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landings, caravana aeronáutica (I Parte)
Yasse Musa describe las pistas de aterrizaje en la región
Yasser Musa (Foto del autor de Omar Said Charruf)
http://www.unasletras.com/v2/../data/549.yas.JPG
Mérida, 26 de diciembre de 2007.  unasletras publica la versión en español (traducción de Gerardo Alejos Victoria) del texto original de Yasser Musa que aparece en el catálogo conmemorativo de landings 6 + 7 publicado por five-o-one art projects.

Una caravana aeronáutica Yacruza la región

“Entonces comenzaron a pudrirse sus facultades. Se extinguió el primer destello de
 su talento, su futuro dejó de ser una promesa. Y se volvió un ser ordinario, un hombre en
 busca de una profesión”. –VS Naipaul describiendo a Derek Walcott
(The Guardian, 25 de agosto de 2007).

Este catálogo es el registro de un proyecto artístico desarrollado hasta ahora en cinco ciudades y un pueblo con una meticulosa planeación y diseño, partiendo de la casualidad, el deseo y la fuerza de voces individuales confinadas en una lógica específica: una serie de 10 exhibiciones. El proyecto landings ofrece una narrativa de algo que no tiene un esquema definido, aunque después de cada encuentro se vislumbre la claridad del pensamiento.
    
He tomado apuntes del proceso.

En marzo de 2000 se presentó en el Centro Cultural Olimpo de Mérida, Yucatán ZERO new belizean art, exposición conformada con piezas seleccionadas por Joan Duran, y que inspiró a una nueva generación de artistas yucatecos. Ese destello provocó un interés genuino que fomentó el diálogo sin importar las fronteras. Quizás en ese punto surgió la voz de una nueva generación.

¿Cómo puede uno escribir sobre lugares que aún no conoce? Siempre nos desorientamos al aterrizar en un nuevo lugar; instintivamente buscamos señales conocidas y tratamos de racionalizar el paisaje.

¿Será relevante la forma o estructura de una ciudad para el arte? Sus habitantes eventualmente interactuarán con el arte que se les presenta. Los libros, los sitios Web y las entrevistas nunca serán completamente entendidos a menos de que el visitante sienta directamente la corporalidad de la instalación artística. La cultura y la vibra de cada lugar influyen en la respuesta de la audiencia.

Cada lugar requiere una forma diferente de navegar. Cada lugar es como una cápsula: las murallas de Conkal, los rugientes autobuses de Mérida, las peluquerías de Santiago, los parques de San José, los museos de Washington, las pizzas de 2 CUC de La Habana. Caminar entre esos espacios te hace finalmente entender el jazz: el ritmo sincopado de la máquina y la gente.

Conkal, Yucatán, México
Mayo de 2004

Muros color mostaza. En la noche de la inauguración, el maestro de ceremonias de Belize City animó a la gente con versos en creole y piezas de hip hop/reggae. En mayo, el pueblo es cálido y con mucho viento. Algunas piezas, como mi Clothes Line Project Re-loaded, se diseñaron para sacarle partido e interactuar con la naturaleza. Otro ejemplo fue la instalación de Kathryn Chan hecha con recortes de planchas de offset del Diario de Yucatán.

Conkal se ubica a unos minutos al noreste de Mérida, pero poca gente lo visita o sabe de su existencia. La exposición atrajo a un público nuevo, dándole acceso al arte contemporáneo en su propio patio.

Los muros de Conkal están llenos de carteles de corridas de toros, hechos con un primitivismo elegante en papel periódico.
 
La noche de la inauguración, con su limpio cielo azul a media luz, significó un nuevo impulso. Los artistas, con sus términos y condiciones, representados por un singular curador, marcaron una nueva dirección para movilizar el arte en la región.

Días antes de la inauguración, los artistas cubanos Elsoca & Fabián decidieron fugarse hacia EEUU vía Belize City, pasando por Mérida, con escala en la Ciudad de México, para eventualmente llegar a Texas. Una historia de la vida real. Habiendo conocido a JD en el hotel Riviera de La Habana un año antes del inicio del proyecto, el dueto tomó la decisión estratégica de unirse y subirse al aventón para salir del Caribe; su brújula, dirigida hacia el norte.

El proyecto landings inició con una reunión, exactamente un año atrás, entre los artistas, los organizadores y el curador, precisamente en el ex convento para discutir los detalles de la primera exhibición. En este contexto, un encuentro representa un maratón de cuatro o cinco horas de diálogo con JD, una reñida e improvisada discusión que conlleva catarsis, reclamos y confrontaciones con un mínimo de concesión.
 
Donde aterricemos hay problemas.

