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La mesa está servida para toda Latinoamérica
Cuba, pionera en concursos literarios
Texto y fotos: Eugenia Montalván Colón
http://www.unasletras.com/v2/../data/562.aaa.JPG
Cienfuegos, Cuba, 23 de enero de 2008. El lunes, en la inauguración de la edición 49 del Premio Casa de las Américas en la capital cubana, el huésped de honor inició su intervención con una frase inesperada: “Discursos van, discursos vienen y no dicen gran cosa”. Gonzalo Rojas, el poeta chileno que —en sus propias palabras— está viviendo un reverdecimiento (en el mejor sentido del término), acalló así el prolongado eco del sonoro aplauso que lo acogió. Tranquilo, con sus 90 años de edad, se plantó frente al micrófono y habló.  

Hizo, entre tantas cosas, alusión a los libros: Una vez hubo libros, ahora revenden sus destellos… y a la poesía: Nací tierra, comí tierra, pensé tierra, hice hijos de tierra. Cuanto vengo diciendo aquí mismo es pura tierra.

Citó los nombres de sus escritores preferidos: Vallejo, Paz, Rulfo, Sor Juana, Alfonso Reyes, Ramón López Velarde, Cardoza y Aragón, Lorca, Quevedo, Cervantes, y entre uno y otro, salpicando ingenio y humor, dio paso a su sagrado tema, el agua:  “Estoy dejando que las aguas suban y que ellas hablen”…  Lástima que el poeta no vino a Cienfuegos. Este martes aquí lo esperaba el mar y, sin embargo, canceló su viaje a última hora por agotamiento.

Todos en Cienfuegos saben que estos días en el Hotel Jagua se califican las obras inscritas en el premio literario más antiguo de Cuba y uno de los primeros certámenes latinoamericanos. Hasta el muchacho que vende las postales en la tienda de la esquina sabe de esta reunión extraordinaria que, a decir verdad, es toda una tradición en esta provincia. Cada año, en enero, escritores de Latinoamérica pasan juicio sobre trabajos que aquí mismo leen.

En esta ocasión están en juego cinco categorías: Poesía, Cuento, Ensayo hisórico-social, Literatura brasileña, Literatura caribeña en francés y creole. Cada disciplina será evaluada por cinco especialistas, todos perfectamente aclimatados ya al hermoso paisaje de esta ciudad fundada a finales del siglo XIX por franceses y españoles, y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO hace un par de años.

Entre los jurados está el poeta Juan Manuel Roca, ganador de este certamen el año pasado por su libro Cantar de lejanía. Antología personal. Él, como los otros competidores elegidos en el 2007 presentará su libro editado por Casa de las Américas, junto con el conjunto de títulos ganadores en las otras categorías que alterna anualmente la convocatoria: ensayo artístico literario, novela, teatro y literatura testimonial.

Otro jurado que volverá a casa con una obra recién publicada es Ricardo Rezende, merecedor del Premio 2006 de literatura brasileña. Él es autor de Pisando fuera de su propia sombra. La esclavitud por deuda en el Brasil contemporáneo.

Localizada a tres horas de distancia de La Habana en cómodo viaje por carretera, Cienfuegos es, como se dice, una provincia con una vocación eminentemente cultural. Su gente se enorgullece de decir que aquí hay dos iglesias y ¡10 teatros! Además, los cienfuegueros tuvieron el privilegio de contar con la primera escuela de artes plásticas producto de la Revolución cubana.

Por el lado turístico hay, igualmente, un antecedente fundamental, el Jagua es el primer hotel que inauguró el Socialismo en el terreno que fue el patio del Palacio del Valle, una construcción de fuerte reminiscencia árabe actualmente restaurante con una magnífica terraza, y donde hoy el jurado pasó la tarde hablando de su patria: Puerto Rico, Chile, Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Argentina, México, Panamá, Bolivia y Francia.

En este mirador, el arquitecto Irán Millán concluyó una entretenida visita guiada, actividad que se prolongó con una larga plática alrededor de una mesa debido a que el paseo no fue lo esperado porque llovió.

Ya cuando la luna llena estaba en todo su esplendor, la brasileña Livia Reis destacó que realmente los jurados son los premiados por la Casa de las Américas al brindarles el privilegio de estar en un lugar tan bello con música viva, una vista espectacular y la feliz convivencia con los colegas. ¿Palabras van, palabras vienen? Para nada. Por encima de cualquier gesto de gratitud está el placer de adentrarse en un país súper especial por donde se le mire.