 Belize
City, 27 de agosto de 2008. El salón de la Image Factory Art Foundation
huele a naranja. En una de sus paredes, siete libros forman un arcoiris
horizontal, especie de línea divisoria entre pasado y futuro. Y un
nueve al revés, interrogación pendiente, brilla en una esfera de color
naranja, es el símbolo de la novena estación de landings que ha decidido parar por unos días en Belize City.
Desde
el pasado lunes 25 hasta el viernes 29, la peculiar tripulación
intentará hacer un recorrido por las anteriores ediciones de una
aventura que ha tenido como premisa fundamental “no repetirse”, y tiene
como desafío generar ideas y no obras de arte.
En sintonía con el estilo olímpico, Yasser Musa y Joan Duran quisieron inaugurar el landings 9 the forum
a las nueve de la mañana en punto. Para Musa, quien abrió la sesión, la
gran pregunta es cómo discutir sobre arte y, en especial, sobre la
experiencia de landings
durante cuatro días (el quinto está reservado para un encuentro con
los medios de comunicación y la convivencia de despedida). Con una
campanilla de juez en la mano, intentando controlar y aprovechar al
máximo el tiempo, Musa interpreta landings como un disparo que dio en el blanco, cuando justamente estamos acostumbrados a que no sea así en el campo de las artes.
Con la vivencia aún del landings 8,
celebrado en Taipei durante el mes de mayo de este año, y que fue,
según testimoniaron sus protagonistas, un éxito de público -con más de
59 mil visitantes-, landings 9
intentará ser un espacio de discusión, debate y confrontación de ideas
en torno a lo que ha sido y será este proyecto surgido en el 2004,
gracias al impacto de Zero, muestra de arte beliceño creada por Joan
Duran en el 2000 y que transitó por diez espacios expositivos, incluida
la Casa de las Américas en La Habana, Cuba.
Con el respaldo de ocho aterrizajes, y teniendo en la mira el próximo y último, el número 10 en Badajoz, España, en marzo de 2009, en Belice se conjuga historia y futuro de una experiencia que ha tocado, hasta el momento, casi una decena de puntos geográficos del mundo: Conkal, Mérida, Santiago de los Caballeros, San José, Washington, La Habana y Taipei.
Integrado por un equipo de jóvenes artistas de varios países de Centro América y el Caribe, landings fue, desde un inicio, un colectivo de gran diversidad de pensamiento, con diferentes razones para estar, con gente que no tenía muchas cosas en común, pero que debían aprender a trabajar juntos y comprenderse, según explicó Joan Duran (JD).
Otro de los motores en esta experiencia, ha sido siempre el de hacer un proyecto donde aprendieran a trabajar en espacios para transformarlos y crear obras que tuvieran que ver con esos contextos, añadió Joan durante la sesión.
En un afán por estimular la discusión, JD convocó a los asistentes, una representación de los artistas, invitados y los nuevos "eles", a replantearlo todo, a pensar que hay que cambiar porque, según él, se da cuenta de que hay cierto aburguesamiento, como si vivieran de sus rentas. Frente a L10 y en línea con esa advertencia, para Duran hubo un desgaste en landings 8, en el cual las obras llegaron a un límite de realización demasiado alto antes de tiempo. Según él, al no existir una dosificación en la creación, se corre el riesgo de caer en un vacío logístico y creativo.
Ante esas coordenadas se mueve landings hoy y ha sido ese también uno de los argumentos para armar este encuentro de diálogo, recuento y proyección.
Omar Said Charruff, artista mexicano que ha participado en landings desde el primero, inició el viaje atrás. landings 1st, celebrado en Conkal, Yucatán fue decisivo a la hora de trazar la filosofía de trabajo que sostiene estos vuelos. La selección del espacio expositivo ha resultado ser, junto con la conformación de la nómina de cada L, uno de los elementos vitales en esta aventura.
La definición de cuáles serían algunos de los problemas y obstáculos más recurrentes con los cuales se tendría que enfrentar landings en su futuro, fue uno de los provechos de L1 en términos de logística y concepción en general.
La reacción de la iglesia y del gobierno local confirmó el conservadurismo de la región ante la renovación del arte, a pesar del éxito que tuvo L1, en especial, para los jóvenes artistas. Para Duran se trató, filosóficamente, de un aprendizaje, una lección de fracaso que los ayudó a darse cuenta del subdesarrollo mental y cultural de algunas instituciones y autoridades.
Aunque para muchos artistas noveles la primera incursión de landings en Conkal fue un estímulo, un tour de force en sus vidas, otro grupo de artistas vieron a landings como una experiencia pretenciosa, como si fuera un mainstream que provoca posturas radicales tanto a favor como en contra.
Nuevamente la confrontación institucional signó landings. Esta vez la fallida gestión del Centro Cultural de España en el Distrito Federal, el cual a última hora rechazó la exposición después de haberla aceptado, obligó al equipo a buscar otras opciones. Muchas de las obras que habían sido concebidas para ese espacio y que encontraban su verdadero sentido en él, tuvieron que ser excluidas. Esa fue la razón por la cual el 2 aterrizó en el 2006 en una Ex escuela primaria convertida en sala de exposiciones de arte en Mérida.
