 Mérida, 19 de diciembre de 2008. Hoy presentamos un libro de Víctor Roura escrito al calor de los años. La poesía que contiene La música irremediablemente termina (unas letras industria editorial/Ayuntamiento
de Mérida) es toda suya, lo define casi íntegro desde la primera
página, donde nos comparte qué sintió al llegar al medio siglo de vida.
Medio siglo
Pero aquí estoy, me dije, y no sé si aún respiro como ayer, como un lustro. Me he levantado para andar entre mis adorados muertos. La apariencia me delata, sin embargo. Porque por dentro soy un hombre con la ilusión de la mentira. Escucho, miro con la ingenuidad del niño que no sabe que ha crecido. Y mi piel tiene medio siglo. Aquí estoy después de mis muertes, de haber sentido los vientos de la aniquilación, del aire que deletrea los insomnios de las arrebatadas cuatro estaciones que tensan, raudas, la vida, tu vida, la mía.
Es un poema viejo. Lo publicó originalmente en El Financiero
hace tres años y medio. Fue cuando Víctor celebró con amigos y colegas
su cumpleaños 50 en Coyoacán. Primero hubo una Mesa redonda en la que
varios escritores compartieron comentarios sobre el trabajo y la
actitud profesional de Roura. Después llegó la noche; dejamos el Centro
Cultural y nos fuimos en grupo a brindar. Eusebio Ruvalcaba se había
anticipado bebiendo una copa frente al público a la salud de todos,
pero especialmente del festejado, por supuesto.
Roura había sobrevivido a un accidente mortal y estaba enamorado. Dedicaba a su mujer casi todos sus textos. A ella por sobre todas las personas queridas para quienes ha escrito y escribe diario.
Una cosa lleva a la otra. A la par del amor, la sensualidad se vuelve tema frecuente en la obra poética de Roura. Se nota en sus versos la emoción que le suscita una caricia, un beso... un arrebatado encuentro de miradas, el roce de una pierna femenina en el transporte público... una voz del otro lado del teléfono...
De todas esas sensaciones escribe Roura.
Se da al placer de la escritura de tal forma que en medio de la elucubración de palabras se cuela el deseo erótico... aflora desde dentro.
Por ahí se filtra también −de pronto− el quebranto, cierto dolor, pero muy veladamente...
Para él, todo está por empezar.
El poeta se convierte en el eterno romántico, y eso no tiene nada de malo.
Ser de almíbar no es pecado. No lo vamos a señalar por eso.
A Roura se le seguirá distinguiendo por honesto, culto y prolífico.
Entre las páginas de La música irremediablemente termina se quedaron los ojos del escritor. Él está consciente de que estos poemas le absorbieron tremenda cantidad de energía, y yo −su editora− se lo agradezco.
El libro originalmente era un poco más extenso... Al abrirlo se dejaban escuchar otros géneros musicales. Pero se redujo a lo sustancial: Blues, bolero, rock, sonata, arrullo... A cada sección corresponde una intensidad poética. Así se va a presentar el libro, con temas elegidos expresamente para acompañar la lectura de los poemas. En el piano estará Édgar Boffill, magnífico ejecutante de cualquier repertorio.
Las palabras de Roger Metri −a manera de presentación− van a propiciar, seguramente, esa cercanía fraternal necesaria para escuchar −y no leer− poesía.
La cita es hoy viernes 19 a las 8 de la noche en el Jazz In Merida (Calle 56 No. 465 x 53 y 55 en el Centro Histórico). La entrada es libre y el consumo es a cuenta de cada uno. A quienes compren el libro les obsequiaremos una copa de vino. El precio del poemario es de $70.00
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