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Entrevista con Víctor Barrera Enderle
Su ojo crítico lo lleva a definir qué pasa con la literatura
Texto y fotos: Eugenia Montalván Colón
La Habana, Cuba, 2 de marzo de 2009. En una primera ojeada al
libro Literatura y globalización de
Víctor Barrera Enderle (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2008) encontramos
repetido un concepto básico: industria cultural. ¿A qué le tira el autor con
este término? Sencillo: Se refiere a cómo la literatura se ha convertido en un
producto de mercado bajo la hegemonía del neoliberalismo o el capitalismo
tardío tanto en México como en Latinoamérica a expensas del canon español.
Así que en el libro, aparte de una historia crítica muy bien
contada, encontramos claros cuestionamientos dirigidos a los propios escritores
y, también, a los consumidores de literatura, especialmente esa famosa
narrativa hispanoamericana cuya obra cúspide sigue siendo Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, publicada por la
Editorial Sudamericana en 1967.
“Nunca antes un libro había tenido tanta aceptación crítica y tanta
rentabilidad económica (la primera edición constó de 25 000 ejemplares, de allí
en adelante fueron de 100 000 por año). El fenómeno se aprovechó al máximo y
cuando comenzó a agotarse en Latinoamérica, se trasladó a Barcelona”. Entonces,
surge la pregunta: ¿habrá de aparecer pronto la gran obra esperada que supere a
ésta?
“Quizá ya exista, dice Barrera Enderle, y está perdida en los
archivos de alguna gran editorial esperando por un editor desocupado que la
descubra”.
A Víctor Barrera Enderle lo conocí en Cuba. Estaba sentado una
fila adelante de la mía en la inauguración de la Feria del Libro de La Habana
el 13 de febrero pasado. Escuché su acento y, claro, tenía que ser mexicano.
¡Qué gusto! Un paisano en medio de la multitud cubana y chilena concentrada en
El Morro para la gran inauguración del evento masivo cultural más importante de
la isla con Chile como país invitado. Esperábamos a Michell Bachelet y Raúl
Castro cuando me lo presentaron; traía en sus manos un ejemplar de Literatura y globalización recién salido
de la imprenta Alejo Carpentier de La Habana. Lo daría a conocer al día
siguiente, tal como se anunciaba en “El cañonazo”, la agenda de eventos de la
feria engalanada con decenas de autores internacionales.
Víctor Barrera Enderle nació en Monterrey en 1972, es doctor en
Literatura Hispanoamericana y dirige la revista Armas y letras de la
Universidad de Nuevo León. La siguiente entrevista tuvo lugar en el aeropuerto
José Martí de La Habana antes de abordar nuestros respectivos aviones de regreso
a territorio nacional.
Literatura y
globalización no son palabras que comúnmente veamos de la mano, ¿a qué responde
este título, qué pasa con la literatura en estos tiempos de crisis?
Estamos pisando sobre un pantano. Se están reacomodando muchas cosas,
y a pesar de lo que dicen las editoriales sobre cada una de las obras que
publican para vendérnoslas como “obra maestra”, al menos en narrativa hace
tiempo que no hay una gran novela latinoamericana. Estamos tan dentro del
fenómeno, que requerimos distanciarnos para tratar de verlo desde una
perspectiva más amplia. Sin duda hay buenos autores, pero hay que ver quiénes
quedan y quiénes no porque un Premio Planeta, por ejemplo, al año siguiente de
su edición ya nadie lo recuerda debido a que la obra fue armada y ornamentada
para un momento preciso, aunque realmente no logre impactar a los lectores. Sin
embargo, por mucho poder que tenga la industria editorial, no puede
eliminarlos.
Si lo vemos así, el
problema es grave...
Y lo único que queda es que en la medida de lo posible cada lector
ejerza su derecho como tal: que lea lo que le llame la atención y que descubra
a sus autores preferidos por cuenta propia. Finalmente, “lo literario” es una
necesidad estética que tenemos todos los lectores.
¿Qué implica para un
autor y editor como usted, —de Monterrey—que su libro se haya publicado en Cuba
y no en México?
Es irónico, ¿no?, pero mis ensayos han tenido más impacto (entre
comillas) en Cuba y Chile que en México porque no vivo en la Ciudad de México y
no me interesa hacerme publicidad ahí. Trabajo a gusto desde donde estoy, y
aquí en Cuba encontré gente afín a los temas que me interesan.
Un escritor determinado
manda por correo electrónico su obra a su editorial sin más trámite, o bien
arma su blog y se comunica con el mundo, también desde la comodidad de su casa,
¿qué tiene que decir sobre el asunto?
Eso tiene sus riesgos. Puede ser un arma de doble filo. Me parece
muy bien que los escritores y artistas puedan trabajar así, especialmente
cuando no viven en las capitales de sus países, como en mi caso. Lo malo es
cuando esta dinámica empresarial o industrial de la cultura impone temas a la
creación precisamente porque vives en tal o cual zona. Por ejemplo, se da por
hecho que si vives en el norte de México tienes que escribir de narcotráfico o
de la frontera, y hablo en serio, yo tengo amigos novelistas que han sufrido el
rechazo de sus manuscritos porque no había suficiente contenido narcotráfico en
sus novelas, lamentablemente.
Ahora, continúa, el uso de la tecnología, me parece muy bien, pero
la idea del blog que algunos ven como la democracia total, no sé si sea lo
suficientemente bueno. El escritor puede subir su texto a internet en cuanto lo
termina y, sin embargo, yo creo que requiere cierto distanciamiento de su obra
y analizarla bien antes de publicarla, aparte de un editor, por supuesto. La
inmediatez no garantiza que se trate de una buena obra.
Víctor Barrera Enderle es un regio pura cepa: platicador, como
pocos, inteligente y amigable, mas no por eso popular en México, al contrario,
por lo que dice parece estar al margen del mainstream.
“Uno entiende que las editoriales y los medios de comunicación
traten de silenciar la crítica porque muchas veces va en contra de sus
intereses, pero lo incomprensible es que los escritores renieguen de ella y, en
consecuencia, de nosotros. ¿Por qué? El crítico ejerce un tipo de lectura
necesaria en el campo literario. Es más —recalca—, los críticos somos los más
optimistas entre todos los lectores posibles porque, en primer lugar, compramos
libros y, a diferencia de muchísima gente, pensamos que la literatura es
necesaria.
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