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Juan Felipe Molano se depide de la OSY
Hoy viernes y el domingo, sus dos últimos conciertos
Texto y Foto 1: María José Evia Herrero (Foto 2: unasletras)
http://www.unasletras.com/v2/../data/444.mola.JPG
Mérida, 29 de junio de 2007. Los ensayos de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) son arduos. Lo sé porque presencié dos en la víspera de mi entrevista con Juan Felipe Molano, su director.  Entrevista que, por cierto, las garras de la burocracia pre-cambio de administración gubernamental pusieron en peligro, pero que gracias a mi buena voluntad y la accesibilidad del director, sólo se atrasó un día, con la ventaja de que tuve la oportunidad de ver y sobre todo escuchar dos ensayos en el teatro Peón Contreras,  escenario natural de esta joven orquesta que surgió bajo la batuta del maestro Molano, a punto de ser sustituido, como anunció la directiva del patronato esta semana, por el director Juan Carlos Lomónaco.

Frente a Molano, músicos de distintos colores, nacionalidades y edades tocaron una y otra vez tras la perfección al interpretar a Catán, Rachmaninoff y Tchaikovsky, de quienes tengo una presencia fuerte en mi oído cuando, por fin, llega la hora de la entrevista.

¿Qué pieza le recomendarías a alguien que quiere acercarse por primera vez a la música clásica?

Piensa por mucho tiempo, protesta porque “se la puse difícil” y, finalmente responde.

—La obertura de Carmen.


¿Y cuál es tu obra musical favorita?


—La que tengo enfrente, la que estoy dirigiendo en un momento particular.


Bueno, un compositor favorito, entonces.


—Tengo afinidad con muchos, pero los busco en distintos momentos, según mi estado de ánimo o el momento que vivo, por placer personal.


¿Cuáles son tus planes a futuro, dónde te ves de aquí a diez años?


—Haciendo música, dirigiendo, contento. Muy entregado… en cualquier lugar del mundo, pero siempre con mi esposa. No tiene que ser una ciudad famosa, mientras sea una buena orquesta.


Entre tantas fusiones, el nacimiento de la música electrónica, etcétera, ¿cuál crees que sea el futuro de la música clásica, o “sinfónica”?


—El futuro está en una visión muy amplia de los géneros musicales y su fusión, pero siempre conservando a los clásicos. Creo que la música se mezclará con el teatro, el video, etc., pero con una base de obras que se seguirán recordando por siempre.


Ser director de una orquesta no implica solamente a la música, intervienen la política y la economía, ¿cómo manejas estos aspectos?


—Es difícil. El puesto requiere una visión y conocimiento social, administrativo y hasta histórico.

¿Cuál ha sido la mejor experiencia de tu carrera y cuál la peor, o más difícil?

—He tenido momentos muy buenos, pero creo que el mejor lo viví con la Orquesta Sinfónica de Bratislava, dirigiendo El Mandarín Milagroso, de Bartok, un compositor húngaro. La conexión con la orquesta fue muy fuerte, igual que con el público en la sala de conciertos de Viena, llena y, al final, de pie… Lo más difícil es la ópera, pero también es muy gratificante.

Ya que hablas de otros lugares donde has trabajado, ¿cómo manejas las diferencias culturales y del idioma, la música es suficiente?


—Me mimetizo con las culturas, me siento parte de ellas. He vivido en Nueva York, Viena, México y Colmbia, y trato no de cambiar, sino de enriquecerme. El idioma es importante, obviamente, para poder expresarte, pero para la música no se necesita mucho, sólo algunas cosas básicas.


La música es, obviamente, una pasión para ti, ¿tienes otras?


—Mi mujer, la literatura, mi casa, hacer el jardín… Mi casa es como una isla que me permite poder desconectarme de tantas realidades.


¿Qué esperas de estos dos últimos conciertos?


—Espero que mostremos el nivel que hemos logrado, que sientan la pasión que hay en la música que estos compositores escribieron. Brindarle un espectáculo bonito al público.


Por último, un pequeño juego de asociación de palabras:
Música...

—Alegría.

Silencio.

—Ruido.

Yucatán.

—Éxito.

Toronja.

Abuelos, porque donde vivían había muchas toronjas.

Heavy Metal.

—-Adolescencia.

Y así termina esta entrevista seguida por un fuerte deseo de éxito para los conciertos de hoy viernes 29 a las 9 de la noche y el domingo 1° de julio a las 12 del día con la presencia del pianista invitado Alfredo Arjona. Se interpretarán obras del mexicano Daniel Catán, del ruso estadounidense Sergei Rachmaninoff y de otro famoso ruso, Piotr Ilich Tchaikovsky.