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| landings 4 |
| Nietos y bisnietos de Picasso/Magritte/Duchamp/Dalí/Dubuffet |
| Oscar Hidalgo |
 San José, Costa Rica, 28 de marzo de 2007. El Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) que se encuentra en la vieja destilería de la Fábrica Nacional de Licores (Fanal) de San José, Costa Rica presenta actualmente landings 4.
En medio de la penumbra de este inmenso inmueble (gruesas paredes, altas columnas, techos entejados, oquedades sonoras), treinta y seis "piezas" se iluminan o destellan para romper la oscuridad que el curador Joan Duran aplicó en la museografía de esta muestra.Entre la tiniebla que se quiebra percibimos una parpadeante luz, algún haz que se filtra a través de las rendijas, un resplandor blanco que salta del suelo cuadriculado, videoproyectores transmitiendo cortos, iluminación indirecta y también directa. Se trata de treinta y seis "piezas" que, por obra de las distintas modalidades de la luz, podemos ver y a veces palpar obras de arte emergente de jóvenes del Caribe, Yucatán y Centroamérica. Hubo un arranque: landings/1st en Conkal, Yucatán (2004), siguió L2 en Mérida y vino luego L3 en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, ambas en (2006). Si ustedes se preguntan qué encontramos en la antigua Fábrica Nacional de Licores, les diría: el objeto cotidiano, las cosas con las que tratamos día a día, algo así como una hornilla y un ventilador -colgados cara a cara- en la metálica indagatoria de Alex Castilla (ironía del frente a frente, calor vs. viento, lo uno en busca de otredad), o una gorra+el frasco de una colonia+una calculadora+un muñeco de trapo, que son parte del Diary of 100 objects que exhibe Yasser Musa. En el libro de los objetos (the BOOK is the art nos anunciaba Yasser a través de camisetas el día de la inauguración) vemos que el No. 66 es una brocha de pintar cuya explicación leemos: "Distance of Pollock. Calm of Soutine. Exactness of Lichtenstein. Elegance of Picabia. Rage of Basquiat. Force of Tàpies". Un hijo o un nieto de Marcel Duchamp no lo podía expresar mejor, aunque se trata, me doy cuenta, de un bisnieto. Ahora, si de los rostros que miramos vamos a hablar, los 33 que ha colocado Michael Gordon en la pared Este de la Sala 1 del MADC son la herencia que Picasso le ha dejado a uno de sus nietos no parisinos, pero como es un experimento que se ha logrado con tanta certeza, Gordon nos sacó de la recámara de las señoritas de Avignon y nos puso a caminar a lo largo de cualquier calle de Belice o de un mercado caribeño. Con todos los rostros enmascarados o máscaras enrostradas que podemos allí toparnos, soslayar, sobrepasar, mirar, distraer y evadir, esta propuesta de Gordon nos ha logrado consumir en una calurosa caminata en la que vamos, hombro con hombro, dentro de la multitud. El sitio web de Image Factory Art Foundation de Belice advierte que este artista se ha abocado a realizar retratos que no solamente vende en la calle, sino que hasta los pinta en la calle. Los denominan "psico-retratos del infierno".Logología, esa rama del saber que explorara conceptualmente Jean Dubuffet para justificar su colorida propuesta enramada, y no deja de mirarse en la Sala 3. Tuve la suerte de visitar esta recámara del museo durante la preparación de landings 4 y presenciar in situ los dos montajes que tienen la genética logológica. Tengo para mí que "off limits" de Vanessa Rivero (primera obra que ilustra esta nota) y "gentecita" de Rosario Moore se retrotraen genéticamente a Dubuffet. Un enorme misil dibujado por Vanessa con palabras como raptor, power, trigger y otras alusivas a la explosividad, se dirige a lo largo de una pared para hacer impacto -en la otra pared- entre la gentecita que puebla un pequeño país, cualquiera del Caribe y Centroamérica. Si seguimos la narración de Rosario, avanzando de izquierda a derecha entre "la gentecita", nos topamos en el ángulo de su muro con el punto rojo del misil de Vanessa. Aclaremos una cosa, y es que aquí entró a jugar Duran tomando decisiones, riesgos del curador que se asumieron en las jornadas del montaje. Cuando conversé ahí mismo en la Sala 3 con Ana Urquilla acerca de su instalación "perennial", en otro extremo de este espacio, no evadió la doble significación surrealista de su seco y arenoso paisaje daliano, que puede ser de vida o de muerte, con los pájaros que sobrevuelan a una gran altura y proyectan sus sombras siniestras y torvas o alegres y despreocupadas. Pienso en Alfonso Reyes y esta otra región más transparente del aire, y en Góngora: bajo la infame turba de nocturnas aves, gimiendo tristes y volando graves. La significación de Belice
El aporte de Joan Duran como curador de landings en San José, Costa Rica, fue comprender las infinitas opciones que le ofrecía este inmueble de la Fábrica Nacional de Licores (Fanal). Escribí de infinitud porque la luz y la sombra son infinitas, aunque se toquen en un borde, y su curaduría logró comprender y aprovechar estas relaciones dentro de los grandes volúmenes espaciales vacíos. L4 curiosamente no es una muestra de arte disidente costarricense, ni experimentos mexicanos, ni autonomía hondureña, ni crítica social salvadoreña. Estamos lejos de una objectualidad cubana y de un escepticismo yucateco. Más preciso sería decir que, borrando esas fronteras, landings 4 propone una mirada generacional a la posmodernidad caribeña y mesoamericana. Sus límites metafóricos podemos apreciarlos en el mezzanine del MADC que llamamos Sala 4. Lucía Madriz colocó en el cielo raso un cuadrado de luz que se quiebra difusa a través de una caja de cristal al que va cayendo a través de un minúsculo orificio -minuto a minuto- aceite quemado mezclado con agua de un contenedor y que se proyecta sobre un cuadrado blanco en el piso. Título: "contratiempo". Pensamos que todo cabe en el volumen vacío de esa claridad empalidecida, pero como contratiempo.
