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Addy Góngora: certera en su elección
“La literatura no es una carrera, es un modo de vida”
Eugenia Montalván Colón (Fotos: cortesía Addy Góngora)
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Mérida, 20 de enero de 2009. La multiplicación de los actos culturales que nos ha tocado  vivir en enero es más que asombrosa, y aunque el Festival de la Ciudad se lleva la Palma de Oro, evidentemente, fuera de su manto protector suceden también muchas cosas, incluyendo el cine, las galerías particulares, el aeropuerto y los restaurantes, y lo digo porque escuché a escritores excepcionales hablar complacidos del delicioso panucho que se comieron en Siqueff o el plato de puerco con papas del Gallito... La cultura gastronómica de Yucatán se lleva, por supuesto, una mención honorífica en la memoria de todos los “asaltantes” de la escena cultural yucateca durante este mes.

Addy Góngora tuvo un lugar preponderante en la agenda. Su nombre estuvo en la cartelera junto con el de Picasso y el de Ely Guerra; Addy llegó de Buenos Aires directo al estreno de una obra teatral suya, presentó un libro de su autoría y dio una conferencia en el encuentro "Bebida y Literatura" que reunió a decenas de escritores de todo México.

En entrevista con unasletras, Addy, veracruzana de origen (1982) y yucateca de corazón, compartió su ardorosa pasión: la literatura.

Empecemos por tu libro Cantos para ser contados.

−Originalmente se llamaba Cuentos para ser cantados; son relatos breves que surgen de canciones. Hay un juego creativo entre la música y la literatura. Lo que me propuse en este proyecto (ganador de la Beca del FOECAY en el 2004) fue hacer historias con determinadas canciones, pero historias que no tuvieran nada qué ver con la letra de la  canción en sí, sino más bien tomar como hilo conductor ciertas frases.  Hay de todo: boleros, salsa, tango... Hago un recorrido musical por diversos géneros parodiando las letras porque retomo algunas canciones que son profundas o dolorosas, yo las convierto en otra cosa.

Por ejemplo, canta Addy: "Y qué hiciste del amor que me juraste... El personaje de este relato es un perro; la típica historia del cachorro al que todos quieren y ¡qué ternura!, pero al que cuando crece ya nadie mira. Entonces le dice al amito, ¿y a qué debo, dime entonces, tu abandono?"

−No todos los personajes son humanos, precisa la escritora. "Un carro cuyo amo se resiste a venderlo también aparece como protagonista".
 
Ayer pensé decirte adiós
y me faltó valor...

Continúa explicando Addy: Los compositores van desde Angélica Balado, a mi parecer la mejor compositora que hay en Yucatán, hasta Joaquín Sabina, Tom Jobim y Adolescentes Orquesta con su famosa salsa Mi cuerpo, inspiración de un cuento que −por cierto−, es su preferido.

−¿Por qué ese es tu preferido?

−Disfruté mucho escribiéndolo al imaginarme todo el entorno. El personaje es un sacerdote que tiembla cuando una muchacha llega a él para confesarse.

Mi cuerpo no está hecho de metal,
mi cuerpo no está hecho de madera...

−La tuya es una táctica original...

−No sé, yo oía una canción y el resultado era automático... Por ejemplo, un día escuché Querida (de Juan Gabriel) y aunque estaba en el coche, pensé relacionarla con un suceso muy reciente, el huracán. Para mí, Querida es la canción de la luz que tanto añorábamos. ¡Por favor que regrese la luz!, decíamos, pero poéticamente la súplica era: Más compasión de mi tú ten... Mira mi soledad... 

Te la pasaste bien escribiendo, ¿no?

−Escribir estos cuentos fue muy divertido. Estuvo inmersa mucha gente. Un día yo estaba en mi casa en el estudio, y de repente bajan corriendo mis dos hermanas y me dicen te tenemos una historia, la del típico mexicano que sueña con ganarse el Melate. Ese cuento no aparece en el libro, pero sí lo escribí. Lo que pasa es que mucha gente trataba de ayudarme, y claro que hubo recomendaciones que acepté. Te puedo decir que fue una gran experiencia compartir la creación del libro con gente muy cercana a mí, tan cercana que aparece como personaje real.