Algo que ha sellado la producción de landings desde el primero hasta ocho, ha sido la polifonía de las obras individuales, la fuerza de la relectura y resignificación que ese conjunto ha logrado alcanzar gracias a la capacidad de involucrarse, de relacionarse. Otro aspecto importante para Said Charruff ha sido la capacidad de adaptarse a las herramientas y los recursos disponibles en cada país.
Por su parte, Marco Díaz, quien participó en landings 1st, y uno de los inventores de Deisy Loría, artista conceptual yucateca residente en Berlín y de fama mundial, hizo una valoración general de la aportación histórica que ha tenido landings en la región de Yucatán.
Para él, tanto L1 como L2 cambiaron el arte yucateco. “Causó un daño cerebral para una generación y nos demostró que con pocos recursos se puede hacer mucho”, dijo.
Un dato curioso para Marco, y que de alguna forma conecta pasado y presente, es el hecho de que la escuela primaria está ubicada en el municipio Santa Ana, barrio fundado en el siglo XVIII, por el conquistador del Petén, mismo personaje que encabezó guerras en territorio beliceño.
Santiago de los Caballeros, República Dominicana, fue el destino final de landings 3. Adán Vallecillo, uno de sus protagonistas, fue el próximo que se sentó en la silla, especie de confesionario, a un costado de la mesa donde Yasser y Joan presiden las sesiones.
La premisa de L3, que tuvo la gran suerte de una excelente gestión institucional y apoyo financiero por parte del Centro León de esa ciudad, fue la de realizar obras con pocos recursos. Vallecillo cargó en su mochila miles de hisopos y los colocó, cual viajeros frágiles al amparo de las olas, en una canoa prestada por los dominicanos.
Para todos, la tercera edición fue un acierto en términos de logística e igualmente por los trabajos presentados. La muestra ganó el Premio de la Crítica a la mejor exposición extranjera de 2006 en el país y para muchos no ha sido superada. Para Caryana Castillo, artista dominicana que se subió en el siguiente landings, tuvo una gran repercusión y cambió la vida de muchos artistas, entre esos ella misma, y llamó la atención sobre la ausencia de curadores interesados por la creación de los jóvenes.
Para Adán, la vivencia de landings transita por una posición política -y no falta razón si afirmáramos que L es una acción política, en rigor puede leerse literalmente como una intervención en/a la polis, entendido como espacio ciudadano, de convenciones y negociaciones civiles en un momento y lugar determinados. L no pasa por alto las connotaciones de esos espacios vivos, actuantes e influyentes. De ahí que pueda leerse como una acción política que interactúa, recibe y toma, e intenta resemantizar los contextos.
Gracias a la experiencia de landings, Vallecillo ha reafirmado que el arte es una acción social y se enriquece con la recepción del público. Para él ha sido un proceso de desaprendizaje y descolonización, tanto individual como colectivo.
El Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica (MADC) recibió landings 4 en marzo de 2006. Según explicó Caryana, quien explora el arte objeto y el performance, la cuarta parada de landings se enfrentó a un espacio inacabado, antigua fábrica con cinco salones gigantescos, y también a tensiones surgidas entre los artistas y el staff del museo. Una de las enseñanzas para ella ha sido aprender a negociar, a traspasar fronteras. De hecho, aquí Joan Duran hizo una pausa para felicitar a Caryana por su capacidad para gestionar, buscar y exigir apoyo financiero para poder realizar su arte, con el derecho moral de ser una artista que representa a su país. Gracias a eso, pudo visitar Taipei recientemente para participar en el montaje y apertura de landings 8.
Para ella estar en landings es además la oportunidad de poder hacer un arte propositivo, en medio de un ámbito artístico en el cual el cinismo gana cada vez mayor fuerza. Por esa razón, defiende este espacio creativo a pesar de muchas críticas que landings recibe por ser considerado un espacio de imposición de las ideas de Joan Duran. Caryana ha notado cómo su obra ha crecido desde entonces hasta ahora y se debe, en gran medida, al diálogo, la retroalimentación que se produce entre el curador y el colectivo, porque la voz de los artistas se escucha.
En noviembre de 2007 y luego de varias semanas de intenso trabajo se abrieron en las galerías Haydee Santamaría y Latinoamericana, de la Casa de las Américas, las exposiciones landings 6+7. Adislen Reyes, artista que aún estudia en el Instituto Superior de Arte y que junto a Anyelmaidelin Calzadilla y Samuel+Alexis completa la nómina cubana, ofreció su punto de vista desde que entrara en el team 4. Para ella la palabra escuela define su pasantía. Escuela verdadera, laboratorio, que, como un hamster que juega con la rueda, no se detiene gracias al impulso que sus integrantes le dan.
