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Entre el cinismo y la lucha de clases
Columna La letra con sangre
Sandro Cohen

Para comprender realmente el profundo impacto negativo que el veto reciente de Vicente Fox tendrá en el país, sólo hay que ver qué sucede actualmente y hacer las extrapolaciones pertinentes. Pero pocos saben de primera mano qué pasa. Y entre estos pocos no se cuentan —quisiera creerlo, por lo menos— quienes aplauden rabiosamente la dudosa ideología detrás de la decisión ejecutiva de rechazar una ley que tenía posibilidades reales de revertir una situación crítica, y más que crítica, peligrosa para el futuro del país desde la perspectiva que sea.

Si los dogmáticos que aplauden el veto foxiano lo hacen a sabiendas de la situación real de la lectura en México, sólo podríamos hablar de dos razones: cinismo y lucha de clases (de los más ricos contra la clase media y los pobres, lucha declarada no por éstos sino aquéllos). Sería el cinismo de quien festeja el que, sin precio único, los supermercados podrán seguir siendo las librerías de México. Reproduzco cuatro líneas de un artículo particularmente irritante por engañoso y… cínico, firmado por Enrique Canales (Reforma, 21 de septiembre de 2006): “Los perjudicados con esa Ley del Libro que Vicente Fox afortunadamente vetó iban a ser las amas de casa, sus hijos y sus maridos descuidados que de vez en cuando compran libros en los supermercados; buenos libros a precios muy bajos, que de otra manera no tendrían, pues nuestra valiosa gente común no anda en las librerías”.

¿Por qué será que “nuestra valiosa gente común” no anda en librerías? ¿Será porque ya casi no existen, gracias a la ley actual que permitió que unas cuantas empresas comercializadoras sofocaran, con sus guerras de descuentos, a casi toda la competencia? Los demás argumentos son igualmente o más cínicos, como éste: “Algunos países europeos que tienen esta medida son pequeños en geografía y están dominados por los gremios. Ahí los consumidores no tienen quién los defienda y según la Cofeco los libros allá valen mucho más que aquí”. Además de que es mentira, la gente de las naciones europeas que tienen el precio único (nada pequeñas) aplaude sus leyes porque allí se han multiplicado las librerías y los precios de los libros han bajado respecto del nivel de inflación. Decir que en Europa los libros “valen más” que aquí no dice nada. Puede que valgan o que cuesten más, pero no es lo mismo (cosa que un comentarista económico debería saber)… El dato importante estriba en si el precio de venta al público de los libros ha subido o bajado en términos generales y sensibles. La respuesta es que han bajado, señor Canales, defensor de “la valiosa gente común” a la cual usted, muy en el fondo, desprecia con una serie de sofismas indignos de un formador de opinión. Lo invito a consultar esta página, donde encontrará estadísticas reales que contradicen la fantasía del dogma foxista: www.leydellibro.org.mx.

Si el regocijo por el veto se debe a la lucha de los ricos contra la clase media y los pobres, será para que siga habiendo abundante mano de obra barata, manipulable, insensible, acrítica y dispuesta a permanecer así. No quiero pensar eso del colega de Reforma. Seguro que se trata de simple desconocimiento.