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El cineasta Luis Puenzo en Mérida por unos días...
Estará presente en la proyección de sus películas "La historia oficial" y "Gringo viejo", y dará conferencia
Miguel Elenes
http://www.unasletras.com/v2/../data/694.luis.jpg
Mérida, 16 de octubre de 2008. Mi primer contacto con el cine del realizador argentino Luis Puenzo (Buenos Aires, 1946) fue hace casi 20 años, cuando en la Ciudad de México se exhibió su adaptación de la novela homónima del escritor mexicano Carlos Fuentes, Gringo viejo (Old Gringo, 1989), que irónicamente es una producción estadounidense financiada por la Columbia Pictures y la propia Jane Fonda, quien protagonizó la cinta junto con el legendario Gregory Peck, quien a su vez sustituyó al aún más legendario Burt Lancaster cuando tuvo que abandonar el proyecto por problemas de salud.

El segundo contacto sucedió la semana pasada cuando descubrí una de sus más importantes obras, La historia oficial (1985), en el estante de películas “seminuevas” de una conocida cadena de video trasnacional, por la que pagué tan sólo 29 pesos por tratarse de una edición importada (The Official Story) sin subtítulos en español; lo que no sabía esta cadena es que la película está hablada en español. He ahí uno de los misterios del libre mercado que, en este caso estuvo a favor del cinéfilo consumidor.

La anécdota de La historia oficial –escrita por Aída Bortnik y el propio Puenzo-- es muy simple; Alicia (Norma Aleandro), una maestra de historia, casada con Roberto (Héctor Alterio), un alto ejecutivo de una importante empresa, empieza a sospechar que su hija adoptiva podría ser hija de personas desaparecidas durante los primeros años de la dictadura militar en Argentina. Alicia empieza a cuestionarse qué tan cierto es lo que las autoridades les han dicho por años y, ante el sacerdote cómplice, en confesión, admite “Siempre creí lo que me dijeron, pero ahora no puedo”. A partir de este momento, comenzará un doloroso viaje en busca de la verdad.

El viaje de Alicia le sirve a Puenzo para mostrarnos las consecuencias de esos terribles años para miles de argentinos.  La película se asemeja a lo que, pocos años antes, Costa-Gavras nos había mostrado en su película Desaparecido (Missing, 1982) sobre el Golpe de Estado de 1973 en Chile, donde la búsqueda de un padre por su hijo sirve de pretexto para develar los excesos y complicidades de los militares chilenos y el gobierno de Estados Unidos. Y, aunque La historia oficial se centra en el drama particular de sus protagonistas, alcanza a mostrarnos la red de complicidades y traiciones que llevó a la desaparición, asesinato y exilio a miles de argentinos.

En una de las escenas memorables, sentados a la mesa un domingo, el padre de Roberto le recrimina que luego del Golpe de Estado: “Todo el país se fue para abajo, solamente los hijos de puta… los ladrones… los cómplices… y el mayor de mis hijos, ¡se fueron para arriba!”, soltándose luego a llorar.  Al continuar la discusión llega otro momento doloroso cuando el hermano de Roberto le pregunta “Y esta otra guerra… (el golpe militar) …la guerra que ganaste tú con los de tu bando, ¿quién la perdió?... ¿Sabés quién la perdió hermano?... ¡Los niños!... los niños como los míos, porque ellos van a pagar los dólares que se robaron… y los van a tener que pagar no comiendo y no pudiendo estudiar!”

La historia oficial no se hizo fácilmente.  El rodaje comenzó en el año 1983, mismo año en que —luego de la derrota ante el Reino Unido por las Islas Malvinas (un inglés que conocí me corregiría inmediatamente diciendo “¡las Faulkland!”)— la cuarta junta militar llamaría a elecciones, lo que marcaría el final del denominado “Proceso de Reorganización Nacional”, establecido en 1976.  Debido a amenazas recibidas por miembros de la producción y actores, la filmación se suspendió, sin embargo, continuó su producción en forma casi clandestina hasta que, en 1985, se dio a conocer en festivales internacionales.  En Cannes, fue parte de la selección oficial y Luis Puenzo recibió el premio del jurado ecuménico y Norma Aleandro el de mejor actriz, y otros más en Berlín, Toronto y Cartagena. En Estados Unidos colectó un Oscar y un Globo de Oro a mejor película extranjera, algo inédito para una producción argentina.

Más allá de los premios y el reconocimiento de la crítica, La historia oficial es un documento invaluable en el combate contra el olvido, un claro ejemplo de dignidad artística. Es importante verla sobre todo porque este mes se cumplieron 40 años de la Matanza de Tlatelolco y, a pesar de la notable aportación de Jorge Fons con su cinta Rojo amenecer (1992) —a quien curiosamente se está haciendo actualmente un ciclo homenaje en la misma Cineteca de Mérida—, no se ha producido la película que haga justicia al movimiento estudiantil del 68 en México.  Desde hace tiempo está anunciada una producción sobre el tema,  y la dirigirá Alfonso Cuarón, pero el posible guionista, Vicente Leñero ya dijo que se retira.  La producción se ha venido posponiendo por años; hasta donde sé, la nueva fecha es 2010, pero al paso que van, probablemente sea para festejar el 50 aniversario.

El tercer contacto que espero tener con la obra de Luis Puenzo se dará esta semana cuando asista a la proyección especial de La historia Oficial, hoy jueves 16 de octubre, a las 20 horas, en la sala Manuel Barbachano Ponce de la Cineteca Nacional, en el interior del Teatro Mérida. Será especial porque el realizador, ya con 62 años de edad, estará presente en la función. Se trata de una excelente oportunidad, no de hacer un recuento de las atrocidades de la dictadura en Argentina, sino de reconocer la entereza de algunos seres humanos que todo lo superan y lo convierten en aprendizaje.  Quedan invitados. La entrada es libre. Nos espera un ejercicio de memoria y, sobre todo, una celebración de la vida y la esperanza.

Luis Puenzo asistirá también el viernes 17 de octubre, a las 20 horas, en la misma sala, a la proyección de su película Gringo viejo (1989).

Puenzo también dictará la conferencia “Literatura y Cine” el viernes 17 a las 12  en el auditorio de la Universidad Modelo, entrada libre, como parte de las Jornadas de Literatura Argentina que organiza la Subdirección General de Literatura y Promoción Editorial del ICY, a cargo de Jorge Cortés Ancona, con el apoyo de la Embajada de Argentina en México. 

Para mayores informes sobre las jornadas, contactar a Erika Díaz de la Vega al teléfono (999) 930.4700, ext. 54010.