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Entrevista con Sandro Cohen
A propósito de la aparición de Desde el principio, su antología poética
Texto y fotos: Eugenia Montalván Colón
http://www.unasletras.com/v2/../data/621.sand.jpg
México, D.F., 15 de mayo de 2008. Pese a la carga erótica de Corredor nocturno,donde habla de una mujer desnuda  —su esposa—  que lo espera en la cama mientras sale a correr de madrugada, y aunque hasta los perros callejeros le resultan familiares, la poesía de Sandro Cohen es la deun hombre solitario inundado de silencio.

¿Cómo se lee a sí mismo en este libro?


—En el fondo, todos somos solitarios. Yo, a pesar de que amo a mi familia, sé que estoy solo en el mundo, que soy yo, pero esto no me disgusta. Le de más sustancia a mi ser, me obliga a vivir con mayor intensidad, y así puedo dar más, primero a mi familia y luego a misamigos y alumnos. No se puede ser creador a partir de lo social, de lo gregario. La creación sale de una necesidad interior, y parte de esanecesidad es la de compartir con los demás. La poesía es de uno para todos; no es de todos para uno o algunos. Podemos sentirnos como partede una colectividad, pero se es un individuo dentro de lo colectivo. Me gusta vivir el mundo a mi paso sin tener que dar gusto a los demás todoel tiempo. Me gusta la independencia, la libertad, y dentro de esa independencia y esa libertad también me gusta dar de mí mismo porque yoasí lo deseo. Si sólo existimos en función de los demás, en realidad noexistimos. Hay que ser egoísta para tener algo que dar. Lo difícil, porsupuesto, es hallar el equilibrio entre egoísmo y generosidad, entre lapulsión libertaria y el deseo de convivir en paz y armonía con elprójimo.


Ahora que dice esto, se comprende mejor un rasgo de su poesía: la búsqueda de su ser más profundo, su espiritualidad, sus recuerdos, y, a la vez, la búsqueda de todo aquello que ocultan los objetos.

—Los objetos son claves, amén de ser objetos. Pueden llegar a ser metáforas de otra cosa. Una taza es, evidentemente, una taza pero también puede representar a una persona, la persona que usaba esa taza, por ejemplo. El tránsito de cosa a persona depende del poeta, de cómo logra infundir en el objeto cualidades humanas, en este caso. El trabajo del poeta parte del mundo físico: es su material, es lo que nos rodea. Pero necesita transformar todo aquello en otra cosa. Para hacerlo, encuentra la manera de cargar las palabras de sentidos múltiples. Al tomar aquella taza en mis manos, el lector puede entender que estoy tomando una taza, pero también podría entender simultáneamente que estoy recuperando a mi padre, o que lo estoy tocando como no podía hacerlo mientras vivía; al acariciar la taza, tibia con café recién servido, logro reinsertarme en una época desaparecida del mundo real, recuperada en el mundo poético.

Sandro Cohen, aparte de ser profesor de Redacción Universitaria en la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco (desde hace más de 28 años) y en el Instituto La Realidad, estudia piano, escribe novelas, ensayos, relatos (tiene en proceso un libro de cuentos eróticos) y poesía. Esta entrevista se da a raíz de que la editorial Red Utopía/Jitanjáfora, de Morelia, acaba de publicar una antología de su obra poética: Desde el principio, un libro, encuadernado a mano, de 328 páginas y pasta dura.

Sandro Cohen, habitante del Centro Histórico de la Ciudad de México —donde tiene su estudio— y Santa María la Ribera, hace reventar el lenguaje como un jarrón de cristal que se dispersa en mil pedazos. Es la sensación que me queda al leerlo, y por eso le pregunto qué es para él la concepción poética.
 
“La palabra concepción se refiere a cómo se concibe algo, y la poesía —dice— no es concebida de la misma manera por todo el mundo. Para mí la poesía es una forma literaria con la cual el creador expresa ideas y emociones de manera muy especial.

“El vehículo principal del poeta es el verso, y hay versos de muy diversa índole. Para que un verso lo sea, debe responder, sobre todo, a cuestiones de métrica, y en español esto casi siempre se reduce a dos fenómenos: cantidad de sílabas (extensión) y acentuación (naturaleza de la cadencia poética). Así, la poesía es un arte donde las ideas se expresan en trozos de lenguaje, comprendidos verticalmente (a diferencia de la prosa, que se plantea de manera horizontal) cuyos ritmo y cadencia son fundamentales.

