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La carrera de letras
Entrevista con Carlos Bojórquez Urzaiz
Eugenia Montalván Colón
Mérida, 18 de septiembre. Como director de la Facultad de Ciencias Antropológicas, Carlos Bojórquez Urzaiz, recientemente distinguido con la Medalla Eligio Ancona,  fue uno de los precursores de la apertura de la carrera de letras en Mérida hace tan sólo unos 20 años. Ahora el panorama es completamente distinto, como sabemos, y la siguiente entrevista da cuenta de los hechos más relevantes al respecto.

La entrevista igualmente aborda, en retrospectiva, el nexo del investigador con Cuba, pues también en aquella época se dieron los primeros contactos para el intercambio académico entre la isla y Yucatán, una iniciativa valiosa y fructífera para ambas partes, como se puede apreciar aquí.  

—Durante la apertura de la carrera de Lingüística y Literatura en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY, transformada hoy en Licenciatura en Literatura Latinoamericana, advertíamos la necesidad de incidir en dos esferas culturales asociadas a la lengua y las letras: por un lado tratamos de integrar los análisis lingüísticos a la necesidad de estudiar la presencia de la lengua maya yucateca, cuyas expresiones se manifiestan no sólo en los núcleos poblacionales de procedencia maya de Yucatán, sino también en lo mejor de la tradiciones literarias de la región. Por el otro, queríamos insertar el conjunto de las literaturas regionales en el ámbito latinoamericano, y en el cauce de creaciones que incidieron en las culturas continentales, sobre todo a partir del modernismo. Como se ve, fue un intento ambicioso, sobre todo si se toma en cuenta que en aquellos años no contábamos con los recursos financieros ni con el personal suficiente para completar satisfactoriamente todas las metas que guiaron el proyecto inicial. Con las reformas curriculares impulsadas por el Dr. Francisco Fernández Repetto, como Director de la Facultad, se realizó un análisis serio de las perspectivas de la carrera de Lingüística y Literatura, tomando en consideración la demanda social yucateca, que urgía ampliar el campo de las humanidades en la UADY, así como los recursos humanos que tenía la UADY y los que estaban formándose en postgrados, concluyendo que lo factible era reformular los programas y establecer la Licenciatura en Literatura Latinoamericana, y que ha rendido muy buenos frutos, puesto que sin perder la perspectiva de lo maya y el análisis teórico de la lengua, se redimensionó la esfera literaria en su sentido latinoamericano, que es la unidad de lo diverso que nos injerta en la órbita universal.

La gran tarea pendiente, en mi opinión personal, es impulsar los estudios de lingüística maya y americana, pero esas decisiones no me corresponde tomarlas.    


Aparte de que se ha venido multiplicando notablemente el número de alumnos de letras en la UADY, ¿qué rasgos distintivos notas entre la actual generación de estudiantes de literatura y las primeras generaciones?

Cada cual tuvo sus logros y limitantes. Prefiero decir que en la actualidad los estudiantes de literatura son quizás el sector más activo en la Facultad, desde la perspectiva cultural y aun en la crítica social y política. Además, las tesis que han elaborado y están realizado, desentrañan aspectos de las literaturas regionales que parecían importar poco en las llamadas letras mexicanas. Otro aspecto relevante que veo es que con ellos crecerá la casi inexistente crítica literaria en nuestro entorno.  

¿Crees que existe un grupo de profesores lo suficientemente fuerte para formar a los estudiantes de las diferentes escuelas de  letras que hay en Mérida?

Sinceramente no podría hablar de las diferentes escuelas de letras que hay en Mérida, entre otras razones porque no las conozco, ni sé mucho de su personal, salvo el caso de la Universidad Modelo donde hay un interesante grupo de académicos dirigido por el Dr. Rubén Reyes Ramírez, quien como sabes es un estudioso muy serio de José Peón Contreras y un sorprendente poeta.

De la Licenciatura en Literatura Latinoamericana de la UADY, sí puedo hacer una valoración porque además trabajo en ella.

Hagamos un recuento a partir de las características de su planta académica: incluye cuatro doctores de tiempo completo, dos de ellos miembros del Sistema Nacional de Investigadores; de los tres restantes, todos tienen maestría y dos están a punto de obtener su doctorado en letras. Recientemente  publicamos una interesante antología crítica de las Obras de Antonio Mediz Bolio en seis tomos, incluido uno dedicado a la familia Mediz Bolio, que hice con el poeta Jorge Mantilla. La realización de esta antología, editada por la UADY, fue novedosa por cuanto incorporó activamente a los estudiantes avanzados de la licenciatura al proyecto conjunto de los profesores, que sin menos cabo de sus líneas de investigación individuales, desarrollaron un hermoso trabajo de conjunto. Esta experiencia nos llevó a un nuevo libro que esta en prensa, bajo cuidados de la Dra. Margaret Shrimton, que saldrá a la luz en breve, con textos de los profesores y sus estudiantes, y se perfila ya la continuidad de los proyectos antológicos colectivos con inclusión de las obras de Justo Sierra y Ermilo Abreu Gómez.   


¿Cuál es actualmente tu relación con los centros de estudios de La  Habana?

Básicamente estoy relacionado, por la naturaleza de mis investigaciones con el Departamento de Historia y el Centro de Estudios Martianos. En el Departamento de Historia, aparte de impartir docencia en sus postgrados, con su Director el Dr. Sergio Guerra Vilaboy, soy coeditor de Chacmool: cuadernos de trabajo cubano- mexicanos, fundados en 2003, y que pronto pondrá en circulación el tiraje número 5, dedicado en esta ocasión a los vínculos Habana-Campeche. 

En el Centro de Estudios Martianos soy parte del equipo internacional que colabora en la Edición Crítica de las Obras Completas de Martí, que lleva editados 10 tomos. También formo parte del Comité Internacional para la conferencia Por el equilibrio del mundo, que en enero de 2008 verá su segunda edición. Durante la primera conferencia, en 2003, con motivo del 150 aniversario del natalicio de José Martí, fui el editor con Héctor Hernández de la memorias en 8 tomos que reunió los trabajas de estudiosos de Martí procedentes de 46 países.

¿Cuáles son las posibilidades reales para difundir los proyectos de investigación de tus colegas cubanos? ¿Con qué medios cuentan?

Como te decía, Chacmool: cuadernos de trabajo cubano-mexicanos, es el medio fundamental para publicar trabajos de autores de ambas orillas del Canal de Yucatán. Cuba, como se sabe, posee una interesante industria editorial; ellos me han publicado más de un libro.

¿Sigues promoviendo el intercambio de investigadores entre Cuba y Yucatán?

La respuesta es positiva, y lo que iniciamos como intercambios en la Ciencias Sociales hoy por hoy incide prácticamente en todas las disciplinas y Facultades.

Hoy hay académicos de varias o todas las Facultades de la UADY interactuando con profesores de la Universidad de La Habana. Por ejemplo, la Dra. Margaret Shrimpton está realizando un interesante proyecto sobre las letras del Caribe con profesores de Cuba y Venezuela. Y debo decir, para concluir, que estos vínculos son ancestrales.