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| La gente guarda un compartido descontento vital |
| Entrevista a Luis M. Hermoza, director de La Siega |
| Christian Núñez (Texto e ilustraciones) |
.jpg) Mérida, 16 de febrero de 2009.- Luis Miguel Hermoza es director de la revista digital de arte y cultura www.lasiega.org,
administrada desde Barcelona, España, una publicación de creación y
crítica literaria. Vía correo electrónico, el promotor cultural habló
recientemente para unasletras, la experiencia de compilar una antología de 97 poetas chilenos, y sobre un nuevo proyecto que le venía rondando la cabeza: El Simio Disidente, fanzine subversivo que incluirá poesía, narrativa, teatro y otros textos “quasi ficcionales/ados” (consultar bases en elsimiodisidente.blogspot.com).
En próximas fechas, una sorprendente hazaña, cortesía de un ejército
que posee más de una similitud con el de Terry Gilliam, nos abrirá los
ojos. Y de seguir así, la literatura y el ciber espacio podrán decir al
final de la jornada: “Lo hicimos”. Christian Núñez (CN): ¿Desde hace cuánto tiempo está activo el portal de La siega?Luis M.
Hermoza (LMH): El primer número salió publicado en octubre del 2004.
Puede decirse que en esa fecha todo se pone en marcha.CN: ¿Cómo surge la idea de la página?LMH:
Como muchos proyectos similares, nació de las ilusiones, intereses y
demás de un grupo de amigos estudiantes de la Universidad de Barcelona.
Queríamos publicar jóvenes para "darles el espacio" que les negaba el
panorama editorial. Queríamos también publicarnos. Y, desde luego,
hacernos un espacio ya sea en el ambientillo literario o en la
academia. Queríamos también emborracharnos alrededor de la literatura.
Fiestas. Lujuria. En resumen, básico egocentrismo. Y en consecuencia,
de ese grupo de amigos no quedó nada, algun@s incluso somos enemig@s.
CN: ¿Quiénes te ayudan a mantenerla viva?
LMH: Lo que se dice propiamente "viva", nadie. Tengo algun@s amig@s (nuevos amig@s) que de todo corazón me ayudan, que no voy a mencionar porque se me puede olvidar poner alguno y podrían enfadarse. Me pasan algunas colaboraciones de vez en cuando. Pero lo que se dice propiamente "viva", yo. Lo siento si suena arrogante.
CN: ¿Cuáles son los principales criterios para la publicación de colaboraciones?
LMH: Simplemente que me gusten o me parezcan interesantes por el motivo que fuera.
CN: Recientemente trabajaste en una selección de 97 poetas chilenos. ¿Cuál ha sido tu experiencia en la elaboración de este material?
LMH: Fue maravillosa, ardua, placentera y enriquecedora. Para empezar, adentrarme en una literatura totalmente desconocida para mí. Vale, conocía a los que todos conocen. Pero meterme de lleno fue todo un descubrimiento. A la vez que leía, iba ganando amigos. Imagina, después de contactar 97 poetas, alguno se hace tu amigo. Apareció gente que me prestó su ayuda incondicional. Eso en la actualidad y en un medio tan rastrero como el literario es una rareza. En fin, que me valió absolutamente la pena y el trabajo de 2 años. Previamente había elaborado un número de narrativa chilena de la 2da mitad del siglo XX. Esto me facilitó el trabajo con la poesía porque, más o menos la gente se conoce en el ambiente.
CN: ¿Cómo percibes el panorama de la poesía que está gestándose actualmente?
LMH: Es difícil hablar de un panorama de poesía a secas. ¿De qué país? ¿De qué área cultural?, etcétera. Gracias a La Siega, conozco más o menos y sobre todo el panorama peruano, chileno y mexicano ya que son los países con los que más he trabajado. El español lo conozco más o menos porque vivo en España hace 8 años. El catalán porque específicamente vivo en Barcelona. Cada ecosistema tiene su propia fauna y sus historias. Pero si en algo coinciden es en que, por un lado, son sistemas salvajes mismo jungla y en que, por el otro, hay mucha gente libando algún miembro o luchando por libárselo a algunos cuantos tocados por la vara de la fortuna.
CN: ¿Notas diferencias entre la producción literaria española y la de Latinoamérica?
LMH: Diferencias siempre habrán, obviamente, ya que la experiencia social de los poetas es particular según su historia privada o de comunidad. Cada país y geografía tiene sus fantasmas. Más allá de que, claro, pesan los fantasmas personales de cada cual. En todo caso y porque me imagino por dónde va tu pregunta: me gustan mucho más las propuestas latinoamericanas (aunque no todas) que las españolas. Es más, no me interesan las españolas. Tal vez me estoy perdiendo buenas cosas pero puedo vivir con ello sin que se me retuerza el estómago.
