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landings 6 + 7, dilemas y reacciones
Texto del catálogo editado por five-o-one art projects (Belize)
Franklin Moreno (Fotos: archivo landings)
http://www.unasletras.com/v2/../data/548.dvd.jpg
Mérida, 24 de diciembre de 2007. unasletras presenta la versión en español (traducción de Gerardo Alejos Victoria) del texto de Franklin Moreno publicado en el catálogo de landings 6 + 7, libro que Joan Duran, director del proyecto, presentó en Casa de las Américas, La Habana, el viernes 21 a las 4 de la tarde. En la presentación también estuvieron los cuatro artistas cubanos participantes en esta exposición: Samuel + Alexis, Anyelmaidelin Calzadilla y Adislen Reyes, así como el artista mexicano Alex Castilla.

Capítulo 6: Una investigación sobre el entorno

El arte y cómo reconocer nuestro entorno: ¿qué obstruye, retarda o facilita su entendimiento? ¿Qué tanto debo confiar en los estímulos sensoriales para determinarlo? ¿Qué diferencia hay entre distinguir voces o ruidos en la galería? ¿Acaso se revela mi entorno en cada percepción de la existencia? Si mis movimientos detonan nuevos sonidos tomando en cuenta la relación de mi cuerpo con el entorno, ¿puede ser éste una constante? ¿O es el ambiente un flujo continuo, compuesto de diversas geografías en colisión? ¿Qué lo hace un entorno?

Aunque las paredes no se muevan, ¿tienen relevancia si la audición es una herramienta cognitiva? ¿Cómo puedo realizar acciones responsables y mejor definidas si mi entorno se transforma ininterrumpidamente por la repetición aleatoria de sonidos, voces y frases? ¿Llegará el momento en que el conocimiento adquirido a través de los sentidos llegue a su límite? ¿Pero cómo podrá hacerlo si el entorno ataca incesantemente con nuevos retos sensoriales? ¡Qué dilemas!

Capítulo 7: Plan B 

En la Galería Haydée Santamaría, dos enormes paneles solares proveen la energía que hace germinar la estética de lo efímero e ineficaz. Irónicamente, la galería pertenece a Casa de las Américas, institución que fomenta y provoca el intercambio cultural basado en la concientización y acción social y política. ¿Cómo pudo realizarse un proyecto así? Primero existió el Plan A.

El Plan A es el ideal: la traducción de una propuesta en un producto tangible que exprese la intención del artista. Eso supongo. Pero, ¿qué sucede cuando el curador únicamente visita la galería dos veces antes de su apertura? ¿Qué harán los artistas si sus piezas no concuerdan entre sí y con el espacio? ¿Cómo puede despegar un proyecto si el edificio se está derrumbando? Plan B.

El Plan B puede ser la solución real y práctica a un obstáculo, ese momento en que sentimos la máxima presión. El instante en que caminas hacia la luz. Pero supongamos que la antorcha de Anyelmaidelin Calzadilla no ilumina lo que guarda el edificio y lo que hay dentro de nosotros. Cuando la oscuridad nos envuelve, nuestros sentidos deben avivarse para captar lo que nos rodea; el oído y el tacto deben ayudarnos a navegar a través de la inseguridad y la ansiedad previa a lo desconocido; los impactos sensoriales por venir.

La débil vibración del auricular de Samuel+Alexis no guía a los náufragos entre los espectros de las obras, buques abandonados en la noche. Por otro lado, el disco mudo de Ángel y Fernando Poyón arroja una ínfima luz para entender el lugar en que vivimos, la del conocimiento histórico. Aun sin escuchar nada, retomar el sentido del tacto puede ayudar a comprender este espacio de distanciamiento.

La fuerza del viento producida por la energía solar parece ser útil para la navegación. Sin embargo, Adislen Reyes ingeniosamente la convierte en un gesto impotente. En la obra de Pierre Obando, la energía potencial del viento inorgánico pierde el sentido ante la búsqueda de utilidad. Hasta aquí las indicaciones. Si el reconocimiento del entorno es infructuoso, quizá sea el momento de pedir ayuda. Desafortunadamente, el breve mensaje de Natalia Domínguez y sus compañeros de vuelo no tuvo éxito ante la turbulencia humana con que se enfrentó.

Sin importar qué plan se apruebe, acaso surja la luz al final de la travesía: los faros en las macetas de Paulina Velázquez pueden servirle a alguien; el maíz de Ana Urquilla demuestra que los rayos convertidos en watts pueden llegar a cubrir nuestras necesidades; a su vez, Alex Castilla enfatiza la frágil existencia de la brillantez. No es fácil confiar en nuestros sentidos. Comprenderlos es aún más difícil, no obstante la intención de Karlo Andrei Ibarra de exhibirnos con neón.

¿Cómo discernir esta vivencia? ¿Qué transmiten las piezas a quienes las ven? La respuesta es la siguiente: al intentar descifrar las pistas visuales y auditivas que los artistas presentaron, algunas piezas sufrieron la conducta de los visitantes. El cerro de DVD’s de Víctor Rodríguez, de hecho vacíos, provocó una inesperada modalidad de consumo. 

Alguna vez me preguntaron cómo puede el arte estimular al público. Después de esta exposición, se me ocurre que: cuando se haya dispersado la aglomeración, alguien haya robado el último reproductor de CD’s, se hayan apropiado de los restos de una obra como souvenir; cuando se extingan los recursos; luego de navegar en luz tenue a través de cables regados por el suelo, buscando fuentes de luz para el próximo objeto, palpando el suelo en busca de la siguiente experiencia auditiva; cuando todo esté dicho y hecho, los trece artistas, su director, el equipo de producción sonora y otros cómplices lograron manifestar la realidad del entorno a través de las percepciones y acciones de la audiencia.


franklin moreno, brooklyn, ny