 La Habana, Cuba, 27 de diciembre de 2007 (Casa de las Américas / www.laventana.casa.cult.cu) El mundo quedó maravillado al saber que el enorme árbol de navidad que desde hace unos días corona la ciudad de Nueva York funciona gracias a paneles solares. Sin embargo, en una ciudad que emplea el mismo huso horario de la urbe norteamericana, bajando por el sur, y que muchas de sus esquinas pudieran confundirse con alguna de esas calles atisbadas de escombros y lumínicos, una veintena de piezas, instalaciones y equipos que conforman la exposición landings 7 funciona también gracias a paneles solares.
Haciendo alusión a esta noticia, sin asombros y con tono irónico, y pudiera decirse también vencedor, inició Joan Duran, curador e impulsor del proyecto landings, la presentación del catálogo correspondiente a las exposiciones 6 y 7, de La Habana.
Blanca, como si en ese color se resumiera el concepto mismo de ambas exposiciones y contrariamente al colorido con que se suele identificar a La Habana, es la portada de landings 6 + 7. Blanco: electricidad, sonido, energía, viento, alambre, lámparas frías, voces, el infinito en ese color.
Con un peso predominante de las imágenes, el catálogo no solo recoge en rigor —lo que debe ser un documento de esta especie— una idea general o particular de lo que son las exposiciones. El libro intenta ser un testimonio veraz, a través de una veintena de fotografías, de las vivencias de landings en la capital cubana. La aguda y alerta mirada de Duran, aprovechando su estancia en el Hotel Riviera, queda grabada en las instantáneas donde sentimos la placidez de los turistas en el trópico, o sonreímos ante el kitsch del decorado de una cama del hotel, mientras que el veloz paso de Yasser Musa persiguiendo un poco de acetona nos enseña otra cara de la ciudad y sus habitantes.
Es también un libro que inquiere, pregunta, busca, indaga en lo que es landings y lo que no debería ser casi al concluir su peregrinaje. El “blanco”, como se llamará a partir de ahora con seguridad en la amplia gama de colores, es también un libro de viaje, un cuaderno de bitácora.
A pesar de que las imágenes de las obras no son numerosas en comparación con otros volúmenes de landings, también porque son estas obras más difíciles de captar en fotografías, especialmente la 6; este catálogo es hermoso, cuantioso por la información que sugiere y no por la que muestra abiertamente.
Ahora bien, no sé cómo se habrán desarrollado las anteriores ediciones de landigns en ciudades tan disímiles como pueden serlo Costa Rica, Washington o Santiago de los Caballeros, lo cierto es que en La Habana, landings no fueron dos exposiciones que reflejaron el trabajo de un grupo emergente de artistas, ya tampoco tan emergentes. Sospecho que ni siquiera ese era su principal objetivo. landings fue una experiencia, un proceso creativo en constante movimiento, fue un hormigueo, una actividad permanente, una idea en discusión, pensamientos en contradicción, un taller antitaller o una pasantía del oficio, gracias, en verdad, a la obstinación de Duran y su tripulación, a la insistencia de ese hombre imparable como la misma ola batiente que abre las páginas del libro blanco, secundado por “sus” muchachos.
Ya en la conferencia de prensa que precedió a la apertura de ambas exposiciones, Joan Duran había aclarado cómo se concebían los catálogos y su significado, algo que habíamos comprobado al revisar los de las anteriores ediciones. Casi nunca se confeccionaban antes de ser inauguradas las muestras. Estos libros, como ya he dicho, especie de bitácora o documento de viaje, abarcan también un diálogo vivo con el entorno, con el espacio de “representación”, de experiencia, de proceso de las exposiciones, donde justamente esas vivencias son la principal sustancia.
landings es lo acontecido durante el tiempo que transcurrió desde la llegada de los primeros artistas a la Casa de las Américas hasta la partida de ellos y la presentación de este catálogo un mes después. Todo eso en su conjunto es landings. Ese arco tenso, oblicuo, y a la vez flexible a cambios, ilustra de manera clara y concisa, la vivencia de landings para todos.
Duran, para quien agradecer a la Casa y al Centro Wifredo Lam, principales anfitriones, es algo normal que no merece ceremoniales, enfatizó mucho en la positiva participación de la empresa cubana ECOSOL, encargada de asegurar los paneles solares y sin cuya asistencia y ayuda hubiera sido imposible concretar y llevar a término la idea de landings en La Habana. Su participación en un proyecto artístico de esta envergadura fue también uno de los propósitos de Duran y su equipo: incluir, sumar, darle espacio a instituciones y personas que por lo general no trabajan ni participan de la cultura.
Pero landings, felizmente, no concluye aquí. Todavía faltan tres estaciones fundamentales en su recorrido. Estas son landings 8 en Taipei (mayo 7- junio 22, 08), L9 en Belize (agosto 25-29, 08) y L10 en Badajoz, España (enero-marzo, 09).
Ya Duran tenía en su poder las obras de los cuatro cubanos – Anyelmaidelin Calzadilla, Adislen Reyes y Samuel+Alexis – que participarán en Taipei. “Pequeñas, apenas pesan, quizás las cargue conmigo en el avión”, aseguró Joan. Adelantó, además, que en Belize la propuesta será diferente. Por primera vez, desde el 2004 cuando se inició esta especie de vuelta al mundo, landings tendrá tiempo para pensarse a sí mismo. Para Belize, cuna y cobija del proyecto, Joan Duran ha concebido este intermedio como una parada en el camino, una pausa en el laboreo de la exposición, para permitirse un encuentro abierto con sus hacedores y en el que participarán muchos de los que se han encargado de ser anfitriones, en este caso, instituciones, curadores, periodistas, críticos. Miradas reflexivas que se cruzarán en distintas reflexiones. Un aire que también landings merece y necesita.
La Habana ha cerrado sus puertas. Los paneles solares se han desconectado antes de lo previsto y las voces que inundaron la galería Latinoamericana han hecho silencio. Queda el libro blanco como constancia y fe. En sus páginas dos deliciosos pasteles, idea de celebración en medio del ajetreo de la periodista Eugenia Montalván, nómina de landings, nos invitan a festejar.
El catálogo de landings 6 + 7 en La Habana podrá consultarse en la Casa de las Américas y en la biblioteca del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.
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