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| Otro Dios es posible |
| El propósito de este libro de José Ignacio y María López Vigil es escandalizar y provocar con la verdad |
| Texto y fotos: Eugenia Montalván Colón |
 Cienfuegos,
Cuba, 6 de marzo de 2009. Invitado a la edición 50 del Premio Casa de
las Américas como jurado en la categoría de literatura testimonial, el
escritor y periodista de radio José Ignacio López Vigil llegó a Cuba
con lo que él llama “un pequeño grano de arena para la construcción de
una nueva conciencia”: el libro Otro Dios es posible. 100 entrevistas con Jesucristo en su segunda venida a la Tierra
(Ecuador, 2008), documento que originalmente produjo para radio con su
hermana María, y cuyo CD está incluido en este volumen que el viernes
13 de febrero se presentó en la Feria Internacional del Libro Cuba 2009.López
Vigil nació en Cuba y actualmente vive en Ecuador. Su vida, así como la
de tantos hispanoamericanos, ha estado marcada por la religión
católica, sólo que él ha llevado la fe de un extremo a otro, pues luego
de haber sido sacerdote jesuita, renunció al sacramento en 1977, y
desde entonces propaga que los fundamentos de la Iglesia son
básicamente mentiras.La
historia personal de López Vigil está íntimamente ligada a su obra; una
explica a la otra, y por el hecho de haberlo conocido y entrevistado en
Cuba, es indispensable conocer ambas facetas. Él y su
familia salieron de Cuba cuando se habían cumplido tres años del
triunfo de la revolución cubana; entonces, desde su opinión, el exilio
se da por disentimiento ideológico, principalmente. Su padre era
católico y “entró en la psicosis colectiva respecto a la patria
potestad de los hijos, pues se decía que el Estado controlaría la
educación y el futuro de los niños”. Por lo tanto, su familia, como
muchas otras, emigra a España, tierra de los abuelos. López Vigil tenía entonces 15 años. En la España franquista tuvo que trabajar en mil cosas para ganarse la vida, y después, siguiendo el espíritu religioso de su familia, decide entrar a la Compañía de Jesús: “hice un primer año de la carrera en la misma España, después nos mandaron a República Dominicana, pero se dio la invasión gringa, así que nos rebotaron a Venezuela y luego a Ecuador; con esto quiero decir que anduve como judío errante, al grado de terminar estudiando teología en Bélgica para, posteriormente, volver a República Dominicana ya ordenado sacerdote”. Afortunadamente, a López Vigil no le encomendaron ninguna parroquia y no tuvo que dar clases en “esos colegios católicos para niñitos ricos”. Trabajaba en Radio Santa María como jefe de programación, al mismo tiempo que oficiaba misas en comunidades campesinas y celebraba bautizos en el campo. José Antonio López Vigil aprovecha la entrevista para hacer un poco de historia. Se remonta a principios de los años setenta: “estaba demasiado caliente en América Latina la Conferencia de Medellín (Colombia), donde se le da carta de ciudadanía a la Teología de la Liberación, una corriente hecha desde comunidades de base, y que fue muy fuerte en Brasil, pero también en los países andinos y en Centroamérica... Creíamos que la iglesia católica, esa institución tan momificada, podía cambiar de abajo hacia arriba.“La mayoría de los programas que hacíamos en Radio Santa María, primero, y Radio Enriquillo después, planteaban una problemática socioeconómica más que religiosa, porque desde la óptica de la Teología de la Liberación los valores humanos, la construcción de la justicia y la ciudadanía eran valores cristianos; no había que explicar el mensaje religioso para ser fiel al mensaje de Jesús de Nazareth. “Hacíamos programas de educación popular masiva aplicando el espíritu y la metodología de Paulo Freire. Alfabetizábamos articulando la enseñanza con concientización e indignación frente a la injusticia social que se vive en América Latina".