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Divertirse, parte de su autenticidad
Estreno de Turix Blue Jazz & Vocal hoy en unas letras
Texto y fotos: Eugenia Montalván Colón
http://www.unasletras.com/v2/../data/337.rome.JPG

Mérida, 20 de octubre. Cuando Vania Pallares, vocalista del grupo de jazz Turix-Blue cuenta que su primer palomazo lo hizo con la cantante y pianista Ligia Cámara se le llena la cara de nostalgia, como si reviviera la sensación de entonces y, de la misma manera, Romeo Rodríguez, director artístico de este grupo, sonríe al recordar a la siempre espléndida Ligia Cámara, su profesora de piano cuando niño. La mencionan por separado y, sin proponérselo, ambos hacen pensar en la importancia de repasar –en otro momento–los antecedentes del auge que vive actualmente el jazz en Mérida.

Tan buen ambiente se ha generando últimamente que Romeo Rodríguez lanza entusiasmado su grupo esta noche en unas letras, si bien el primer concierto de Turix-Blue  Jazz  & Vocal tuvo lugar el 23 de septiembre en el Segundo Ciclo de Jazz del Instituto de Cultura de Yucatán, sólo que esa vez la cantante no pudo estar en el Teatro Mérida por causas de fuerza mayor; así que –tal como hizo notar Gerardo Alejos en la invitación electrónica que circulamos– para nosotros como anfitriones este concierto “constituye una premiere, ya que nunca habíamos presentado a un(a) cantante de jazz desde que empezamos a ofrecer conciertos en vivo en septiembre de 2005 y programar hasta ahora puros grupos instrumentales”.

La novedad, por supuesto, crea una gran expectación y, sin embargo, Vania se lo toma todo muy relajada: “Me gusta cantar lo que canto con ellos. Me gusta como suena, me gusta como nos estamos acoplando. Es un proyecto incipiente; estamos iniciando un proceso y a mí me encanta cantar jazz”.

Turix Blue tiene originalmente formato de quinteto: Romeo Rodríguez (piano y teclados), Vania Pallares en la voz, Sergio Aguilar (guitarra), el argentino Mauricio Bonfiglio (batería) y el bajista Gabriel Cabañas.

–¿Cómo se les ocurrió el nombre de Turix-Blue?

Romeo Rodríguez: “Yo soy muy malo para los nombres, entonces le delegué esa responsabilidad a Vania; ella propuso dos nombres: Turix Blue y Chan Jazz, nos quedamos con Turix Blue porque se presta más para el logo y hacer un proyecto más formal”.

Vania Pallares: “No podía dormir y dije, bueno, me voy a poner a buscarle el nombre al grupo”. Le vino la lucidez de la libélula (turix en maya significa libélula) y dio por hecho que su idea sería aprobada por el resto de la banda.  

Vania, por cierto, también creará el logotipo y la imagen del grupo, ya que es diseñadora gráfica. Con ella platicamos la pianista Yuleidis Lima y yo ayer en un café de la Gran Plaza para preguntarle, entre tantas cosas, algo acerca de su look como cantante, y dijo: “Esto ya suena a entrevista”. Justo lo que pretendíamos.

Nos habló, pues, de que canta desde niña, como tantas, siempre que se lo pedían con mimos. Ya mayor se lo empezó a tomar en serio y decidió estudiar en Xalapa (Veracruz) dos años en el Conservatorio. Luego vivió una época en Playa del Carmen cantando en un hotel de lujo. Después vivió una temporada en Monterrey, y, finalmente, se estableció en Mérida.

–Ahorita tengo 33 años, pero eso no lo vayas a poner, eh, pide. Su broma viene bien, pues realmente no los aparenta…
 
Al jazz entró por el puro gusto que le provocaba escuchar a “las masters”, empezando por Ella Fitzgerald y Billie Holyday, quienes le dieron en retribución el pase directo al grupo Jazz entre tres dirigido por Adolfo Álvarez en Xalapa: “Salió el palomazo, se armó y estuvo padre… Quizá se les hizo raro que alguien llegara a decirles quiero cantar. A partir de eso me invitaron a ser parte del grupo y participar en uno de esos festivales importantes”...

