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Camino al norte
Columna quincenal La ciudad libre
Marco Aurelio Díaz Güemez (Fotos: unasletras)
http://www.unasletras.com/v2/../data/294.bbc.JPG

La gran pregunta de muchos en esta ciudad es por qué la zona "más pulcra" se ubicó y se ubica hacia el norte. Es decir, ¿por qué los ricos han preferido el norte de Mérida para vivir? ¿Por qué no el sur? ¿Por qué no el oriente? Quizá las respuestas sean muchas, pero vamos en esta ocasión a seguir una pista.


En 1926, dos años después del asesinato del gobernador socialista Felipe Carrillo Puerto, llegó a la gubernatura de Yucatán el doctor Álvaro Torre Díaz, del mismo partido socialista, quien cumpliría sus cuatro años de período, como estipulaba la ley de la época. De inmediato, advirtió que en Mérida había un "problema inquilinario".

Este problema consistía en que mucha gente o familias no vivían en casas que fuesen suyas, sino que pagaban renta. Entonces soñó con una nueva colonia que fuese exclusivamente para obreros. Sin embargo, el plan parecía bastante audaz, incluso para el propio gobernador, así que antes de llevarlo a cabo procuró una transformación urbana en la zona donde la ubicaría.

Y para eso escogió el norte de Mérida porque, según sus propias palabras, era la "parte más sana de la ciudad". De inmediato hizo la primera prolongación del Paseo de Montejo (inaugurado en 1906) del monumento a Justo Sierra hasta lo que hoy es el monumento a la Patria. Luego, a una cuadra, en la glorieta de San Fernando, abrió la primera carretera a Progreso.

Y como las avenidas Colón, Reforma y Cupules ya existían, entonces se formó un cuadro urbano con estos dos nuevos agregados que seguramente comenzó a ser visto con gran atractivo. Es en este punto que Torre Díaz crea el primer fraccionamiento obrero en la ciudad que, influido por el urbanismo de La Habana, llamaría Reparto Dolores Patrón, en honor a un médico filántropo.

Su siguiente paso, conseguido el terreno junto a la avenida Cupules y empezado a construir, fue pedirle a la Lotería Estatal que rifara las más de 100 casas del fraccionamiento mediante su sorteo. De esta manera, pasaron a ser propietarios de algunas de las casas, por obra del azar, tanto un rico comerciante como un funcionario de la universidad y, lo olvidaba, hasta un obrero.

Por último, mandó a construir 10 chalets (casas para ricos) que también se sortearon mediante la lotería; esas residencias se ubicaron en la nueva prolongación del Paseo de Montejo, en San Fernando y en la avenida Colón. El cuadro estaba cerrado y Torre Díaz se reclamaba el hecho de haber "hermoseado la ciudad".

Al terminar su período, en 1930, la gran crisis económica alcanzó a Mérida y eso obligó al siguiente gobernador, Bartolomé García Correa, tal vez a no continuar  solucionando el "problema inquilinario". Pero hacia finales de los 30 y con la ayuda de la prosperidad que iba dejando la naciente Segunda Guerra Mundial, se desató una nueva ola constructiva, mediante sorteos y esta vez a cargo de la iniciativa privada, que fue llenando de "chalets" la zona que Torre Díaz promovió.

Así, un gobernador socialista creó entre 1926 y 1930, sin querer o con querer, las bases de una nueva zona residencial en Mérida que ayudó a consolidar esa idea de que vivir en el norte es mejor. Esa zona, que alcanzó su esplendor a finales de los años 40, va de la Colón hasta el Estadio Salvador Alvarado y la avenida del Deportista, y del parque de la García Ginerés hasta la avenida Pérez Ponce.

Como es de notar, hay bastantes similitudes entre el proyecto de Torre Díaz y el "Métropoli Sur" del actual gobernador Patricio Patrón; el primer proyecto urbano gubernamental que busca que el sur tenga otro tipo de oportunidad a la que se le ha impreso. Por cierto, esa suerte de Reparto obrero acabó siendo engullido por el éxito de la vivienda residencial. La escuela David Vivas Romero, sobre la Cupules, es uno de sus componentes que ha sobrevivido con éxito y que ya hablaremos de ello en otra ocasión.