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| El Cine de La 68 |
| Entrevista con Lorenzo Hagerman, realizador y promotor de cine |
| Texto y foto: María José Evia |
 Mérida, 18 de julio de 2008. Es una noche lluviosa de julio, pero aun así habrá función de Cine + Cena al aire libre
en La 68, así me lo asegura Lorenzo Hagerman, director, productor y
fotógrafo de cine, quien junto con Paula Haro, fundó un espacio
dedicado a la promoción cultural en Mérida en el cruce de la Calle 68 x
55 en el Centro Histórico. Aquí tienen lugar talleres de literatura con
Elena Poniatowska, cursos de grabado, conciertos de jazz, sesiones de
yoga y, como plato fuerte, funciones de cine aderezadas con pizza,
cerveza clara, oscura y más.
La
sala de cine está montada en el primer patio, donde hace ya dos meses
el público cinéfilo se reúne bajo las estrellas, semana a semana, a
disfrutar una programación exclusiva. Este viernes y sábado están
programadas Locos por el Baile y Cantunis.
La
cartelera de La 68 llega a nuestro buzón de correo electrónico cada
semana, y es así como podemos planificar qué ver jueves, viernes o
sábado, y aquí estamos observando cómo evoluciona este espacio en
cuanto a receptividad del público.
Dice Lorenzo Hagerman que el primer mes venían aproximadamente 13
personas, pero que ya para el segundo la cifra subió a 17.8, en
promedio. Afortunadamente sigue creciendo tanto el interés como la
asiduidad de algunos cuantos que ya son clientes de la Casa.
Lorenzo Hagerman es como me lo describieron: flaco y con bigote negro a
la Pancho Villa. Habla casi sin parar y fuma tres cigarros en el
transcurso de la conversación. Hace 15 años hace documentales y es
parte de la industria cinematográfica mexicana. Actualmente se exhibe
una foto suya en el Museo de la Ciudad, pequeña muestra de su trabajo
de autor. Esta entrevista, por lo pronto, es por su trabajo como
promotor de cine.
Las respuestas a mis preguntas son analíticas, largas y coherentes. Primero hablamos de la oferta de cine en las salas comerciales de Mérida:
“Hay una gran falta de oferta de otro tipo de cine, pero eso no es nuevo ni exclusivo de Mérida o de México, el cine de Hollywood es la industria más influyente en todo el mundo y, según yo lo percibo, el tamaño de las compañías y el sistema, ejercen una presión totalmente desproporcional con respecto a las salas y al cine independiente. Si una sala de exhibición quiere para el verano comprar Indiana Jones, por ejemplo, no puede comprar sólo eso. Tiene que comprar un paquete de películas y, por una lógica mercantil, quiere recuperar su dinero. "Existe una ley en México según la cual el 10% del tiempo de exhibición se tiene que dedicar a películas mexicanas, pero nadie lo monitorea y, por lo tanto, no todas las salas lo cumplen. "Yo he vivido ocho años en Mérida y he percibido que en los últimos dos hubo un cambio: si antes llegaba poco, ahora llega menos. Basta ver la cartelera para notarlo. Por otro lado, los exhibidores se quejan de que el cine independiente y el documental no llevan gente a las salas de cine. Es un círculo vicioso que habría que estudiar, pero no estoy peleado con las salas de cine comercial ni con Hollywood. Lo que sí me frustra es que no existan alternativas para el cine independiente y el documental".
Respecto a la situación específica del documental, Lorenzo Hagerman comenta que:
“El documental tiene una situación muy particular en México porque en casi todos los países el motor del cine documental es la televisión pública. En México tenemos televisión gubernamental y, al menos en provincia, este tipo de televisión depende del departamento de Comunicación Social del gobierno en turno. Eso hace que no haya un motor generador de documentales o una ventana para mostrarlos. Hay apoyos para crearlos, pero no se cumple la cadena, no hay dónde se vean. "Los documentales mexicanos exitosos o de gran formato dependen de dinero extranjero, sin embargo el público no puede acceder a ellos aunque tenga muchas ganas de verlos porque muchos no se venden por Internet, ni se pueden rentar ni se exhiben en los cines. Afortunadamente hay muy buenos festivales para verlos, como Ambulante". La sala de cine de La 68 opera con un doble objetivo: permitir que la gente se acerque al documental y que los realizadores tengan una ventana más para mostrar su trabajo. Debido a esta finalidad, las películas nunca salen de cartelera, se repiten indefinidamente, no todas las semanas, pero sí de una forma constante. Además, se le entrega el 60% de las ganancias de taquilla al realizador (Las salas comerciales dan, en el mejor de los casos, el 50% la primera semana, el 40% la segunda y el 35% el resto del tiempo).
