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Caída libre
La lectura en cifras negras
Sandro Cohen
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La Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) acaba de publicar los “Resultados de la encuesta preliminar 2004-2005”. Se trata de una aproximación al comportamiento del mercado de los libros en México entre 2003 y 2004. Los datos de 2005, por razones obvias, aún están incompletos.

Si analizáramos por encima los números que ofrece la CANIEM, podríamos estar de plácemes: la producción editorial de 2004 aumentó 8.3 por ciento respecto de 2003. Asimismo, hubo un aumento de 26.74 por ciento en coediciones. Las ediciones propias subieron en 2.3 por ciento. La venta de ejemplares, además, aumentó en 4.6 por ciento. Al mismo tiempo, el costo de la producción disminuyó en 9.5 por ciento. Alicia Velásquez, de la CANIEM, considera que esto puede ser resultado de que los libros que se producen ahora emplean menos papel o tienen formatos más chicos.

Si profundizamos un poco en las cifras, sin embargo, descubrimos otra historia por completo. La mayor parte de los aumentos corresponde a libros de texto destinados a todos los niveles. Velásquez, en entrevista telefónica, advirtió que la producción y venta de los libros de texto depende en mucho de lo que pide el gobierno, y que es cuestión de ciclos, que suelen ser de tres años: un año fuerte y dos débiles, por ejemplo. En otras palabras, el aumento de 21.4 por ciento en la producción de libros de texto no refleja una tendencia.

Otro sector favorecido por la producción y ventas es el de Ciencia y Técnica, lo cual refleja la urgente necesidad que tiene México de formar cuadros profesionales en estas áreas, y tal vez la proliferación de institutos tecnológicos. Pero hay motivos para alarmarse. El sector llamado Interés General, que incluye desde literatura hasta divulgación —es decir, todo aquello que los mexicanos leemos cuando la escuela no nos obliga— tuvo una caída general de 15.2 por ciento, y esto sí es una tendencia. Y si se toman en cuenta únicamente ediciones propias, no coediciones, la caída es de 24.8 por ciento. Las coediciones cayeron, aunque sólo en 2.38 por ciento. Las ventas se desplomaron en 25.7 por ciento. Y para completar el cuadro, las importaciones de libros de interés general bajaron… ¡en 34.4 por ciento! Pero aumentó la venta de saldos 21.6 por ciento, lo que ejemplifica la desesperación de muchas editoriales de reducir sus inventarios y hacerse de cierta liquidez en un mercado cada vez más difícil, si no imposible. En resumen: la lectura en México está en caída libre. También el futuro.