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El “Parásito arquitectónico” de Hannah Hallermann
Nuevas instalaciones y esculturas en Paseo de Montejo
Eugenia Montalván Colón (Fotos: unasletras)
http://www.unasletras.com/v2/../data/599.esc.jpg
Mérida, 4 de abril de 2008. Hace diez días, Hannah Hallermann, se instaló en Mérida con el grupo de artistas alemanes que, invitados por el Museo de Arte Ateneo Contemporáneo de Yucatán (MACAY), vinieron a intervenir la principal y más bella avenida de Mérida: Paseo de Montejo,  vía de seis carriles que comunica el centro con el norte de la ciudad transitada por automovilistas y autobuses de la ruta Itzimná y Jesús Carranza, así como por combis de transporte público y toda clase de diligencieros que, en moto, se mueven por los bancos que hay a lo largo de este eje.

Sí, aquí en Montejo hay sucursales de toda la banca establecida en México, aseguradoras, alquiladoras de autos, casas de cambio y hoteles. Básicamente, infraestructura comercial y de servicios turísticos. Los restaurantes o bares que quedan están de capa caída, menos el Cumbanchero, donde la banda de Rubén González Junior y sus músicos cubanos la arman en grande.    

Los otros negocios que funcionan como una especie de imán son la Sorbetería Colón,  Galerías El Triunfo y la Cafetería Impala. Salvo los domingos, cuando se cierra el tráfico de vehículos Norte-Centro debido a que el Ayuntamiento establece un sistema de tráfico exclusivo para andar en bici, no mucha gente circula o camina por aquí con la calma necesaria para ver las obras de arte que periódicamente el MACAY ha instalado, primero con invitados españoles y jalisciences, y luego con japoneses y otro grupo de mexicanos, no sé bien de dónde. La verdad es que de ninguna de estas “ocupaciones” rescataría algo para tenerlo, digamos, en mi jardín.

La selección de los artistas invitados ha demeritado mucho el valor estético de este proyecto en el que, sin duda, hay un dineral de por medio, pues es sabido que el MACAY goza de una partida presupuestal generosa por parte del gobierno estatal.

Queda el recuerdo de esculturas de gran formato vacías, es decir, huecas, fallidas y, por lo tanto, desagradables a la vista en el paisaje urbano.

No dudo que el MACAY, finalmente, haya prestado oídos a la lluvia de críticas que le caen, pues desde que los alemanes empezaron a hacer sus instalaciones, notamos que vienen con obras de mucho más calidad que sus antecesores.

Como muestra, un botón: Hannah Hallermann, y su Parásito arquitectónico.

Hannah estuvo ayer ultimando su obra en la esquina de la Calle 45 y Paseo de Montejo. Se trata de un remade de obras que había exhibido anteriormente en, al menos, dos galerías de Francia: Gallerie Arson, en Niza y Salle d’Exposition Gras Savoye, en París,  en Montréal, Canadá; Girona, Catalunya y Nannheim, Alemania.

Había visto avances de las intervenciones a diario, pero ésta realmente me sorprendió por la apropiación del espacio. El Parásito entrelaza dos enormes árboles (uno frente al otro) con lycra rosa y azul, colores “no naturales” elegidos de acuerdo con la fachada de la casa que está en la contra esquina y las buganvilias que florecen en el jardín de una de las casonas gemelas.

El Parásito arquitectónico de Hannah Hallermann está hecho, como dije, con lycra de nylon y herrería, réplicas de la decoración de las jardineras de Paseo Montejo que aparentemente se desprendieron de la tierra y vuelan por los aires, aunque están sujetas a los árboles por tensores. La gente puede pasar por abajo tranquilamente; sin embargo, desde cualquier perspectiva, y aun sin un agudo sentido de la observación, la interacción con la pieza sucede.

Esta obra, parte de la muestra que hoy a las 5 de la tarde se inaugura en el Paseo, estará en exhibición 10 meses. Ya veremos  cómo se adapta al clima. Yo,  que camino diario por aquí, quedé con la autora de fotografiar su Parásito y reportarle su comporatimento.