CN: Paralelo al proyecto de La Siega, ahora preparas el lanzamiento de un fanzine, El Simio Disidente, que cuenta con un blog del mismo nombre. Platícanos sobre este proyecto.
LMH: Es un proyecto que traigo flotando en mi mente hace más de un año. La idea era hacer un fanzine de "literatura terrorista". Pero, como no quiero correr el riesgo de ser deportado, será de "literatura disidente", que en sí no deja de ser lo mismo. No hay mayor enemigo de nuestro sistema que pensar distinto, que hacer de eso un modo de vida. Nuestro joven y enfermo sistema está aterrado. Necesita gente adormecida que sólo consuma para mantenerlo a flote. Pero, como ha educado a su pueblo éste lo cuestiona. Se lamentará continuamente citando aquel refrán: cría cuervos y te sacarán los ojos. Estés en donde estés, en la parte del mundo occidental que sea, la gente, en especial los jóvenes, los que se formaron en la resaca de la post-guerra fría guardan un compartido descontento vital, decepción vital, desesperanza. Aguardan el tren que los lleve a otro lado. Pero no hacen nada porque el ser humano es por principio cobarde. Cuida su vida y ésta no sólo se pierde en una batalla, también de hambre. Sin embargo, late un sentimiento de réplica dentro, un deseo de desalineación. Intentaré rescatar literatura que aborde, queriendo o sin querer, temas, formas desajustadas con la norma, el canon o el pensamiento predominante para ver si por allí se encuentra una línea de disidencia común, simplemente para saber que allí está y no sentirme solo. Soy demasiado pesimista como para creer que servirá de algo más que para eso.
CN: Desde tu particular punto de vista, ¿cuál es la importancia de la disidencia en el siglo XXI?
LMH: La disidencia es lo que ha marcado el rumbo de la historia desde siempre. Siempre el cambio se ha dado por gente que ha pensado distinto. Y hablo de cambio en general. No me refiero únicamente a un cambio que podríamos entender como positivo. Las cosas cambian para mejor o para peor y eso lo juzga la historia. Lamentablemente tienen que pasar siglos para ver eso. Y nadie es consciente de la importancia de los acontecimientos que vive. Especialmente porque en particularidades nada resulta tan importante. La importancia se entiende desde una perspectiva global y distante. Eso lo proporciona el paso del tiempo. En el siglo XXI, es tan importante la disidencia como lo fueron los aires revolucionarios que terminaron cortando la cabeza a Luis XVI. Creo que es un deber, para el hombre occidental proponerse disidir, pensar distinto, actuar distinto para no seguir los mandatos de un sistema que se muestra por donde lo mires decadente y obsoleto. Debemos exigir otro... ¿cuál? No sé. Pero la respuesta empezará a formarse con la disidencia.
CN: Siguiendo con la línea de la provocación, ¿qué autores te han aturdido o marcaron tu forma de interpretar el mundo?
LMH: Me cuesta nombrar algún autor en particular. Me gusta ver la literatura como manifestación del pensamiento y, por ende, de una época. Por lo que me es difícil sustraer y aislar de un contexto histórico o social a un autor en particular. Me gustó mucho descubrir la poesía del "non-sens" de finales de la edad media, por ejemplo. Previamente la lírica occitana medieval. O los cantares de gesta franceses. Más cerca de nosotros, la poesía de José Watanabe. Para mí, un poeta disidente también. Concibió una poesía totalmente distante de la tradición de su país. Planteaba una mirada distinta a los objetos y actos más cotidianos. Eso es revolucionario. Decirle al mundo que hay otra forma de mirar y, por ejemplo, entender la realidad, que todo no es como te lo pintan.
CN: Los medios electrónicos tienden puentes y, algunas veces, diluyen las barreras geográfico-lingüísticas. ¿Crees que el internet sea eficaz para difundir el arte y la cultura?
LMH: Desde luego. Se difunde mejor cuando se llega a más gente y las posibilidades de la web son infinitas (por ahora) e inalcanzables por el papel. Sin embargo, los literatos, muchas veces, siguen respetando el papel con un complejo humanista (del siglo XVI). Aprecian mucho más salir en una revista impresa en donde no los leerá ni el amigo a quien le ha regalado un ejemplar. Pero es algo que tal vez esté condenado a cambiar con el tiempo. No veo otra forma de que el formato papel recobre fuerza que como resistencia y opción al anonimato. Internet siempre deja huellas.
CN: A modo de epílogo, ¿quisieras decirles algo a los lectores de unasletras?
LMH: Sí, que disidan.
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