La música como tema poético, en ritmos sincopados, con un sentido que envuelve sus incidencias melódicas y el envolvente de la ironía y el juego improvisado permiten crear una poesía admirativa de un género, buscando traspasar las fronteras entre uno y otro: eso es lo que domina en el poemario El jazz según don Juan y otras silbables ráfagas (lo que quiere decir: otros poemas) del poeta y músico mexicano Alain Derbez.
Luego de un epígrafe de José Gorostiza (Ha silbado una ráfaga de música), el libro se divide en dos partes: “La forma de contagio” y “El jazz según Don Juan”. En ellas encontramos poemas de diversa extensión en que se plasman vivencias y sensaciones que despierta el jazz. En principio las sinestesias donde la música hace presentes los colores y los planos afectivos: Hay ruidos que son grises (…) Hay ruidos tristes. Son las evocaciones que potencian la intensidad de las sensaciones.
El hablante de los poemas percibe al jazz como una forma de compartirlo, porque también están la amistad, el amor y un entorno de carga sexual de diversos matices. Dentro de esas ideas de compartir la música figura el poema “La forma de contagio”: Nadie me escucha escuchar. / Alguien me mira hacerlo / Y Alguien se sorprende: / Soy todo oídos. // ¿Qué pasa? —cuestiona. // Escucho su pregunta y doy respuesta: // Ahora / Ya somos dos.
En varios de los poemas se evidencia la condición del poeta en el tiempo, como parte de ritmos vitales que el jazz deja correr libremente. Pero el silencio también lleva su carga sonora y significativa como se puede apreciar en estos fragmentos finales de dos de los poemas: Esto / es sólo silencio // y ni siquiera se oye; o bien: cae la noche / todo se escucha en el silencio.
Es una poesía conversada, libre en su discurrir y en su voluntad de comunicarse. Pero su libertad también busca el cauce rígido del soneto, del cual hay dos, con un afán de juego también. Uno está en la primera parte, “Soneto tormentoso”, rimado en palabras agudas, y el otro en la segunda, justo el que da título al libro “El jazz según don Juan”. El propio empleo del soneto habla de una intemporalidad jazzística y de un diálogo de épocas.
Hacia el final tenemos los dos poemas más extensos del libro que son “Malka, el orozuz robado y Sonny Rollins”, una larga evocación de pasares cotidianos entre París y otros mundos interiores. Y, por último, está “La risa y no el olvido”, de resonancia kunderiana, acerca del saxofonista Henry West, poema en cinco partes. Al concluir la cuarta de ellas: Como en toda bronca callejera, / es el primer golpe el que le asesta el ritmo / a la supervivencia. Acaso sea ésta la manera mejor / para no errarle: en vez de definir, improvisar. Y no son sólo Rollins y West a los que se tributan palabras en este poemario, sino también a Janis Joplin, Thelonius Monk, Dolphy y otros músicos más.
Este libro es el primero publicado por la industria editorial unas letras, con sede en Mérida (para comprarlo puede comunicarse a unasletras@prodigy.net.mx).
Derbez, Alain: El jazz según don Juan y otras silbables ráfagas (lo que quiere decir: otros poemas), unas letras industria editorial, Mérida, 2006, 72 pp.
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