—Sea como sea, usted predicaba la palabra de Dios... —El asunto es ese. A mí me resultó contradictorio representar a una Iglesia que, después del fervor de la Teología de la Liberación, los documentos de Medellín y del Concilio Vaticano Segundo, cayó nuevamente en su letargo con el Papa Pablo VI, primero, y después con el polaco Juan Pablo II, quien se encargó de quebrar la orientación liberadora de la teología y de destruir el episcopado más progresista de la Iglesia.A López Vigil se le hizo insoportable “todo ese tinglado de dogmas y creencias que predicaba (y predica) la Iglesia”, y se desliga de ella. Para sus futuros proyectos tenía a su favor que conocía a profundidad la Biblia y que había estado en Palestina. Así que, inmediatamente, junto con su hermana María, ex-religiosa también, escribió la serie Un tal Jesús. Ese fue su primer enfrentamiento público con la Iglesia, con una repercusión muy fuerte en varios países latinoamericanos. De hecho, en Brasil los jerarcas llegaron a decir que jamás se había hecho una campaña antirreligiosa tan fuerte, “ni siquiera en tiempos de Hitler”, con la diferencia de que los hermanos López Vigil contaron con una gran aceptación por parte de la audiencia de toda la región. Con estos antecedentes surge Otro Dios es posible. Su objetivo es muy claro: “Presentar a Jesús como un tipo laico que no pisaba el templo y que nunca fue sacerdote; un hombre profundamente convencido de la existencia de Dios y de la justicia de su Reino, pero que no participaba en ninguno de los ritos ni en las leyes religiosas de su tiempo. Al contrario, las violó todas, y por eso fue excomulgado y considerado hereje. Jesús fue amiguero y alegre; un revolucionario, lo cual contradice la imagen del Jesús rígido, acartonado y bobo que nos presentan”.El Jesús que encontramos en Otro Dios es posible no fue concebido por obra del espíritu santo, como dice la Biblia. Él mismo, mediante un artilugio literario que consiste en una entrevista para Radio, niega el pasaje bíblico de la Anunciación a través del Arcángel Gabriel, y desmiente la virginidad de su madre. Incluso cuenta que él no fue el único hijo de María y José.La moral sexual de Jesús, según López Vigil se resume en una sola línea: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. —Otro Dios es posible nos pinta a un Jesús “moreno y bajo de estatura por la desnutrición que había en su tiempo en Galilea”. Objetivamente, no pudo haber sido de otra forma.—Era de constitución fuerte como todos los campesinos de aquella época, pero de su rostro no tenemos ninguna información. La tomadura de pelo de la Sábana Santa es un negocio más. Su fisonomía era como la de los galileos de aquella época, muy diferente al de las estampitas que nos venden en Semana Santa o al del bodrio cinematográfico que hizo Mel Gibson y que nos presenta un niño lindo occidentalizado. Hablar de la apariencia física de Jesús es indispensable porque Raquel Pérez, la periodista de Emisoras Latinas que supuestamente consigue la exclusiva con Jesús en Tierra Santa en pleno siglo XXI (el recurso literario que da cuerpo al libro Otro Dios es posible de María y José López Vigil), no logra identificarlo fácilmente cuando se lo topa de casualidad en el terreno de los hechos dos mil años después de que muriera en la cruz. Entrevistado por Raquel Pérez, Jesús habla de su infancia y de su vida pública “congelada” sin rodeos.Cuando es necesario, Raquel hace llamadas en directo a diversos informantes para corroborar un dato o indagar información sobre asuntos concretos. Entre los estudiosos de la Iglesia católica que toman la llamada telefónica de la reportera está el mexicano Rius, por ejemplo, citado fielmente en el texto. Así, desde el principio de la entrevista, nos damos cuenta de que la historia real no es la que aprendimos los católicos. Ante los micrófonos de Emisoras Latinas, Jesús desmiente pasajes enteros de los Evangelios y se deslinda de los sacerdotes que, en su nombre, han tergiversado históricamente los principios elementales de la doctrina cristiana. A través de Jesús como personaje, María y José Ignacio López Vigil, nos presentan la realidad sin ambages, así surge la pregunta —¿Cuáles son los evangelios más confiables para conocer al verdadero Jesús? —Bueno, hay que decir que dos mil años son muchos años, sin embargo, la exégesis moderna permite llegar a frases y pensamientos auténticos; exactamente las frases más chocantes que aparecen en Mateo, Marcos y Lucas (Juan es otra cosa), son las más fidedignas. Por ejemplo: “Las putas entrarán primero que los sacerdotes en el Reino de Dios”, son palabras que no lograron escamotear de los evangelios, y son auténticas.
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