 Mérida, 12 de diciembre. En las conversaciones electrónicas que he tenido con Yumar Bonachea para saber más acerca de su concierto en unas letras, programado para este próximo viernes 15, se han colado tanto fragmentos de las piezas que estrenará esa noche —Afrotour, Smoth Chas y Songo efectivo— como la canción de moda de Alejandro Sanz, y no es que seamos fans del famoso cantante, sino que Yumar tiene créditos en la canción “A la primera persona”, un éxito en España desde el momento en que surgió, en septiembre… Así llevamos días, sintonizando MP3 en sincronía: él en Cancún y yo en Mérida.
Así también, por MSN, apalabramos la convocatoria al grupo de músicos que lo acompañarán en su ya esperado concierto: Darwin Valencia y Jeff Kipperman al bajo (en orden de aparición en la primera y segunda parte, respectivamente), Beto Palomo (guitarra), Humberto Casanova (saxofones), el baterista Mauricio Bonfiglio y, como invitado especial, el percusionista Alain Hernández.
Igual, entre líneas, vamos de una cosa a otra: ya sea proyectos a futuro o las reminiscencias de su Cuba, airosa en el lenguaje, los amigos históricos que andan rolando por el mundo y, sobre todo el recuerdo de la familia: el padre músico y el abuelo carpintero, éste último un gran maestro que, sin proponérselo, hizo posible que Yumar construyera su propio baby bass.
Horas enteras de conexión, en las que también redactamos juntos una entrevista:
—¿Cuál es el primer adjetivo que se te ocurre para la música?
—Magnetizante.
—¿Qué magnetismo ejerce en ti?
—El poder de atraer sonidos, conjugarlos y lograr muchísimas cosas que llegan a todos. Como digo a veces, la música es el único idioma que todos pueden entender
—¿De dónde atraes tú los sonidos? ¿No los tienes todos en la cabeza?
—Pues… más bien los atraigo de la experiencia.
—¿De la experiencia sonora?
—Exacto, y en esto no hay fin.
—¿Y dónde queda la experiencia de vida? ¿También influye?
—Sí, claro, por supuesto, dependiendo del momento y las circunstancias; eso se plasma en la obra de cualquier compositor, o de hecho cualquier artista, como ha sucedido históricamente, aunque en una línea determinada de trabajo. Por “oficio”, digamos, uno puede tener la capacidad de enfocarse a una línea determinada.
—¿Cuándo conectas con la línea que te lleva a escribir jazz?
—Pues esta línea es básica para mí, el jazz... Incluso hasta para crear música que no tenga que ver con este género. El jazz es la base de la mayoría de géneros de música popular.
—¿Podrías desarrollar más esta idea?
—Sí, te quiero decir que el jazz y muchos de sus recursos han sido utilizados desde siempre para muchos géneros de música popular, por ejemplo en Cuba Benny Moré, tocaba con una Jazz Band, que ya eso es un recurso importantísimo del aporte que causó el jazz a la música cubana, aunque es raro que alguien relacione a Benny Moré con el jazz, primero que nada pensarían en “El Bárbaro del Ritmo”, o.... “El Sonero”, “Montunero”, o qué sé yo...
—¿Y realmente se le da este crédito al jazz? Digo, los puristas de la música no creo que le tengan tanta estima al género, ¿o si?
—Bueno, pues esto es sólo un ejemplo de muchos que podría ponerte. Habría que preguntarle a un purista su opinión. Fíjate que no había pensado en esto. ¿Podrías entrevistar a alguno, no crees?
—Por lo pronto el entrevistado eres tú. Así que dime: ¿Tus antecedentes en el jazz están en Benny Moré?
—Pues, fíjate que yo creo que sí porque, sin querer, lo que primero escuché (sin saber) que tenía rasgos y características del jazz fue a la orquesta del Benny, y lo acabo de descubrir ahora mismo.
—Cuba ante todo.
—Sí, claro, pero en este caso, te hablo de cuando todavía no pensaba ni estudiar música, ni siquiera sabía qué era el jazz.
—¿Y ahora ya lo sabes?
—Sí, de saberlo, sí, ahora que para perfeccionarlo me falta muchísimo.
—Pero estás en eso... y le dedicas gran parte de tu tiempo, ¿cierto?
—Sí, casi todo.
—¿Aun cuando tocas salsa en el Studio Seven? (Bar de la Zona Hotelera de Cancún donde Yumar toca su baby bass con el Grupo “Son la clave”)
—Por supuesto, fíjate que este género tiene muchísimo del jazz, el estilo puertorriqueño de armonizar las orquestas de salsa, es jazz puro.
—Si hicieras una radiografía de tu cerebro cuando estás componiendo, ¿qué se vería?
—Muy buena pregunta, yo creo que se verían cinco líneas y cuatro espacios, con alguna melodía y la armonía escrita arriba en cifrados.
—¿La música tiene un sentido visual para ti?
—Sí, sobre todo ahora con los adelantos tecnológicos me imagino en gráficos casi todo, hasta tengo pesadillas con los programas de escritura musical. Qué risa me da... He escuchado o leído sobre una teoría del sueño que plantea que cuando uno sueña es que está a pocos segundos de despertar, bueno, pues yo esos pocos segundos sueño con pura música sonando y en vivo, como si fuera un concierto.
—¿Y ese momento te significa paz?
—A veces, cuando recuerdo qué acordes eran los que estaba sonando, sí, por supuesto, pero cuando no me acuerdo, o lo que estaba sonando era malo, mejor volverse a dormir.
—¿Al componer piensas en la gente que escuchará tu obra, sus reacciones, etc.?
—Creo que la meta de todo compositor debe ser esa, aunque hay auditorio para todo tipo de composiciones, pero el jazz tiene por consigna la libertad de improvisar armonías abstractas o muy tonales al oído.
—En otras palabras: sangre corriendo por las venas.
—Claro.
—¿Algo de abstracción también, no?
—¿Alguna vez viste un cuadro de pintura que ni siquiera sabes de qué figura se trata? Por ejemplo hay una vertiente que se llama Free Jazz, las palabras lo dicen, Free Jazz, atonal por completo, sin un ritmo determinado etc., y aunque esa no es mi línea en específico, te puedo decir que en algunas de mis composiciones utilizo algunos recursos, pero sin que podamos hablar de Free Jazz Puro.
Desde luego, lo que Yumar hace se inscribe en la corriente del Latin Jazz y tiene una fuerte impronta cubana magnetizante, como su propia definición —al vapor— de la música.
El Yumar Jazz Quintet estará en unas letras el viernes 15 a las 10 de la noche; toda la primera parte del concierto con piezas originales para después hacer de la noche una intensa descarga.
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