 Mérida, 12 de febrero de 2007. Apaleado por la vida, con la frente herida y la camisa ensangrentada, Tristán llega a una cantina de barrio y pide un vodka. La cantinera le asienta una cerveza en la barra, y punto. Al muchacho le da igual; arrastra la separación de su mujer, un pleito callejero, un asalto violento y haber amanecido tirado en la calle lamido por un perro. Encima, al ir a refugiarse a casa de su madre, ciega, se topa con que su amante de turno es un vividor.
Para Cristina, en cambio, la divina juventud fluye como un dulce silbido. Aun siendo del campo, se ha acoplado perfectamente al ritmo de la capital de su país, Chile. Se gana la vida cuidando a un enfermo. Obsesiva, logra su mayor propósito, unirse a Tristán, un posible amor, quien a lo largo de la película la seduce con sus desgracias sin darse cuenta.
Tristán y Cristina son los personajes centrales de “Play”, Ópera prima de Alicia Scherson, quien está de visita en Mérida y Holbox por vacaciones. La película se exhibió en función especial (organizada por la Escuela Superior de Artes de Yucatán) el miércoles de la semana pasada en el Teatro Mérida.
“Play” ha ganado muchos premios: “Mejor Dirección Emergente” en el Tribeca Film Festival (Nueva York, USA, 2005); “Mejor Actriz” y “Mejor Música” en el Cero Latitud Festival (Quito, Ecuador, 2005); “Premio Especial del Jurado” Festival de La Habana (Cuba, 2005); Premios del Público en el Festival de 3 continentes (Nantes, Francia, 2005), Festival des Films du Monde (Montreal Canadá, 2005), Santiago Festival Internacional de Cine SNAFIC (Chile, 2005), y en el Festival de Cine de Valdivia (Chile, 2005). En su país, también fue reconocida como la “Mejor Opera Prima” en los Premios Pedro Sienna (Consejo de la Cultura, Chile 2006).
Además, “Play” fue seleccionada como la entrada de Chile a los Premios Oscar 2006, y en México fue nominada como “Mejor Película Iberoamericana 2006” para los Premios Ariel, lo que podría acelerar su estreno en la cartelera nacional, pues se sabe que ya la compró una distribuidora.
Alicia Scherson (Santiago de Chile, 1974), por lo pronto, protagonizará al Avant Premiere de Play en Francia durante la última semana de marzo; mientras, aprovechando la época de vacaciones en Chile, descansa unos días frente al mar de Holbox con la maleta llena del invierno holandés, pues llegó directo del International Film Festival de Rótterdam, evento al que Alicia acude cada año y que define como un gran mercado para el cine independiente.
Al ver a Alicia Scherson y, sobre todo, al escucharla, da la impresión de que a sus 32 años, las cosas se le dan a pedir de boca, hasta el viaje a La Isla de los Pájaros con guía exclusivo a un precio envidiable. Ella, sin embargo, no deja en manos de su buena estrella; tiene fuerte iniciativa y es una mujer de acción.
“La primera película es claramente la más difícil, es la que te va a dar a conocer, así que hay que estar dispuesta a darlo todo, endeudarse y, si es necesario, endeudar a la familia”.
El cine, dice, no es como las otras artes que puedes hacer algo pequeñito para mostrar quién eres.
Paradójicamente, aclara, no significa que la segunda película sea más fácil, por el contrario, “hay muchas directoras de una sola película que renuncian al esfuerzo que implica hacer cine y optan por la maternidad, la familia y demás, cuando lo que realmente necesitas es tener muchos años libres, mucho tiempo de total dedicación, por eso hay muy pocas cineastas mujeres y muy pocas con carrera consolidada y continuidad”.
–¿Cuál es el contexto del cine chileno contemporáneo?
–En Chile había unos cuantos cineastas muy individualistas que hacían películas con dinero estatal y fondos privadas; en promedio hacían tres películas al año, de medio millón de dólares o un poco más; películas caras, realmente, pero eso era antes de que entrara el digital. No había cine modesto.
Luego vino una corriente con espíritu de hacer cine con los medios mínimos, una corriente en el mundo que valora la obra misma aun cuando no tenga muchos espectadores; así es como empezamos a recibir invitaciones a festivales, y gracias a eso se dio a conocer el cine chileno, fue cuando en mi país se hicieron seis películas en un año (2005-2006): “En la cama” de Matías Bize, “La sagrada familia” de Sebastián Campos, “Paréntesis” de la dupla Schweitzer y Solís, “Se arrienda” de Alberto Fuguet, “El rey de San Gregorio de Alfonso Casitúa y “Play”, conjunto de obras que hicieron posible la aparición de lo que se llamó el Nuevo Cine Chileno.