“Además, es de suma importancia el lugar de las palabras dentro del verso: no es lo mismo que una palabra esté al principio que al final del verso. Además, en muchas ocasiones hay una relación especial entre las primeras y últimas palabras de los versos. El sonido mismo de las palabras, y cómo interactúan, pesa muchísimo en la poesía: yuxtaposición, eufonía y cacofonía. Pueden yuxtaponerse tanto ideas como palabras, imágenes y sonidos. Y, por si esto no fuera suficiente, en la poesía se emplea cualquier cantidad de tropos —figuras retóricas— que en la prosa sólo se emplean esporádicamente. Pero no se emplean de modo retórico (vacuamente) sino para potenciar el sentido real de las cosas, las emociones, las ideas.

“La poesía, entonces —según mi concepción— es un arte donde por medio de versos el poeta emplea todos los recursos a su disposición para trasmitir ideas y emociones que de otro modo sería imposible. Por eso, la poesía es un arte intenso y difícilmente traducible, primero, a otros idiomas y, después, a otras formas artísticas”.

Sandro Cohen dio la noticia de la aparición de su libro a través de un correo electrónico/enlace a su Caja resonante: http://www.sandrocohen.blogspot.com. Recuerdo que ofrecía la venta directa contactándolo, y es así, en su blog están los datos de teléfonos y mails para acceder al libro. Cohen, también editor, encausa la venta de Desde el principio y también su lectura.
 
Al leer su poesía es fácil dar con imágenes. 

—Las imágenes son inmediatamente comprensibles. No requieren explicación alguna. Meten al lector, o al que escucha, dentro de la realidad poética sin mayor trámite. La efectividad de las imágenes depende de cómo interactúan entre sí y de cómo se revela su sentido gracias al uso de los diferentes tropos en el poema, los cuales siempre se utilizan en conjunción con sentencias tan directas y simples como las que pueden hallarse en la prosa.

Armando González Torres, autor del prólogo de Desde el principio explica con bastante claridad que Sandro Cohen no se caracteriza por descubrir temas nuevos. El poeta ahonda en las relaciones entre dos seres que se aman, las relaciones entre los seres humanos en general (social y políticamente), la relación entre el ser humano y el concepto de la divinidad, la muerte, el miedo a la soledad, el hambre… Desde el principio reúne extractos de cinco libros: De origen noble desdichado (1979), A pesar del Imperio (1980), Los cuerpos de la Furia (1983), Línea de Fuego (1989) y Corredor nocturno (1993), libros que, según el autor, desde hacía años era imposible conseguir.

¿Hay algún tema que ya no le interese volver a tocar?

—De ninguna manera. Tal vez la vería de otro modo. Realmente nunca he planeado mi poesía. Escribo los poemas que quiero, cuando quiero, como quiero, sin nociones preconcebidas más allá de la forma que deseo casar con el fondo que necesito expresar.

Estamos a punto de terminar esta entrevista cuando veo sobre el escritorio otra antología recién publicada, ésta bajo el sello de Visor (España) y dedicada a Rubén Bonifaz Nuño. El prólogo y la selección de poemas estuvieron a cargo de Cohen, así que entiendo aún mejor a Sandro cuando dice: “La poesía es tan parte de mí que ni me preocupa: allí está siempre, como mis brazos o piernas. Entiendo el mundo poéticamente: traduzco su sentido en términos de idea, equilibro, armonía, ritmo y símbolo. La poesía es una manera de ser”.

Cronológicamente, sus poemarios abarcan una década: 1983-93, y  han pasado 15 años desde la publicación de Corredor nocturno. ¿A qué se debe este silencio tan prolongado?

—El silencio es meramente editorial. No me ha interesado publicar mis poemas inéditos. Si algunos han ido saliendo es porque me los pidieron, pero el 90 por ciento no, y aunque ya empecé a organizar un nuevo libro, no tengo prisa. Soy feliz escribiendo, tocando el piano, leyendo, viendo buen cine, corriendo, caminando por la ciudad, por el campo… La poesía es parte de todo eso. Y también es parte de nosotros cuando no somos felices. Lo repito: la poesía es una manera de ahondar en la experiencia humana. Hay otras. Está la música, la pintura, la narrativa, el ensayo, el teatro, la danza, la pintura, la fotografía, el cine… Y hay otras maneras ni siquiera artísticas, pero ésas no se me dan mucho salvo en mi tarea como profesor y editor de libros, otras maneras de ahondar en el mundo.
 
Nota: Esta entrevista se publicó en El Financiero el 13 de mayo de 2008.