 Mérida, Yucatán, 12 de abril. Hace 31 años que Michel Boccara estudia la zona maya de Yucatán desde la perspectiva de la antropología psicoanalítica, y aun siendo miembro del Centro Nacional de la Investigación Científica de Francia, su país de origen y donde reside, se jacta de ser uno de los poquísimos investigadores que realmente hacen trabajo de campo, lo cual le da un valor agregado a su apreciación de cada uno de los fenómenos y mitos que describe en sus libros, aparte del lenguaje estrictamente coloquial con el que describe lo que observa y aprende.
De la colección Los laberintos sonoros. Enciclopedia de la mitología yucateca, lleva publicados a la fecha 8 tomos: 1. Introducción a la mitología yucateca. Nacidos de una piedra de maíz, 3. X-Tabay, madre cósmica. Mitología del amor; 4. H-wan tul, dueño del metnal. Mitología del ganado y del dinero; 5. Kuxan su’um, la soga de vida. El cordón umbilical celeste; 6. El Way kot. En el brasero del águila. Mitología del sacrificio, del comercio y de la guerra; 7. Los aruxes, captadores de antepasados. Mitología de la fabricación de los dioses; 8. Chak y sus caballos. Mitología de la lluvia y de la fertilidad, y 15. Herramientas de investigación. Vocabulario, bibliografía, glosario.
Y realmente sí cautiva el dominio que el antropólogo tiene sobre la cultura y la lengua maya, aunque sólo conociéndolo personalmente se comprende el grado de compenetración que hay entre su vida y su trabajo científico, pues no sólo habla español yucateco con su vocabulario y acento característicos, sino que verdaderamente se apasiona explicando las múltiples acepciones filosóficas y semióticas de cada término.
“Lo que yo digo es que para entender a la sociedad maya hay que tener un cambio de actitud; empezar lo que llamo la descolonización cultural, la cual empieza por tener una nueva relación con los mayas”.
Así explica el planteamiento que postula en su ensayo “Ak’ab t’an y ak’ab ts’ib. Los fundamentos míticos de la sociedad yucateca” que aparece en el libro Los Mayas de Ayer y Hoy. Memorias del Primer Congreso Internacional de Cultura Maya (Universidad Autónoma de Yucatán/Cultur/Inah), respecto a “la responsabilidad y urgencia de salir de la ingenuidad y construir una verdadera antropología maya”.
Entrevistado con motivo de la presentación de su obra más reciente: La cocina maya (Universidad de París 7 y de Picardie/CNRS), en el que comparte autoría con su esposa, Pascale Barhélemy en Amate Books ayer, Boccara alude a un slogan político de un gobierno campechano que proponía: “un peso para el maya vivo y un peso para el maya muerto” y que él sustrae para explicar que: “en Yucatán la arqueología y la historia deberían de servir para entender al Yucatán de hoy y dejar de ver a los mayas como algo lejano o remoto”.
En concreto, Boccara plantea que en la mitología, la cocina y la vida cotidiana de los mayas actuales tenemos respuesta a cuestionamientos del siglo VII, así que los arqueólogos, dice, deberían tener por lo menos un conocimiento básico de la sociedad maya contemporánea.
Hablando del libro con Boccara y Barthélemy nos remitimos a los olores de las tortillas recién hechas en el comal, pero, al mismo tiempo, también queda espacio para criticar las iniciativas gubernamentales que están llevando a las comunidades programas de alimentación sin conocer y/o tomar en cuenta las particularidades de la dieta que se acostumbra en la zona ocasionando, entre otros problemas, enfermedades en los niños.
—Hablar maya, cocinar en maya y pensar en maya son cosas despreciadas, expresa Boccara. Vivimos en una sociedad neocolonial, y la antropología y la arqueología también son neocoloniales. Esto quiere decir que la cultura maya aún no se entiende y, para hablar específicamente sobre el libro La cocina maya, el autor explica:
“Todos los mayas saben lo que es xak’. Significa mestizaje, pero el concepto se refiere también la mezcla de semillas que el campesino siembra en el mismo hueco, y es a la vez el famoso recado (mezcla de especias) sin el cual no hay cocina.
“Este mestizaje fundamental que se encuentra en la cocina se encuentra en la cultura”.
—Explíquenos qué es en sí el recado.
—El recado es una mezcla de condimentos: achiote, ajo, clavo, pimienta, orégano, incluso elementos que no son maya prehispánicos, sino que son maya contemporáneos.
—Es uno de los elementos fundamentales de las recetas que ustedes presentan en su obra, y hay variantes…
—También existe el recado de la siembra, es decir, el xak’ que consiste en la mezcla de semilla de calabaza, frijol y maíz que se siembran en el mismo hueco, y si consideramos que mestizo es el toponímico del maya yucateco ya se entiende la cultura.
—El hecho de que estas tres semillas se siembren en el mismo hueco significa que se cosechan al mismo tiempo.
—Te voy a explicar, responde Boccara. “El campesino pone en un pequeño lek, que es una especie de calabaza redonda, una mezcla de semilla de frijol (bu’ul ibe o xpelón, por mencionar las tres variantes básicas), después se pone el maíz (del que existen también variedades), y luego se pone la pepita de calabaza, entonces eso se mezcla y cuando el campesino siembra hace su hueco, y echa a la tierra las semillas mezcladas, así como se mezclan la semilla del hombre y la mujer para hacer un niño, y posteriormente sale la caña del maíz, y alrededor de ésta crece el frijol y la calabaza va entre la tierra, una combinación ecológicamente maravillosa y, por supuesto, prehispánica. “Como puedes ver, entonces, el concepto de xak’, permite entender gran parte de la cultura maya”.
—¿Y cómo se cosechan estos tres productos sembrados juntos?
—El frijol, la calabaza y el maíz tienen varias edades y tenemos, en ese sentido, varios niveles de maduración, así que según la variedad es la cosecha, pero se puede dar el hecho de que al mismo tiempo se den los tres, y es lo que llamamos la Santa Trinidad, base de la alimentación maya.
Para terminar, Boccara sustenta que la cocina maya actual se sustenta en una antigüedad de miles de años, y aunque hay cambios en las recetas, existe la memoria del olfato y, por lo tanto, cuando se cocina, el gusto milenario revive.
|