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| Entrevista con Michala Petri |
| La prodigiosa intérprete intervino en el desarrollo de muchas de las técnicas actuales para la flauta de pico |
| Sergio Raúl López |
 México, D.F., 4 de enero de 2008. Desterrada de la historia de las orquestas sinfónicas, la flauta dulce o de pico, permaneció como una curiosidad avejentada, propia del barroco y del renacimiento, y prácticamente no tuvo cabida en el romanticismo ni la modernidad, estigma que Michala Petri, con impecable virtuosismo y una profusa agenda de conciertos, logró abatir en un par de décadas.La ejecutante danesa llegó a ser, a mediados de la década de los setenta y durante los ochenta, un prodigio juvenil de la flauta de pico. Sus innumerables giras, conciertos –más de tres mil–, grabaciones y apariciones como solista le granjearon una admiración unánime no sólo por sus cualidades musicales sino por su arrobadora belleza. Y habrá que añadir, tras sostener una entrevista con ella, por su serena humildad, por su naturalidad.No resulta gratuito que, en años recientes, sea requerida por Claudio Abbado cuando necesita solista de flauta de pico en la Filarmónica de Berlín, que aparece frecuentemente con Claudio Scimone e I Solisti Veneto, o que el virtuoso violinista Guidon Kremer la incluya en conciertos y grabaciones de su ensamble la Kremerata Baltica, por citar algunos ejemplos. Su éxito no es sorpresivo. Las interpretaciones de la niña Michala Petri (Copenhague, 1958) se escucharon en la radio danesa cuando contaba apenas con cinco años de edad. Y a los once años debutó como solista en la Sala de Conciertos de Tívoli. Ese mismo año, 1969, ingresó a la Hochschule für Musik und Theater de Hannover, bajo la guía del investigador y flautista de pico Ferdinand Conrad.Michala Petri y su marido, el guitarrista y laudista Lars Hannibal, ofrecieron un recital en el Templo de San Diego, durante el pasado Festival Internacional de Música de Morelia. De su estancia en México, se desprende la siguiente charla.–¿Cuáles son las razones por las que, desde su perspectiva, la familia de las flautas de pico no formó parte de la dotación de la orquesta sinfónica moderna?–Creo que fue cuestión, en parte, del volumen, porque la flauta de pico era mucho más débil que la flauta traversa. Pero también tiene que ver con el estilo, pues la de pico es muy exacta y precisa, como un órgano; el tono siempre es el mismo, en cambio con la traversa puedes comenzar de manera suave y luego atacar la nota, lo que encaja mucho mejor con la música sinfónica. Para interpretar música clásica y romántica, requieres más flexibilidad en el tono, más posibilidades de hacer dinámicas y colores. En el repertorio barroco no tienes que buscar esa expresión. Creo que es una razón estructural y natural por la que fue olvidada. De hecho, en el siglo XIX, hubo un intento de modernizar el instrumento. Lo llamaron csakan y era ligeramente diferente: de madera, poco más largo y con algunas llaves; se soplaba igual, pero por dentro era diferente, lo que permitía mayor juego en las dinámicas y más colores en los tonos. Pocos compositores conocieron ese instrumento y escribieron obras para él, así que no fue del todo olvidado, aunque ahora sólo se le encuentra en museos.–¿Cómo llegó a la flauta de pico?–Comencé a tocarla muy niña, tenía solamente tres años. Más tarde también toqué la flauta traversa. Pero a los dieciséis años ya tenía agendados tantos conciertos con la flauta de pico que me pareció posible hacer una carrera profesional y vivir del instrumento. Como lo conocía mucho mejor que a la traversa pude expresarme más, me era más divertido y satisfactorio. Además me gustó el reto, intervine en el desarrollo de muchas de las técnicas actuales para la flauta de pico y también trabajé con muchos compositores que han escrito obras para el instrumento. Siempre será un reto incursionar en un área virgen.Mi padre es violinista y mi madre pianista, por lo que, frecuentemente, cuando me acerco a una pieza de música, pienso cómo sonaría con el violín. Y sin pensarlo mucho, trato de hacer las mismas dinámicas y la misma expresividad, intento ir más allá de los límites del instrumento. Esto no quiere decir forzarlo, el reto es llevarlo más allá, sin modificarlo.