde el Hotel Carrusel (Playa del Carmen, Quintana Roo). En la sala también se colocaron dípticos e interesantes documentos de prensa.
Del otro lado, en el ala izquierda, Visión de una ciudad nos lleva hacia una hamaca enorme, de Marcela Díaz, titulada apropiadamente Lecho. En la primera sala podrá analizarse un proyecto montado bajo la supervisión de David Alcocer González que partió de un concepto del curador Rodríguez de Armas. Ayer, hoy y mañana es un muestrario cronológico del aspecto arquitectónico y natural de Mérida desde la Colonia hasta la época actual, pasando por el porfiriato y la posrevolución. Lo interesante del proyecto es el salto que da al futuro a través de seis maquetas digitales arquitectónicas para mejorar la urbe, propuesta de los alumnos de la Facultad de Arquitectura de la UADY.
Dos cabezas talladas en madera, de Reinaldo Bolio; dos cuadros en gran formato de Daniel Rosel, un par de objetos de Diana Mendieta (que incluyen pequeñas esculturas de niños), así como dos acrílicos de Alberto Urzaiz son las obras que se encuentran posteriormente.
La tercera sala muestra dos transparencias de Rafael Lores Hurtado, acertadas imágenes por su evocación del pasado. Luego viene Anima mundi de Oscar Ortiz, y enseguida la segunda parte de un díptico de Sandra Nikolai que crea desconcierto por estar aislado de su complemento. Explico: la pieza de esta pintora, titulada Casas Cámara, fue dividida para su exhibición y es inevitable preguntarse si fue un descuido al momento de hacer el montaje.
Salvador Baeza intervino una mampara utilizando pintura negra con huellas de neumáticos, manos y zapatos. ¿Título de la obra? La piel de los criados. Otra intervención –menos conceptual y más divertida– fue la de “Tony” (Antonio Peraza), quien intervino una mampara grande con un dibujo hecho con gis. La imagen plasmada retrata a una Mérida bicéfala, clara alusión a su doble moral: cuernos de un lado y nimbo del otro. ¿El título? Sí es casquivana.
Ygnacio Rivero aporta 4 fotografías de interiores de casas antiguas. La primera, una silla mecedora en un rincón, de espalda a tres ventanales que dan a un jardín; la segunda, una serie de cuatro cafeteras ordenadas de mayor a menor sobre la barra de una cocina; la tercera recrea una habitación/universo doméstico de dos ancianas; por último, la cuarta fotografía muestra una sala con el clásico candil pendiendo del techo.
Completan esta sala obras abstractas de Alonso Gutiérrez y Ariel Guzmán.
En términos generales, Visión de una ciudad ejemplifica la producción artística de Mérida. Gracias a un criterio curatorial claro y específico, el visitante apreciará obras de tendencia conservadora y anticonservadora, de intereses conceptuales y no conceptuales, con las técnicas ya canonizadas por la tradición y otras más innovadoras. Creadores jóvenes y experimentados forman esta visión heterogénea que vale la pena apreciar.
El Museo de la Ciudad abre de martes a domingo, entre semana de 8 a.m. a 8 p.m. y los fines de semana de 8 a.m. a 2 p.m. La entrada es gratuita.
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