–¿Se te hizo difícil abrirte paso en Mérida?

–La verdad, sí. Llegas y te das cuenta que aquí no se dan tan fácil las cosas, como en Xalapa. De hecho, los músicos se hacían mucho del rogar.

–¿Romeo se hizo del rogar?

–Precisamente con Romeo fue así como que ya, al fin, pude hacer algo con alguien. A lo mejor no fui lo suficiente insistente, pero en realidad no es fácil. Los músicos ponían toda clase de pretextos, incluso la falta de micrófono, hasta que conocí a Romeo gracias a Beto Palomo en el TAC; de hecho ahí eché mis primeros palomazos.

Luego me invitaron a un palomazo más formal, digamos; canté cuatro o cinco canciones, y ya después de eso en este segundo ciclo de jazz nos programaron.

–¿Cuál es tu canción preferida del repertorio de esta noche?

–Todas las que cantamos me encantan, pero Angel Eyes (Matt Dennis / Earl Brent) es de las primeras canciones que me cautivaron cuando la oí con Ella Fitzgerald.

–¿Has pensado ya en tu look de artista de jazz?

–Ríe… Ay, dice, por eso no te preocupes. Lo primero es el look de la música…

–¿Cuál es tu opinión acerca del movimiento que está generando el jazz en Mérida?

–Pienso que se están abriendo los círculos… No tengo nada en contra de la trova, pero pululan los troveros, en cambio para el jazz apenas se están abriendo espacios.

Era previsible que Vania, como la voz, asumiera cierto protagonismo ante sus compañeros de Turix Blue, en cambio, al preguntarle sobre cómo llevaría la noche dijo: “Conmigo tienen 8 canciones montadas. Eso es lo que pretenden que cante, y ahí está lo interesante, ver hacia dónde va la dirección del grupo. Ahorita nos estamos conociendo”.

De acuerdo. Todo está aún por empezar. Basta saber que al grupo, su director artístico lo ve con espíritu de niño: Estoy buscando crear y jugar a la vez. Prefiero divertirme que hacer un arreglo difícil o canciones muy complicadas que no podamos disfrutar tanto tocándolas.

–¿Aparte de diversión qué representa para ti la música?

–Es un todo. Una manera de vivir.

–¿Cómo ves tu escala profesional en relación a tu edad? 

–Estoy chavo en el sentido estricto de mi vida, pero chavo también musicalmente hablando. No me comparo con nadie de mi edad, me gustaría tocar como Chick Corea, sin embargo, no me frustra no tocar como él ahorita porque me lleva una ventaja como de 40 años.

–¿Tu formación es autodidacta?

–Por ahora sí.

–¿Cómo te organizas para estudiar música?

–Sólo si hay algo que se me dificulta; algo que me dé problemas, me siento a estudiar.

A la par de músico de jazz y dar conciertos regularmente en el Taller de Arte Contemporáneo (TAC) con Beto Palomo y Mauricio Bonfiglio, Romeo es estudiante de Comunicación en la Universidad Modelo y trabaja como pianista en los oficios religiosos de su Iglesia haciendo alabanzas con toda clase de ritmos, incluso al estilo Maná, con lo cual, y en resumen, la vitalidad de Vania y el talento de Romeo como director de Turix Blue, generan en la escena del jazz ese espíritu hasta cierto punto incomprensible que consiste simplemente en la sorpresa ante la calidez y la belleza de esta música, cuanto más con una voz femenina que clama a Ella Fitzgerald y un pianista que busca la perfección a su modo al tocar un Steinway de principios de siglo XX.
 
Turix Blue Jazz & Vocal
viernes 20 de octubre, 10 PM
unas letras industria cultural
Calle 56 x 53, Centro Histórico de Mérida
Tel. 9 28 63 92
Cooperación $30