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Geografías suaves y la inventiva al máximo
Conjunción de disciplinas audiovisuales durante 16 días
Texto y foto: Eugenia Montalván Colón
http://www.unasletras.com/v2/../data/712.gesu.jpg
Mérida, 14 de noviembre de 2008. Por iniciativa de Byrt Wammack y Ana Rosa Duarte, surgió en 1998 el Festival Geografías Suaves, que anoche inauguró su octava edición en Mérida con proyección de audiovisulaes y el lanzamiento de Sinfonía Silente, una convocatoria abierta a los compositores de la región para que musicalicen dos cortometrajes de producción local: Demetrio de Ana Silvia Canto Reyes y Una comida más de Alejandra Portillo. Tonalli Magaña, estudiante de música en la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY) es el coordinador de este experimento en el que los músicos cuentan con 2 días para preparar su obra y llevarla a concurso. Mañana, día 15, es la fecha límite, y una semana después se darán a conocer los ganadores.

Desde su fundación, Geografías Suaves se propuso abrir un espacio a la innovación. En sus inicios, palabras como instalación, videoarte o experimentaciónn no tenían un nexo preciso con el trabajo creativo. Diez años después, Geografías Suaves abre su espectro a canales de comunicación entonces inimaginables que, en concreto, ahora abarcan, inclusive, producciones hechas a partir de un teléfono celular.

El enfoque este año es la colaboración, precisa Byrt Wammack en entrevista, y fomentar el uso de los medios electrónicos para crear arte. De esta manera, como parte del programa de actividades del Festival, artistas de todo el mundo pueden mandar propuestas para intervenir y recrear El hombre con la cámara, película de Dziga Vertov, realizada en 1929.

Para esta intervención múltiple se contó con internet. En
http://suaves.geografias.org está disponible la película en su versión íntegra, y los interesados pueden descargar a su computadora las partes que deseen intervenir. Los clips participantes llegarán a los organizadores en todos los formatos posibles, y el día 29 de noviembre, fecha de clausura del festival, se van a mostrar los trabajos recibidos.

Es importante subrayar la evolución en los medios audiovisuales, y para eso basta recordar que el primer año de Geografías Suaves llegó a concurso un trabajo en VHS,  tal como recuerda Byrt Wammak.

Sin embargo, visto en retrospectiva, Geografías Suaves mantiene su línea original. Desde el principio alentó la creación de redes de colaboración entre diferentes personas de la región y, en segundo lugar, logró conformar un archivo audiovisual independiente, ajeno el ámbito institucional y la televisión comercial con videos de carácter social, en su mayoría, y casi todos circunscritos al sur del país. Igualmente, a través de Geografías Suaves se dieron a conocer los primeros cortos de ficción realizados por estudiantes de la Universidad del Mayab, por ejemplo, y otros jóvenes inmersos en el mundo del cine de tiempo completo, como Jorge Carlos Cortazar y Mónica Costa.

Los tiempos cambian y Mérida ha evolucionado también. Ahora hay más escuelas de comunicación y las artes visuales se enseñan a nivel licenciatura en diversas instituciones. Estas alteraciones han propiciado que venga gente nueva a la ciudad, como por ejemplo Joy Penroz, chilena de origen, con una participación importantísima en Geografías. Es parte de la organización, en general, hizo el diseño de la imagen y se encarga de la difusión. O sea, el crédito por el nuevo estilo que tiene Geografías Suaves, es para ella.

Ana Rosa Duarte, fundadora, resalta esta participación y se enorgullece de contar, igualmente, con las iniciativas de los jóvenes que están haciendo cosas mezclando diversas disciplinas del arte. Por último, concluye que este noviembre de 2008 es el punto de partida para el festival que están planeando para el próximo año. La décima edición, asegura, va a ser más grande, y contará con una publicación en la que se hará un balance cronológico de resultados.

El programa de Geografías Suaves tendrá lugar en diversos centros culturales de Mérida: La 68, La Periferia, FrontGround y el restaurante El Templo, espacios nuevos con los que Byrt Wammack destaca la colaboración por tratarse de colectivos con un proyecto propio cada uno.