–Como solista de la flauta de pico fue una manera poco ortodoxa de llegar a las grandes ligas de la música de concierto. En esa época no era muy común...–Tiene razón, era novedoso. Actualmente la flauta de pico es más aceptable en la música de concierto. Yo no era la verdadera pionera, pues Franz Brüggen lo hizo antes como un intérprete fresco, maravilloso. Y todavía antes que él estaba mi maestro, Ferdinand Conrad, el primero en el siglo XX que realmente tomó con seriedad el instrumento e hizo conciertos con el repertorio de música antigua.–Usted pertenece a la generación que creció bajo la guía de especialistas que investigaban sobre los criterios y los instrumentos originales de interpretación de la música barroca y renacentista.–Sí. Pero el repertorio de música es mucho más amplio que en aquel entonces. Actualmente muchos ejecutantes pueden lograr lo que yo hago, mientras que hace veinte años a todo el mundo sorprendió lo que yo podía hacer con el instrumento.–Era la gran virtuosa de la flauta de pico en ese entonces.–Creo que simplemente yo fui una novedad, un hit.–¿Cómo logra conseguir los virtuosismos propios de instrumentos románticos como el violín al afrontar transcripciones de Sarasate o Wienawski? –Fue mi gran reto, y al principio hice buenos intentos, pero en la última década se ha construido un nuevo modelo de flauta, ligeramente inspirado en el schakan, con el que me siento mucho más confiada de tocar el repertorio romántico. Además, la música que guarda raíces de la música folklórica en su carácter funciona bien para la flauta de pico.Independencia y disquera propiaDurante 15 años, Michala Petri grabó para la disquera Phillips e igual cantidad de tiempo para el sello Red Seal de la BMG. Esto le permitió conocer a fondo el proceder de los consorcios internacionales y tomar una decisión arriesgada: formar, junto con su esposo Lars Hannibal, su propia compañía de discos, OUR Recordings, www.our-recordings.com que en un año de existencia ha lanzado ya seis grabaciones.
Las razones sobran: las grandes disqueras suelen quedarse con la mayor parte de las ganancias y dar un exiguo porcentaje al artista. Además, la revolución digital ha puesto al alcance de los músicos profesionales la tecnologías para realizar sus propios discos. Y el sabor de la independencia, de elegir las piezas o los solistas invitados, es única. Esto les ha permitido, ejemplifica Lars, lanzar Siesta, en la que el dúo interpreta a Piazzolla, Villa-Lobos, Ibert, Ravel y Castelnuovo-Tedesco junto con el compositor catalán Joan Albert Amargós. De este último, Petri grabó su Northen Concerto junto con la Sinfónica Nacional Danesa en el disco Movements, el cual incluye piezas del sueco Daniel Börtz y del estadounidense Steven Stuky, todas ellas escritas para la flautista. –Una actividad que he realizado durante toda mi vida– explica Petri– ha sido encargar obras a diversos compositores contemporáneos. Hace algunos años estaba demasiado ocupada, pero fimalmente he podido estrenar estas piezas. Además, en la actualidad hay más conciertos para orquesta y flauta de pico que cuando comencé mi carrera.–¿Cuál es la diferencia entre atacar el repertorio de los conciertos barrocos o las danzas renacentistas y tocar música contemporánea con la flauta de pico?–Siempre depende de la pieza, pero en la música barroca ya conozco el lenguaje, así que de alguna manera es más fácil tocarla, claro, debo conocer cada pieza. Pero en la música nueva tengo, primero, que encontrar el lenguaje de cada compositor y esto frecuentemente demanda mucha más fuerza, cambios dinámicos y color, claro, porque ahora escuchamos distinto que en el barroco. Leí en algún lado que en la época medieval y barroca, la gente común escuchaba la misma cantidad de música en un año que nosotros en un día. Era una época sin tiendas de discos, ni radios, ni reproductores portátiles ni nada de eso, la escuchaban brevemente en la calle o en la iglesia. Quizás sea exagerado, pero pienso que eran mucho más receptivos a la música. Hoy tenemos que decir las cosas más fuerte.
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