Desde el inicio surgió la controversia debido a la presión ejercida por la conservadora Iglesia católica local, responsable del ex convento, al enfrentarse con las ideas de los artistas contemporáneos. Eventualmente, el Instituto de Cultura de Yucatán (ICY), una institución que poseía ciertos derechos sobre el espacio, se doblegó ante la Iglesia y decidió clausurar el museo –Conkal Arte Contemporáneo (CAC)– un día después de que hubiese terminado landings. Nuestras piezas resultaron ser pecaminosas. El todopoderoso Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), movido por la presión de la Iglesia católica y las clases pudientes, intentó detener la apertura de landings/1st aduciendo tecnicismos. De hecho, la delegación local del INAH mandó guardias para sellar el lugar y clausurarlo. Fue necesario que Duran contraatacara, negociando directamente con el director general del INAH en la Ciudad de México, su amigo, para solucionar la controversia y lograr que la exhibición se realizara.

La idea original era que landings/1st impulsara al restaurado ex convento para convertirlo en un espacio permanente para exposiciones, bienales y festivales de arte contemporáneo, concentrando la actividad artística de la región. Pero la avasalladora presión del estallido de landings/1st tuvo el efecto contrario, y eliminó el arte para siempre.
 
El conflicto con la Iglesia demostró que el histórico legado colonial se encuentra firmemente enraizado en la conciencia de las clases dominantes. Ningún movimiento de artistas llevando a los límites la voz de su generación sería capaz de trastocar los cimientos del conservadurismo y el dogma.

Mérida, Yucatán, México
Enero de 2006

Una ciudad ligada a Belize durante siglos.

Justo enfrente del Centro de Artes Visuales (CAV), hay una pequeña iglesia cuya fachada tiene un grabado en piedra que conmemora a los colonizadores ahí sepultados y que cayeron ante los piratas británicos de Belize en el siglo XVIII.

Un día, en 2004, Joan me dijo que Mérida ya había alcanzado el millón de habitantes. Los modernos restaurantes de Paseo de Montejo son prueba de la vitalidad económica. Abundan las concesionarias automotrices –Mercedes, Porsche, Volvo, BMW–; sin embargo, la escena del arte contemporáneo se ha quedado rezagada. ¿Por qué?

Mérida ha sido el epicentro de la internacionalización del arte beliceño dirigida por JD desde que realizó la exposición de nuevo arte beliceño en 2000 en el Olimpo. Cuando llegué a la ciudad para la inauguración de L2, con mis amigos Jules y Paul, no nos sorprendió que Joan hubiera implantado una curaduría radical. En Conkal, estuvo todo el tiempo en el ex convento organizando, profiriendo insultos, discutiendo y peleando a favor de los artistas. En Mérida, nunca acudió a la galería. Condujo las operaciones a unos doscientos metros de distancia, en una pequeña y minimalista oficina, con un par de iMacs y Powerbooks, filas de lápices y plumas, mesas alargadas y sillas giratorias. Los artistas realizaban constantes peregrinaciones al cubículo para dialogar, discutir, llorar, maldecir y quejarse ante JD, quien permanecía inevitablemente lleno de preocupaciones, pero con disposición suficiente para atender a un desesperado artista tratando de resolver cosas sencillas.
 
En la esquina de las calles 59 con 60 se encuentra la Iglesia de Jesús o Tercera Orden. Construida por los jesuitas en 1618, tiene el interior más rico de todas las iglesias de Mérida, lo cual la convierte en la preferida para las bodas de los millonarios. Toda la cuadra en que se localiza la iglesia fue propiedad de los jesuitas. La escuela que fundaron se convirtió, eventualmente, luego de la expulsión de la orden, en la Universidad Autónoma de Yucatán. El lugar es especial para mí porque nuestro fan y guía espiritual, el padre Leonard Dieckman, SJ, me llevó ahí para fotografiarlo con el Banana Boy en el 2000. En algún momento tuve el valor de preguntarle: “Padre Dieckman, ¿entiende el arte que hacemos?”, a lo que él replicó: “¡No! Pero me gusta su espíritu”.

Las casas de Mérida mantienen el estilo de galerón, como en Nueva Orleáns. El espacio del Centro de Artes Visuales, antiguamente una escuela primaria, ofrecía un salón a cada artista para su proyecto. Los cuartos aislaban cada uno de los espacios,   cohesionados por las obras montadas en la terraza interior, de acceso público.

La noche de inauguración fue hipnótica. Mis amigos y yo nos sentamos en el decadente lobby del hotel Holiday Inn y fumamos Cohibas mientras hablábamos con una agente de Nueva York, quien había sido enviada para saber si landings acabaría en la meca del arte mundial. Tomamos un taxi viejo rumbo al centro mientras la noche se acercaba y el atardecer trataba de retener al día. Vimos a JD en la entrada y lo seguimos con una cámara. Jules lo entrevistó durante 40 minutos en el patio central, junto a las instalaciones de Ryan Oduber y Patricia Castillo. Frente al patio interior escuché la entrevista y recordé una noche específica seis años atrás, en la Image Factory de Belize City, cuando Jules se durmió detrás de su cámara mientras Joan daba un monólogo de más de 60 minutos.

Una gran fiesta comenzó en el ex patio de recreo de los alumnos en la parte de atrás del CAV. Los jóvenes devoraron la cerveza y las botanas gratuitas. Un DJ mezclaba beats mientras los artistas, aficionados al arte y toda una nueva generación de yucatecos recibían la húmeda noche.