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| Manuel Iris, Premio Nacional de Poesía Mérida 2009 |
| "Paulatinamente está empezando a cambiar el ambiente literario" |
| Ricardo E. Tatto |
Mérida,14 de enero de 2009. Manuel Iris se llama como escribe: con musicalidady cadencia poética. Y no sólo eso, también habla así. Afectado desincera grandilocuencia, cree verdaderamente en sus palabras y estajante con sus afirmaciones, tal vez porque ha tenido tiempo de sobrapara reflexionar sobre el quehacer literario y la industria cultural dela que, queramos o no, formamos parte todos los que nos dedicamos a lapalabra escrita. Una tarde nublada y calurosa de las que siempre se precipitan en elsureste mexicano, en el otoño del 2006 lo entrevisté en conocido ycéntrico café, a un costado del edificio central de su Alma Mater, laUniversidad Autónoma de Yucatán. Si bien, la conversación quesostuvimos había permanecido inédita, ahora que acaba de ganar elPremio Nacional de Poesía Mérida 2009, vale la pena rememorar susproféticas palabras: Cuéntame algo de tu formación literaria, talleres, influencias...Pertenecíal taller de Joaquín Bestard junto con otros compañeros que a lo largodel tiempo también asumieron un compromiso con la literatura, como JuanEsteban Chávez Trava e Ivi May. Después me uní al recién formado grupoMarsias, encabezado por el poeta José Díaz Cervera, donde conocí aotros creadores, como Manuel Tejada y Agustín Abreu. Ahí aprendí eltrabajo en colectivo, ya que en la literatura existe la competencia delos egos, pero nosotros no podemos cometer la tontería de estorbarnosunos a los otros como algunos pretenden hacer con sus contemporáneos. Inicialmente me uní a los talleres desde la academia porque noté que enYucatán había grupos de poder que querían impedir el surgimiento denuevas generaciones. En cambio, la literatura a partir de laslicenciaturas que hay en Mérida se volvió plural e incluyente, ya quelas universidades apoyan a sus estudiantes y ayudan a difundir sutrabajo.
Por eso han surgido revistas universitarias y otras publicaciones, yaque es importante que existan otras opciones al margen de loinstitucional y lo tradicional, para que los lectores puedan escoger.Paulatinamente, el ambiente literario está comenzando a cambiar, es unmosaico que se hace cada vez más diverso.
¿Y tus lecturas, predilecciones estéticas e ideologías artísticas?Mi ideología no es nueva, yo creo en el arte por el arte y por eso no pienso comprometer mi trabajo: la creación artística. En cuanto a lo estético, he retomado de Juan Gelman el encabalgamiento entre versos, también de Eduardo Lizalde y Rubén Bonifaz Nuño. La experimentación de Vicente Huidobro y Julio Cortázar en la prosa, el sentimiento y la emoción de Pablo Neruda, Jaime Sabines y Octavio Paz. La literatura francesa con Valery, Arthur Rimbaud, Verlaine y Charles Baudelaire. Aunque también leo a Ezra Pound, T.S. Eliott, Stendhal, José Emilio Pacheco, Jorge Luis Borges y Bioy Casares, que son de mis autores favoritos.¿Qué le dirías a los jóvenes creadores yucatecos, quienes al igual que tú, intentan destacar en las letras?
Que como estudiantes hay que ayudarnos los unos a los otros, porque nuestros conflictos son los mismos en todo el país; hay que dedicarnos a promover nuestra propia cultura y despojarnos de los celos y egos que predominan en el mundo de las letras porque solamente nos perjudican.
Si algo he aprendido con mi libro Versos robados y otros juegos es que la colaboración entre compañeros sólo contribuye a enriquecer nuestro trabajo. Hay que generar nuestros propios espacios culturales para no seguir dependiendo de instituciones académicas, gubernamentales, etcétera.
Es un discurso que siempre manejo con mis correligionarios, ser promotores culturales y no sólo escritores, ya que básicamente es el mismo conflicto en el país. Hay que proponer alternativas que provengan desde nosotros, desde nuestro trabajo. La literatura se escribe, no se platica. Pero sobre todo, hay que tomarnos en serio y creer en nuestro proyectos, ya que si nosotros mismos como jóvenes no nos damos nuestro lugar, el resto de la gente menos; muchas veces me ha pasado eso cuando doy clases y me dicen: “Ah, usted es el maestro” o, “¿eres poeta?, ¿pues qué edad tienes?”. Es decir, todos somos huérfanos de causa. Esos comentarios son los que reflejan que aún no se confía plenamente en la juventud y por eso constantemente se nos pone a prueba, por eso es gratificante trabajar y hacer algo propositivo para erradicar ese tipo de pensamiento. Hay que generar nuestras propias estrategias.Visiblemente emocionado, Manuel calla para beber de un sorbo el resto de su café. Lo imito, pero ya está frío el contenido de la taza. Sin percatarnos, ambos nos olvidamos de nuestro contexto circundante para elucubrar sobre nuestra realidad inmediata, en específico: la literatura. Nos damos un abrazo cómplice y estrechamos nuestras manos. Una amistad y un entendimiento ha nacido, no por intereses ajenos a la literatura, sino por el descubrimiento, el encuentro con el otro, que al fin y al cabo es lo mismo. Nos une la pasión por el arte en general, aunque nos sintamos más cómodos bebiéndonos un café con la palabra escrita o fumándonos un cigarro con la creación literaria. Hoy Manuel tiene 25 años, ha terminado de estudiar una maestría en la New Mexico State University y se encuentra estudiando un doctorado en letras en Cincinnati, Ohio, a la par de ser miembro de la Red Literaria del Sureste México-Nuestra América.
¡Enhorabuena, poeta! La ceremonia de premiación será el domingo 18 de enero en la Sala de Arte del Teatro Mérida dentro del programa del Festival de la Ciudad.
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