“Me interesa mucho que el público conozca las posibilidades del documental, y que los documentales mexicanos tengan una sala de exhibición. Si hubiera una 68 en cada estado, habría 32 salas, y así se multiplica por 32 el público, los ingresos, las posibilidades. Es un granito de arena, un experimento que iremos adaptando según respondan el público y los realizadores. Hasta ahora la respuesta de los realizadores ha sido increíble”.
En la 68 es frecuente contar con la presencia de los realizadores en las funciones, ya sea en vivo o vía telefónica para una sesión de preguntas y respuestas. Las películas, en esta primera etapa, se eligen con el criterio de la diversidad de estilos, formatos, duraciones, temas y hasta realizadores. Se han proyectado documentales hechos por cineastas, abogados e indígenas, y los temas son tan disímiles como la vida de un torero en Yucatán y la de familias que crían camellos en el desierto de Gobi. “El documental es muy importante para la sociedad porque es una de las herramientas que nos describe, que nos dice cómo somos y, sobre todo, no es un noticiero, tiene el punto de vista del realizador. Es más como un artículo de opinión. Un mismo tema, visto por 20 realizadores da como resultado 20 películas distintas que enriquecen la visión de un mismo aspecto de la sociedad”.
La 68 tiene planes para vincularse con otras salas de la ciudad:
“Uno de los objetivos es promover que llegue buen cine a Yucatán. Queremos hacer vínculos con las salas de cine para presentar películas como por ejemplo Luz Silenciosa de Carlos Reygadas, que ganó premio del jurado en Cannes el año pasado. Se estrenó hace un año en el país y a Mérida no ha llegado. Lo mismo pasa con Cobrador de Paul Leduc y algunas más. Queremos compartir la experiencia de La 68 con otras salas, sobre todo para la ficción que se hace en 35 mm, y la mejor forma de verlas es en una sala de cine tradicional”. Lorenzo Hagerman comenta que ya está en pláticas con Jorge Esma Bazán, quien tiene a su cargo las salas del Centro de Convenciones Siglo XXI dado que Cultur las compró con el erario público para promover cine independiente y mexicano, cosa que no han hecho. Dice que la respuesta ha sido positiva y hay planes para trabajar conjuntamente de modo que La 68 traiga a directores o pase las películas que ha exhibido anteriormente para darles mayor difusión. La 68 pretende ser también un escaparate para que los realizadores locales proyecten sus trabajos y reciban, aunque sea simbólicamente, un porcentaje de las ganancias. Sin embargo, Hagerman explica que han sido pocos los directores que se han acercado:
“Hemos proyectado trabajos de Óscar Urrutia, quien aunque no nació en Mérida lleva muchos años viviendo aquí y es maestro en la Universidad del Mayab. Sus alumnos egresados presentaron en La 68 sus trabajos de graduación. No han brincado mucho más realizadores, pero las puertas están abiertas”.
Lorenzo confía en que con el tiempo se acercarán más estudiantes a La 68, ya que son pocos los que van asiduamente a las funciones. El fin de semana que estuve en la 68 pasaron Sister Helen. Rebecca Cammisa, directora de esta documental junto con Rob Frutchman estuvo presente y, después de la proyección, contestó preguntas por casi media hora, con la traducción simultánea de Lorenzo. Explicó las dificultades de filmación y financiamiento, así como su propia historia personal y amistad con la Hermana Helen. Cuando por fin se acaban las preguntas, pasa un avance de 7 minutos de su próxima película, fotografiada por Lorenzo Hagerman: Which way home?, la cual aborda la vida de los niños que cruzan de mojados a Estados Unidos.
Las funciones de Cine al aire libre de La 68 son de jueves a sábado a las 9 de la noche. Dirección: Calle 68 #470 A X 55 Y 57 en el Centro Histórico.
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