Para los organizadores, curador y artistas, la experiencia habanera no fue la más feliz. Las expectativas, que percibo se construyeron también desde lo afectivo y teniendo en cuenta las exigentes características del público y el arte cubanos, no llegaron a cumplirse. Solo dos críticas circularon en la prensa especializada, una favorable y otra negativa. Sin embargo, a pesar de que la inauguración estuvo colmada de un público ávido, interesado, apenas fue visitada durante el tiempo en exhibición y la prensa no hizo eco de ella en la medida esperada por sus creadores.
Intentar comprender qué pasó con landings en La Habana es, a mi juicio, un esfuerzo difícil e inoperante si damos por sentado que la exposición no se entendió y que el público cubano no estaba preparado para una propuesta compleja y desafiante como lo fueron ambas muestras. Una obra de arte, cualquiera que sea, en su interacción con el público, cualquiera que éste sea también, pasa por una experiencia no sólo intelectual, sino también emocional. En ese supuesto diálogo participan muchos elementos que aportan y enriquecen el contacto entre obra y espectador, desde las biografías personales, el gusto estético, los estados de ánimo, la información y capacidad para hacer referencias, relacionar ideas, ver más allá de lo que vemos en realidad, la habilidad y necesidad de construir nuevas lecturas, y, obviamente, la empatía estética hacia la obra de arte. La respuesta al porqué de ese desencuentro quizás haya que buscarla no sólo fuera, sino también hacia el interior de la dinámica habanera de landings, hacia el interior de la concepción y realización de las muestras, correr el riesgo de mirar hacia atrás y cuestionarse.
Los jóvenes landings y, en especial, Joan Duran, mentor e ideólogo principal, consideran que se quedaron con ganas de hacer más en La Habana, de sacar mayor provecho a la estancia del equipo, y desearon haber podido tener más contacto con los estudiantes de arte, con la crítica, con las instituciones implicadas, la Casa y el Centro Wifredo Lam, a pesar de que apenas tuvieron tiempo, debido a las complejidades de las obras y al difícil montaje de las mismas.
Yasser Musa, quien ha sido el copiloto de Joan Duran en estas nueve travesías y ha estado al frente de la Image Factory desde su fundación en 1995, cerró la primera sesión del foro refiriéndose al sentido profundo de lo que ha sido landings por medio de la metáfora de la órbita.
Tres constantes atraviesan, cual ejes invisibles pero potentes, a landings. Confrontación de todos, actitud de experimentación y flujo constante. La confrontación, desde el inicio, ha estado presente con el gobierno de Yucatán, en Estados Unidos, con la iglesia, con las instituciones culturales, en La Habana, en Taipei. Esa confrontación ha sido igualmente uno de los motores impulsores de la órbita que gira sin parar.
La curaduría, la selección del equipo, mantener un comando central, los que entran y salen, el enfrentamiento entre la experimentación y el poder, también mueven la órbita.
Musa ejemplificó ese desafío de la experimentación y el poder con landings 5 celebrada en Washington: “Una casa lujosa, acogedora, se convirtió en un espacio emocional y mental de gran fuerza y dimensiones debido a la carga simbólica que representaba: estar a doscientos metros de la Casa Blanca, en medio del corazón del imperio, inaugurar un día después de los festejos de la independencia, a unos pasos del Departamento del Tesoro, transformó a la casa, actual museo de la OEA, en uno de los espacios más grandes en los que han trabajado. De ahí, aterrizar en La Habana con la exposición más avanzada que había visto jamás, significó ir de un extremo a otro, y eso me provocó un estado de pánico.
“En Taipei, continuó Yasser, siempre intentamos romper el estereotipo del arte caribeño y centroamericano”. Su mayor experiencia fue escuchar las palabras más progresistas y estimulantes de la persona menos esperada, del presidente recién electo, quien dijo que si el gobierno no ponía al arte en primer lugar, el público nunca lo haría, y el artista era el responsable de hacer que el gobierno cumpliera.
Duran, quien añadió anécdotas relacionadas con la estancia en el Taipei Fine Arts Museum, contó que minutos antes de que se abriera la muestra al público e incluso a los directivos del museo, acompañó al presidente a ver las piezas, y asegura Joan, que después de ese recorrido el mandatario cambió su discurso de apertura e improvisó sus palabras.
Yasser Musa, quien durante el gobierno anterior de Belice, fungió como director del Instituto Nacional de Cultura e Historia, regresó a la órbita, imagen que perduró en muchos de nosotros después de finalizada la sesión, para advertir que estar en la órbita significa también estar en soledad y a su vez implica una gran responsabilidad, en principio porque sabemos que estamos solos y debemos seguir girando.
Durante los siguientes dos días los tripulantes intentarán vislumbrar el futuro. Dos retos deben afrontar: landings 10 y qué hacer después. Durante cuatro sesiones, Joan Duran les ha pedido a los artistas, excluyendo invitados y periodistas, que piensen, sueñen, deseen, vomiten sus ideas para construir una utopía colectiva posible para que la órbita no se detenga.
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