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¿En la miseria el cine nacional?
Naief Yehya entrevista a Jorge Ayala Blanco
Fotos: Batalla en el cielo, de Carlos Reygadas (www.bacfilms.com)
http://www.unasletras.com/v2/../data/482.fot.jpg
Mérida, Yucatán, 27 de agosto de 2007. Dos rigurosos analistas del fenómeno fílmico contemporáneo intercambian impresiones sobre algunos avatares del cine nacional y extranjero. Polémicos y controvertidos los dos, por la irreverencia y solidez de sus afirmaciones, Ayala Blanco y Yehya descreen de la supuesta genialidad de los exitosos Three Amigos y sus respectivos discursos cinematográficos.

Fragmento de la entrevista completa publicada en Replicante No. 12,
    reproducido con la autorización del editor.         
      
Naief Yehya: Eres un veterano de la crítica y has vivido ya varias edades de oro del cine nacional...

Jorge Ayala Blanco: Sí, una por sexenio.


NY: ¿Qué piensas de esta última?


JAB: A diferencia de la anterior, ya hay dos posibilidades para hacer películas para que no las vea nadie. Antes simplemente las hacía el Imcine, las archivaba y las maltrataba por aquí y por allá y las quemaba en la cartelera, algo que en México se llama el desplumadero, lo cual es una manera de terminar con las películas en la taquilla, lanzarlas absolutamente desprotegidas, sin publicidad y compitiendo con blockbusters gringos. Pero ya encontraron otra posibilidad, la de las películas financiadas por el artículo 266 del impuesto sobre la renta, que es aquel que ofrece deducciones fiscales si las empresas financian películas mexicanas. Ya salió la primera, Entre caníbales, del regiomontano Rodrigo González Mendoza, obviamente una ópera prima y muy apenitas: apenitas dramatizada, apenitas actuada, sin estrellas, etcétera. Y la estrenaron de sopetón, nada más para que dé el semanazo y cumpla con el estreno de rigor que es la condición para recuperar el dinero que se invirtió en ella desde el punto de vista de la ley. Para que te deduzcan los impuestos tienes que demostrar que la película se estrenó; a nadie le importa verla ni exhibirla, sino que entre en cartelera y ya. Esto acaba de suceder y obviamente estuvo la sala vacía. Ya hay dos posibilidades de hacer películas en México de espaldas al público y al arte y a todo lo demás.


NY: ¿Y qué piensas de los cineastas de la nueva oleada?


JAB: Lo que me parece apasionante del nuevo cine mexicano o de las películas de los últimos quince o veinte años es que todas son casos especiales, no hay películas: hay casos de películas. Esto quiere decir que la mayoría son óperas primas u óperas póstumas. Y buena parte de ellas son las dos cosas: óperas primas póstumas. En esas películas los realizadores tienen que meter absolutamente todo porque saben que nunca habrá una segunda oportunidad. Ya no hay posibilidades de hacer carrera cinematográfica, eso ya es cosa del pasado. Y los cineastas están muy conscientes de esto y tratan de meter todas sus ideas, intuiciones, percepciones, dinero y vida en una sola película. Eso las vuelve por supuesto películas bastante más interesantes que las que hacían de oficio los cineastas en el echeverrismo. Aquellos filmaban una película pero siempre pensando en la siguiente, así aseguraban que ahí sí iban a decir lo que no habían dicho; en la siguiente dirían todo lo que realmente les importaba decir. Pero esa película siguiente nunca llegaba. Ahora al contrario, todo lo meten en una película. Como no hay industria tenemos un cine postindustrial.


NY: ¿Serían testamentos fílmicos precoces?


JAB: Exacto, es debut y testamento y eso las vuelve películas interesantes. Por supuesto que hay casos excepcionales de cineastas que hacen dos o tres películas y cada una más lanzada que la anterior, como las películas de Marcel Sisniega o Julián Hernández o Alan Cotton o Iván Ávila, que son de los cineastas más interesantes actuales, que sí hacen películas muy discretas y brillantes.


NY: ¿Y qué me dices del cine mexicano hecho fuera?


JAB: Ya sabes que la mentalidad mexicana es totalmente vendepatrias. El lema actual del cine con el fenómeno de los Three Amigos es: “Me pienso en el extranjero, luego existo”. Si hasta la cámara de diputados se pone de rodillas ante los cineastas que la hacen en Hollywood. Nefasto. Porque son películas muy muy apenitas, que difícilmente se salvan. Tienes a Babel, la película racista en contra de las sirvientas mexicanas en el extranjero de González Iñárritu; está El laberinto del fauno, que es una fantasía bastante mocha, y Los niños del hombre, un adefesio sobre la estética de la destrucción, totalmente congestionada y sin capacidad de discernimiento de Cuarón. Éstas son las películas que están ocultando la miseria que se vive en el cine nacional.

NY: La gente se ha ido con la finta del auge del cine nacional, no solamente en México sino en el extranjero...

JAB: Por supuesto que hay otros nombres que también están destacando en el extranjero, como el de Carlos Reygadas. Lo bueno es que no pueden estar omnipresentes porque no filman tanto, entonces es una marca de fábrica que se deshace y lo que sigue es echarle cal. Eso me parece formidable ya que hay gente que tiene otro planteamiento y otra postura estética, como Reygadas.