En la entrada de esta misma Sala 4, una miniaturización ad absurdum de los ejércitos de terracota de Sin Shi Huang ti, el Primer Emperador. Dalia Chévez presenta aquí "falso-franca": centenares de piecitas de barro de Ilobasco representando obreritas durante una jornada de confecciones en una maquila de zona franca. "Dramático", comentó un visitante del MADC al pasar a mi lado ante esta instalación: "trabajar 8 horas así, sentadas ante la máquina de coser en una maquila". Escuchaba y resonaba en mi memoria "dramático". Cuáles sean, entonces, las fronteras limítrofes de esta nueva región generacional más transparente del aire, difícilmente lo respondería don Alfonso Reyes. Instalación es lo que más vemos en L4 en el MADC. Leo en el Catálogo de landings/1st una explicación de Eugenia Montalván Colón: "Hacer instalación consiste en la materialización de ideas profanadoras y profanables por el intrínseco y manifiesto desapego a las normas preestablecidas de formato y mercado, e igualmente por su cualidad de insubordinación a dogmas curatoriales y museográficas (...).Leo y releo este fragmento de Eugenia y luego me voy ante cualquiera de las piezas de L4 y me pongo enfrente o debajo o al lado o encima o en de cúbito o en busca de anamorfosis, todo para llegar a la conclusión de que, independientemente de las cuentas cronológicas, landings ha logrado congregar a los nietos y bisnietos de Picasso, Duchamp, Magritte, Dalí y Dubuffet, y me percato de que me los he encontrado en una especie de versión tropical en el MADC, a ellos y a sus obras. Adán Vallecillo colgó un paraguas del techo de la Sala 2, mas en vez de la empuñadura este paraguas se alarga en una especie de manguera tubular que se enrosca en el suelo entre dos fatídicas luces de taller mecánico o socavón minero, y como se titula “escafandra”, sin duda que no es un paraguas sino un objeto que nos permitiría respirar, como si se tratase de un dispositivo para respirar en un medio sin suficiente oxígeno para los seres humanos. Magritte sonreirá ante la gracia de su bisnieto y Dalí lo aplaudirá. En TV y DVD. Hablemos un poquito de lo que proyectan los videoastas de landings. Paola Reyes logra introducirnos en una alberca donde el movimiento de una extraña mano bate una estrella de tela. Cuántas cosas no ha simbolizado una estrella blanca, en nuestra cultura occidental, para que ahora, en el agua del video "carta 20:45", venga a simbolizar lo que estaba al alcance de la mano, en el agua, con lo que culminan varios milenios de anhelos poéticos en torno a estas masas de fuegos cósmicas. Hombre de videoproducciones con hiperactiva semántica, Ryan Oduber hace girar y avanzar y retroceder una simpática y brincona maleta que, al final, se abre y descarga un contenedor de juguetes sobre una niña. Tal vez ella es un símbolo de la niñez y la infancia en este siglo XXI. Es una ironía, una cruel ironía.
Samuel+Alexis ironizan a su vez, desde sus propias imágenes reflejadas en la pantalla, a un líder que habla desde una tribuna, irremediablemente política. En San José aterrizaron con L4 más instalaciones que otra cosa, algo de arte objeto y unas cuantas videocreaciones, pero nada de pintura ni grabado, y quizá algún esbozo escultórico. Predominando elementos tan materiales y tan obvios, la ironía de landings se completa porque estas cosas nos retrotraen a un mundo primario en el que vivimos todos los días. Si para visitar el MADC le hiciéramos caso al poeta antillano Saint-John Perse, invertimos la cabeza de nuestra montura y la dirigimos hacia este lado de las cosas de siempre, al mundo entero de las cosas donde la cosa misma brota.
ohr52@hotmail.com
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