–¿Y cuál es tu relación con estos cineastas chilenos?
–Ahora ya somos amigos, antes ni nos conocíamos Coincidimos generacionalmente y, quizá por lo mismo, tenemos el mismo espíritu de independencia; no manejamos entre nosotros una temática común ni estilo parecido, pero sí creemos en un cine más autoral; frecuentemente nos encontramos en festivales y compartimos información.
–¿Cómo funciona el Festival de Rótterdam y qué tal te fue?
–Se trata de un mercado de producción independiente para películas de bajo presupuesto y de autor. La gente cree que este cine no es comercial, pero es parte de un mercado como cualquier otro. Yo estuve intentando conseguir socios para un nuevo proyecto que se llama “El futuro”, película basada en el libro Una novelita lumpen de Roberto Bolaño.
–¿Avances?
–Ya cuento con un fondo de desarrollo para el guión y desarrollo del proyecto, o sea, la primera etapa, que puede durar un año o más. Después tendré que conseguir fondos para la producción, y en 2008 podremos ya contar con un coproductor europeo y uno norteamericano. Esta película costará medio millón de dólares, mientras que “Play” costó 300 mil dólares, solamente.
–¿Por qué una obra de Roberto Bolaño?
–Me leí la novela, y dije ésta es mi película. Fue una cosa muy impulsiva; yo no estaba buscando una novela para adaptar, pero me pareció que estaba hecha para mi. Averigüé que los derechos los tiene su viuda y los maneja la agencia Carmen Balcells; me entrevisté con la persona que se encarga de los derechos audiovisuales y así la conseguí.
–Siendo universitaria, de la biología pasaste al cine, cómo es eso.
–Sí, estudié biología porque no sabía si mi mente era más científica que artística, y como no tengo facilidad para hacer nada con las manos, y para estudiar artes visuales en los años 80 en Chile era indispensable dibujar bien, pues no me aceptaron. Ahora ya no es así, pero bueno.
El lado científico me gusta, pero no me tenía satisfecha, así que empecé a hacer cursos de cine por las noches, como hobbie, y de pronto apareció la convocatoria de becas para irse a la Escuela de Cine de Cuba. La gané y me fui. Ahí descubrí que el cine me era muy cómodo como arte. Mis habilidades múltiples, mi desorden y mi cosa un poco femenina de estar en muchas cosas al mismo tiempo, me funcionan muy bien. El cine es algo como impuro; tiene que ver con todo a la vez, así que para mi cabeza caótica era bastante adecuado, me sentí muy cómoda en ese mundo y ahí me quede.
–¿En que año te graduaste?
–96.
–Nueve años después estrenaste tu primera película…
–Después de Cuba seguí estudiando, me fui a hacer un postgrado en arte en Estados Unidos (en1999 ganó la beca Fulbright para estudiar un Master of Fine Arts en la University of Illinois) porque el cine tradicional y aristotélico para mí era algo muy pequeño, por eso quise estudiar arte, para inscribir el cine dentro de todas las artes. Es mi manera de verlo. Cien años de historia de cine no son nada para sustentarlo como una disciplina totalmente independiente, tal como quieren mucho cineastas. La técnica de Alicia Scherson podría decirse, es de saturación al máximo tanto visualmente como en la complejidad de sus personajes, con caracteres perfectamente definidos y atmósferas completas. Por algo le reconocen proyectar una riquísima imagen del Chile que presenció la muerte de Pinochet.
Alicia Scherson define el encuadre de sus películas en un 70 por ciento; ella elige los colores y la música, y en “Play”, al igual que en “Turistas”, su próxima película, es autora del guión. En resumen, dice, eso es lo que es el cine independiente, no lo define el productor, sino el director.
Para “Turistas”, Alicia Scherson ya tiene “la plata” para el rodaje, lo que le falta es la postproducción. El tema, dice, tiene un poco que ver con lo que le tocó vivir en este viaje relámpago que hizo a Holbox: algo de mal humor y discusiones de gente mayor. Su argumento, sin embargo, parece un poco menos escabroso. Se trata de un matrimonio que decide hacer un viaje de vacaciones, pero es interrumpido abruptamente porque se pelean.
En resumen, habiendo visto “Play”, puedo imaginarme a Alicia Scherson pisando la alfombra roja que la llevará a ese mundo del cine inteligente virgen inagotable, pisando fuerte siempre, con todas sus películas.
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