"Está el caso de la amiga que se hizo una cirugía plástica; la amiga que a punto de casarse experimenta una sensación muy particular la última noche que pasa con su madre; en fin, hay personajes reales; ya veremos si cuando caiga el libro en sus manos se reconocen".

−En el libro se nota que te descargaste emocionalmente, ¿se deberá −quizá− a que cuando lo escribiste tenías 21 años?

−Sí, y definitivamente no soy la misma que cuando escribí esos cuentos. Literariamente tengo otra visión. La maestría, mis lecturas y demás me han dado una visión más afilada y más crítica... Tengo temor de saber cómo me va con el libro porque si bien hay textos que no son buenos, hay otros que contrarrestan sus carencias. Es un juego de creatividad; poco a poco fui encontrando esas frases que engarzaban perfecto en cada  relato. Y aparentemente es muy fácil escribir un relato de una cuartilla, pues de hecho se pueden leer muy rápido, pero cad uno fue todo un trabajo. Lo que se puede leer en un minuto implicó muchas horas.

¿Se te sigue dando ese afán de pensar musicalmente?

−A mí me pueden quitar todo, pero no la música. Toco un poco el piano... En mi casa nos hablamos cantando. Por ejemplo, el domingo fuimos a comer, y cuando le preguntan a mi mamá que quiere tomar, ella responde un té... A partir de ahí la familia entera se puso a tararear una canción porque todos realmente somos cantarines.

"En Veracruz escuchábamos bolero, salsa y danzón todos los días... Nunca faltaba una marimba en las fiestas, el sonido del arpa es Veracruz es básico, y el instrumento es la clásica estampa del Puerto... De ahí viene mi familia y, mi libro es un reflejo de mi instinto musical. Los relatos tienen cierta cadencia, cierto ritmo".

Addy Góngora había publicado anteriormente en revistas y periódicos; por ejemplo, el cuento Un vestido en desamor  apareció en Esta Boca es Mía (Cancún, 2001).

Actualmente Addy Góngora estudia la Maestría en Literatura Latinoamericana y Española en la Universidad de Buenos Aires, y está encantada con los profesores de la Facultad de Filosofía  y Letras, a quienes llama “vacas sagradas auténticas de la literatura argentina”.
 
“Yo llegué con un nivel crítico de cero, y poco a poco he ido creciendo. Noe Jitrick era el director de la maestría cuando empecé a estudiarla, pero desafortunadamente no pudo continuar. Jitrick es uno de los pilares, no sólo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), sino de la literatura argentina, y estar cerca de él me ha nutrido en todos los sentidos. Platico con él de literatura y de la vida... Yo vivo en el 1646 de una calle y él está en el 1646 de la calle de atrás, así que a veces me lo encuentro en el mercado... Es increíble".

Otros profesores destacados de la joven escritora son Beatriz Colombi (experta en el ensayo, la crónica y los escritores mexicanos Alfonso Reyes y Sor Juana Inés de la Cruz) y Martín Kohan: “escucharlo hablar es una delicia”...

Por último Addy dice que “Mucha gente desconfía del camino de las letras, y piensa que es un infortunio porque no genera ingresos económicos, pero yo tengo absoluta certeza de la literatura y amo lo que hago. La literatura no es una carrera, es un modo de vida”.

Música y literatura se fusionan en la obra de Addy Góngora con el latido de la sangre caliente del Puerto; esta pasión confluye en El miedo enorme de morir lejos de ti, la obra que estrenó en el Festival de la Ciudad dirigida por Silvia Káter, actriz principal e intérprete de los tangos que son hilo conductor de este drama musical. Igualmente, en el ensayo: Si vivo agua, ¿beberé? Alejandra Pizarnik o la sed insaciable de la palabra, Addy aventuró su deleite por las letras y la poesía, todo lo cual la convirtió en una destacada figura en la vida cultural de Mérida este principio de año, y de aquí en adelante...